jueves, 23 de agosto de 2012

Presentan libro 30 años después
Por: Jorge Ricardo
Jorge Ricardo Rogelio Cuéllar presentó un libro nostálgico. No sólo por el título, Huellas de una presencia, ni por las 85 fotografías en blanco y negro con sombras y paredes claras o por el rastro de las despedidas que dejó el tiempo. 

También porque es un libro que fue impreso en 1982, editado por Artífice Ediciones, con prólogo de Esther Seligson y diseño de Vicente Rojo, enterrado en una bodega por el temblor del 85, olvidado, vuelto a recuperar dos años después y que ayer por fin volvió a ser puesto a la venta, en su edición original de Artífice Ediciones, en la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica

“Puede ser un libro de fotografías nostálgicas, pero yo diría, más bien, de fotos silenciosas, que nos hablan por la ausencia de algo”, dijo Cuéllar. 

Bajo un cielo muy alto el mar agitado empuja hacia la izquierda, en la esquina opuesta un vendedor arrastra su carro de paletas. 

De una ventana oscura cuelga hacia la calle una cortina quieta Rogelio Cuéllar traduce la imagen de lo invisible, apunta Esther Seligson en el prólogo. 

Huellas de una presencia fue el primer libro de Rogelio Cuéllar. Se editó en 2 mil ejemplares. 

El temblor enterró mil 100. 

Al paso del tiempo, Cuéllar se convirtió en uno de los mejores fotógrafos del periodismo cultural en América Latina Es el autor de retratos memorables de Borges, de Tamayo, de Carlos Fuentes, de Leonora Carrington o de García Márquez. Pero en 1982 tenía 32 años y el cabello largo. 

“Tan sólo por esa foto de Cuéllar en la contraportada vale la pena comprar el libro”, dijo el fotógrafo Ulises Castellanos. 

La de ayer fue oficialmente la primera presentación del libro. 

También se inauguró una muestra fotográfica.
Fuente: Reforma / México / Distrito Federal Versión para imprimir