viernes, 24 de mayo de 2019

‘Ficción’ mexicana para denunciar la soledad de las personas mayores en España
Por: Carlos Miguélez Monroy
Claudia Luna Palencia, escritora mexicana de Uruapan Michoacán que lleva 20 años en España, presentó El Club de la Naftalina, una novela que denuncia la soledad de las mayores en España y la evolución del papel de la mujer en la sociedad en el último siglo. La acompañaron la empresaria Carmen Lomana, Mercedes Pescador, creadora de la editorial LoQueNoExiste que publicó el libro y la socióloga argentina Alicia Kaufmann, que reivindicaron la figura de la mujer y de las personas mayores como protagonistas.

Lomana aprovechó la presentación en la librería del Fondo de Cultura Económica para recordar que las propias mujeres conquistaron muchos de sus derechos tras una larga lucha, aunque advirtió de que no se necesitan posturas radicales como el de algunas feministas para continuar esa legítima conquista.

Siempre me sentí orgullosa de estar casada con mi marido, pero nunca dejé de ser Carmen Lomana, con mis nombres y apellidos. Soy quien soy al margen de la persona con la que esté.

Por su parte, Kaufmann habló de algunos pasajes de la novela y de las dos protagonistas, mujeres de distintas edades y muy distintas y diferencias posiciones socioeconómicas. Destacó la capacidad de la joven autora no sólo de meterse dentro de personajes de otra edad, sino también de otra nacionalidad, lo que demuestra el grado de conocimiento y de integración en la sociedad española.

Luna Palencia, la autora, habló de los dos personajes principales de su novela: Inmaculada, una señora mayor española, y Ana María, una inmigrante mexicana. Aunque algunos de sus personajes se inspiran en personas de carne y hueso que ha conocido en 20 años en España, en los que ha percibido grandes cambios, asegura que Ana María no es una proyección de su propia persona.

Nada de lo que le ocurre a Ana María me ha ocurrido a mí.

Considera que la entrada en el euro, la modernización y la entrada de España en el club de los grandes a cierto ensoberbecimiento de una sociedad que, rica y pujante, debilitó sus vínculos sociales y relegó a las personas mayores a una mayor soledad porque dejaban de entrar en esa dinámica de mercado. Considera que el pinchazo de la burbuja, aunque doloroso y trágico para miles de familias, ha acercado de nuevo a las personas y fortalecido los vínculos sociales, familiares y de amistad.

Se refirió a México para comparar el papel de las personas mayores en las familias y en la sociedad. Asegura que, allá, las relaciones familiares y sociales giran alrededor de esta figura.
“El médico prescribe las medicinas, pero los abuelos tienen la última palabra en la pastilla que se administra”, dijo entre risas. Habló de cómo en España ha conocido casos de personas que no han llamado o visitado a sus padres durante meses a pesar de vivir a pocos kilómetros de distancia.

Habló del impacto que tuvo en ella, cuando trabajaba como becaria en el diario El País, de conocer historias de personas a las que habían encontrado meses después de muertas por la reforma de un inmueble o por el olor, pues nadie las había echado de menos.

Sin embargo, destaca el progreso en materia de atención médica para las personas mayores en España y el cumplimiento de sus derechos por medio de unos servicios que permiten tener una vejez digna. Afirma que México está a años luz de conseguir esos avances y que el bienestar de los mayores pende sólo de los vínculos familiares.

“El club de la naftalina es un libro costumbrista que muestra cómo es la sociedad madrileña en 1999 y que refleja cómo es la vida de un grupo de personas mayores y su rol en la sociedad”, dice la autora, convencida de la capacidad de las personas de sobreponerse a las dificultades, transformar su mundo y mejorar la vida de quienes les rodean.

Además de escritora y periodista, la autora es economista. Trabaja como corresponsal de la revista Vértigo Político y de W radio, y dirige la revista digital Conexión Hispanoamérica. Ha publicado libros de ensayos de análisis internacional, escribe poesía y además imparte diversas conferencias, además de asesorar a organismos públicos, privados y políticos mexicanos acerca de las relaciones económicas, comerciales y culturales entre España y México. Luna Palencia llegó a España en julio de 1999 en busca de sus orígenes maternos. Vivió en Madrid y ahora en Málaga.

Fuente: espaciomex.com / España / Versión para imprimir