jueves, 28 de noviembre de 2013

Bartra y Murià, un ‘amor sin fisuras’
Por: Silvia Isabel Gámez

El poeta Agustí Bartra escribió en un solo verso lo que significó en su vida la escritora Anna Murià, ambos catalanes, ambos exiliados: “Duerme Anna, hierro y bondad”, citó Jaime Labastida.

“Porque Anna fue el soporte, el hierro, la fuerza, en la vida toda de Bartra”, señaló el poeta y académico. “Llevaba la casa y el cuidado de los hijos, en suma, la economía familiar, en tanto que Agustí, sin olvidar su vocación, hacía trabajos que nunca le satisficieron del todo”.

Durante la presentación, esta noche en la Librería Rosario Castellanos del FCE, del libro Crónica de la vida de Agustí Bartra, de Anna Murià, Labastida recordó la relación que lo unió a esta “pareja increíble” que conoció cuando tenía 18 años.

El poeta recuperó el momento en que sellaron el pacto que los mantuvo juntos desde 1939 hasta la muerte de Bartra en 1982.

“¿Qué quiere de mí?”, le preguntó Agustí a Anna, que ya estaba enamorada del poeta. “Nada”, contestó, para luego agregar en el libro: “Nunca, a través de los siglos, la Nada ha contenido tanto”.

“Estoy seguro”, dijo Labastida, “de que Agustí percibió todo lo que había en esta breve respuesta, y supo que en aquella nada estaba encerrado el futuro de los dos”. Y añadió: “Sé que la palabra nada lo dijo todo”.

Durante los años en que convivió con Bartra y Murià, de 1957 a 1970, cuando regresaron a Cataluña, Labastida se dio cuenta de que formaban una “pareja indisoluble”.

“Hoy al leer la Crónica acaso me haya sido posible entender cómo, cuánto, por qué, eran una sola persona”, señaló. “Ambos, de común acuerdo, soportaron exilio, miseria, hambre, se conformaron con una vida frugal y modesta, en aras de ese objetivo que los dos, Anna y Agustí, consideraron superior: la vocación poética de Bartra”.

En primera fila lo escuchaban los hijos de la pareja —el antropólogo Roger Bartra y la filósofa Eli Bartra—, y su nieta, Maiala Meza, quien tradujo con una beca del Fonca el libro publicado originalmente en catalán en 1967.

La poeta María Baranda señaló que Murià estableció su propia existencia a partir de la vida de Bartra, a quien consagra como “el poeta”.

“Y desde ahí cuenta una historia fascinante en donde un hombre básicamente decide su profesión desde muy joven y establece un código de vida a partir de eso, mientras su mujer dedica 46 años seguidos al trazo y la redacción de este libro”, indicó Baranda.

Un libro, agregó, de una seriedad absoluta, sin digresiones ni acumulaciones banales, en el que Murià trabajo a partir de notas, diarios, fragmentos de poemas y cartas.

“Todo gira sobre el mismo punto: abordar el territorio familiar, la vida del otro bajo la promesa de hacer justicia al poeta”.

El presidente de El Colegio de México, Javier Garciadiego, analizó la Crónica desde la óptica del historiador. No se trata, dijo, de un libro sobre el exilio ni una historia política.

“No es una biografía tradicional”, aseguró sobre el volumen publicado por el FCE. “La poca cronología que aparece está ligada a los libros (del poeta). Es un seguimiento a la interioridad de Agustí Bartra”.

Describió las características de la crónica para plantear que se trata, en realidad, de un libro de memorias. “La carga subjetiva es permanente, analiza más ideas y sentimientos que hechos fácticos, y cuando lo hace, no siempre están datados”.

Garciadiego consideró que la Crónica permite conocer un exilio más duro del que aparece en las fuentes tradicionales, el cual es posible rastrear por los domicilios de la pareja y en las vicisitudes de sus empleos.

“Es un libro hecho para repeler ataques y para difundir una obra”, señaló. Un libro que muestra “un amor longevo, sin fisuras, sin deslealtades”.

Librería Virtual
Fuente: Reforma.com / México / Distrito Federal Versión para imprimir