“Todo lector sabe que en dónde leemos afecta el cómo leemos: con qué placer, disposición y concentración”, escribe Aidan Chambers en “El ambiente de la lectura”, publicado por el Fondo de Cultura Económica. “Leer en la cama, sintiéndose cómodo y relajado es diferente a leer en una fría estación de ferrocarril esperando el tren, o bajo el sol en una playa saturada de gente, o en una biblioteca llena de otros lectores, o solo, en el sillón favorito, a las diez de la mañana”.