miércoles, 22 de agosto de 2012

Mambrú perdió la guerra, de Irene Vasco
Por: Sergio A. Ubaldo S.
Dos décadas avalan el trabajo de Irene Vasco, quien se ha dedicado a formar lectores y escritores alrededor de Colombia, a través de talleres dirigidos a padres, maestros, bibliotecarios, promotores culturales, líderes comunitarios, niños y jóvenes. Más de una 20 de libros, son la antesala de Mambrú perdió la guerra, título que narra la historia de Emiliano y su perro Mambrú, quienes desafían los obstáculos que son parte de la realidad política y social latinoamericana. Una interesante obra, ilustrada por Daniel Rabanal, uno de los ilustradores e historietistas argentinos más importantes.

¿Qué tan difícil es desprenderse de las vivencias y recrear una ficción como la de Emiliano?

IV: Pienso que no es necesario desprenderse de nada. Por el contrario, las vivencias alimentan la ficción. Los sucesos que narro deben parecerme reales, como si los hubiera vivido, aunque los personajes y las situaciones sean inventados. Emiliano recoge muchas historias  que he escuchado en las comunidades donde suelo trabajar como formadora de lectores. Esta es mi interpretación organizada del caos que se vive en Colombia.

¿Cómo dar otro sentido a la visión infantil en un complicado entorno social?

IV: Los niños son agredidos a diario por las noticias que los medios divulgan sin fórmula de juicio, sin contexto, con frecuencia de manera amarillista y morbosa. La violencia y la muerte están presentes en los hogares, en las calles, en la mesa familiar. Suele suceder que nadie se ocupa de explicar, de dialogar sobre estos inquietantes temas que flotan como fantasmas en las mentes infantiles. La literatura permite entrar al interior de un personaje con el que los niños pueden identificarse. Mambrú intenta estructurar, explicar, poner de presente dilemas morales y existenciales.

Tomando a Mambrú como punto de partida, ¿Cómo lograr detectar esos dilemas o problemáticas de los niños de hoy?

IV: Los niños de hoy, así como los de antes, oyen, ven, establecen criterios. Sin embargo pocas veces pueden hablar. No encuentran interlocutores que les ayuden a resolver los dilemas. Al leer cortas novelas como Mambrú perdió la guerra,  dialogan con el texto, con el autor y, sobre todo, consigo mismos. A partir de estos diálogos, es posible que expresen sus inquietudes. De esta manera quienes los acompañamos en las lecturas podemos asomarnos a sus problemas y eventualmente ayudarles a resolverlos.

Usted es formadora de lectores y escritores, ¿Qué tanto influye la cultura para mermar la violencia y el dolor de la sociedad latinoamericana?

IV: La violencia y el dolor no son sólo latinoamericanos ni actuales. Recordemos, por ejemplo, las colonias en África, las guerras mundiales europeas en pleno siglo XX,  o las eternas guerras en oriente. La lista es interminable. Tanto la tradición oral como la literatura han servido a través de la historia para recrear el caos y organizarlo, para vislumbrar horizontes simbólicos de bienestar, para narrarnos como humanos con toda la hermosura y todo el horror. Nos reconocemos en los personajes, nos vemos como en espejos. Esto tiene efectos interiores como individuos y como seres sociales y colectivos.
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Fuente: stageonemexico.com / México / Distrito Federal Versión para imprimir