jueves, 29 de mayo de 2008

Un monstruo de 20 millones de cabezas en estado de sitio
Por: Arlette Robledo
  • ¿Hasta qué punto somos un ecosistema donde nos alteramos mutuamente?: Gonzalo Soltero

El segundo volumen de la trilogía del silencio, Invasión, de Gonzalo Soltero (ciudad de México, 1973), es un libro de cuentos en el que predominan los personajes enraizados en su cotidianidad:

Los cuentos le suceden a uno, son ideas que nos atacan siguiendo un poco la idea romántica de la inspiración. No se esperan, pero cuando llegan uno empieza a tomar notas y luego empieza a tomar forma. La historia de Maduro, por ejemplo, mucho tiempo no la escribí porque se me hacía trivial; esta historia de alguien asediado por un fruto extraño, aseveró el autor de Invasión.

En este cuento, Soltero cuenta la historia de Melquíades, un citadino solitario que se entusiasma cada vez que pisa el barrio chino, donde acude en busca de un condimento, y regresa con un fruto oriental que jamás había visto. A partir de ahí, su vida es invadida por esta versión militar de una papaya. En Invasión, publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro, el escritor recurre también a la ficción científica al referirse a los ácaros como posibles actores de nuestros sueños en el cuento Dormir, tal vez soñar.

Es más este avance de la ciencia lo que permite nuevas historias. Este cuento tiene que ver con una nota que leí en un periódico español que hablaba de los avances en las investigaciones sobre ácaros, que son compañeros que tenemos incluso después de bañarnos. Me parecía muy interesante por esta capacidad de soñar. En ningún momento nos separamos de ellos. Siempre están con nosotros. ¿Hasta qué punto somos un ecosistema donde nos alteramos mutuamente?

Cada historia de Invasión tiene su génesis en la urbe, la ciudad como un monstruo de más de 20 millones de cabezas, y cada cabeza un universo en donde la realidad transita de la mano con lo incomprensible y lo ficticio.

Creo que todos caminamos así, lo mismo por la ciudad que por la vida; mientras vamos pegados a esta realidad, esquivando nuestra realidad, el tráfico, la gente, acostumbramos mucho despegar nuestra propia cabeza y mientras hacemos esto, estamos soñando.

El autor, que recientemente vio reeditada su novela Sus ojos son fuego (Premio de Novela Jorge Ibargüengoitia) en el Fondo de Cultura Económica, aceptó que las leyes del mercado editorial impiden la publicación de cuentos:

Es un poco problemático porque se lee menos, y mucho menos el género cuentístico. El mercado lo está pidiendo menos. Es más difícil que una editorial tome un libro de cuentos, pero a pesar de ellos me parece que sigue estando muy vivo.

Fuente: Agencia Noticias 22 / México / Versión para imprimir