miércoles, 5 de septiembre de 2012

Libros, lectura y familia. Entrevista a Irene Vasco
Por: José Cruz Domínguez Osorio
Hay en la historia lectora de Irene el apego por su familia, el amor hacia el libro y cariño al entorno. Cuántas cosas no habrá visto desde su infancia que en sus libros no están plasmadas. Podrá el lector percibir el olor de sus historias, de las fragancias que el campo tiene, de los perfumes que emanan de las flores campiranas cuando se extienden, figurando levantar sus pétalos como cuando la gente levanta sus brazos muy temprano al despertar. El suspiro matinal de Irene Vasco, con su mirada que huele a alba fresca, nos llevará también a contemplar el imaginario depositado en las narraciones que la escritora nos comparte en sus libros.

¿Cómo fue ese primer contacto que tuviste con la oralidad?

“Como millones de niños latinoamericanos, tuve una madre y una abuela narradoras. Mis mejores recuerdos de infancia tienen que ver con los cuentos que ellas me transmitieron. Lo mejor fue tener dos referentes, dos idiomas: mi abuela colombiana y mi mamá brasileña enriquecieron mi mundo de palabras”.

¿Recuerda ese primer libro que llegó a sus manos? Coméntenos cómo fue…

“No puedo recordar con precisión el primer libro. En cambio tengo muy presente la pequeña biblioteca al lado de mi cama. Crecí rodeada de libros y siento que fui lectora casi desde que nací. ¡Eso se llama tener buena suerte!”.

Cuando tiene un libro en sus manos, ¿qué es lo primero que busca en él?

Hasta hace poco lo primero que hacía al tener un libro nuevo en mis manos era oler el delicioso aroma de la tinta. Ahora he tenido que cambiar esa costumbre. Me convertí en lectora de libros electrónicos. Éstos no tienen olor, así que lo primero que hago es adecuar al tamaño de la letra a mis ojos. ¡Cambié el olfato por la visión!”.

¿Cómo fue la infancia lectora de Irene Vasco?

“Recuerdo que mis primos no podían entender que en lugar de pedir juguetes como regalo de cumpleaños o de navidad, hiciera listas de libros. Esta pasión, que nació muy temprano era insaciable. Mi pequeña biblioteca crecía con rapidez. Eso sí, lo que no me atrapaba era desechado de inmediato. Ni de niña y de adulta he podido leer con disciplina. Sólo leo ficción por placer”.

¿Quién propició el acercamiento de Irene con el libro?

“Tuve la fortuna de tener una familia lectora: mis padres, mis abuelos, la gente que frecuentaba mi casa era lectora. Mi papá y mi mamá hacían parte de un círculo de intelectuales. Cada viernes llegaban a la casa músicos, escritores, pintores, escultores, actores. Los niños, es decir, mis hermanos y yo, crecimos en este universo de artistas y los tres nos convertimos en grandes lectores como algo natural”.

¿Tiene un ritual para leer?

“Leo en todas partes, lo que sea, sin fórmula de juicio. Lo único importante es que el libro me interese. Si no quedo atrapada desde el principio, sencillamente abandono esa lectura y paso a la siguiente. La lista de libros pendientes, en papel y en formato electrónico, siempre me está apurando”.

¿Cuál es el personaje conocido en una historia que hasta este momento la sigue acompañando?

“El personajes que más rescato de mis lecturas infantiles es Robin Hood. Me regalaron un hermoso volumen, en versión bastante completa, a los ocho años. No sé qué fue más importante para mí, si descubrir que era capaz de leer sola un libro “largo” o dejarme atrapar por ese entrañable personajes que aún hoy inspira muchas de mis acciones”.

¿Qué pasa con Irene al iniciar la lectura de un libro que recién ha llegado a sus manos?

“Definitivamente lo que busco en un libro de ficción es la historia y el interior de los personajes Quizás sea algo infantil a la hora de leer, pero si la estructura narrativa no está perfectamente articulada y si los personajes no son ricos en matices, el libro me aburre y lo dejo. Por supuesto leo con interés diferente los textos teóricos sobre lenguaje, educación popular, formación de lectores y otros temas que nutren mi trabajo con las comunidades”.

¿Qué siente Irene cuando lee el último fragmento de una historia?

“Paso de la alegría de cerrar una buena historia (si no es bueno no llego al último fragmento) a la tristeza, porque se acabó el enorme placer que la lectura me produjo. En seguida me consuelo abriendo un nuevo libro de tantos que esperan su turno”

• Irene Vasco, escritora: 

¿Cómo descubre Irene que las letras le guiñan para poder narrar los mundos que las otras personas no ven físicamente?

“Tengo ojos y oídos muy afinados para ir viendo historias por todas partes. A veces paso vergüenzas, pues mientras alguien me habla sobre un tema, yo estoy “leyendo” en sus palabras, en sus ojos, en sus gestos, una historia totalmente diferente. Me pierdo y no sé qué responder cuando llega mi turno de hablar. Las personas de carne y hueso me parecen personajes de ficción, en especial si son desagradables. Las observo y apenas puedo, tomo notas en alguno de mis tantos cuadernos. Eso no quiere decir que cada persona se convierta en personaje, sino que eventualmente enriquezca uno de mis libros.

Cuéntenos, Irene, ¿qué hay de Irene la mujer en esta obra Mambrú perdió la guerra?

“Hablar de mí misma tan directamente es difícil. Prefiero contarme a través de personajes y situaciones de ficción. Por ejemplo, a través de la abuela que se niega a verse como una anciana y que busca transmitir la memoria familiar a su nieto. Creo que me copié de mí misma a la hora de crear ese personaje. Es más fácil encontrarme en un bus, en una moto, en una canoa, recorriendo lugares extremos del país, que verme en un sillón de la casa descansando. Esa imagen de abuela trotamundos quise mostrarles a los lectores”.

Si Mambrú perdió la guerra, ¿quién la ganó?

“En Colombia, como en el resto de Latinoamérica, vivimos en una guerra permanente desde la época de la Conquista. La lucha por las tierras ha marcado la historia de nuestros países. La colonia creó castas, terratenientes, aristocracias criollas que continúan vigentes. Los dueños de las tierras conseguidas a sangre y fuego tristemente van ganando la guerra”.

¿Qué podrá encontrar el lector en esta obra recientemente publicada por el Fondo de Cultura Económica?

“Espero que encuentre una historia bien narrada, con personajes y situaciones que despierten su interés, que lo conmuevan. Por lo menos eso es lo que yo misma busco cuando abro un libro. Los lectores tienen la palabra”.

Semblanza

Es una escritora, promotora de lectura y tallerista colombiana. Fue fundadora y directora de la Librería Espantapájaros y de su proyecto pedagógico. Ha escrito más de 23 libros para niños y jóvenes y ha obtenido varios reconocimientos a su labor literaria.
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Fuente: Diario de Xalapa / México / Veracruz Versión para imprimir