domingo, 30 de junio de 2013

Rugen ediciones universitarias
Por: Daniel de la Fuente
La actividad editorial en la Universidad Autónoma de Nuevo León hace honor al tigre que esta institución tiene como símbolo deportivo.

De unos años a la fecha, el quehacer editorial de esta casa de estudios, cuyo aniversario 80 de fundación se cumple ahora, vive una época de oro: no sólo se sostiene después del DF en un honroso segundo lugar nacional en cuanto a producción de títulos, sino que abrió una Casa del Libro en el centro de Monterrey para promoverlos y una feria en su Ciudad Universitaria, situada al norte de la capital neoleonesa, que ya es una opción importa te para los lectores y la industria librera.

Celso José Garza Acuña, director de Publicaciones, área adscrita desde 1996 a la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL, dice que la obra de los investigadores y los creadores artísticos universitarios, así como la de autores ajenos a la institución y que resulta pertinente, son la razón de existir de la dependencia a su cargo, la cual edita anualmente un promedio de 200 títulos, lo que ubica a Nuevo León como la entidad cuya educación superior, pública o privada, fuera de la Ciudad de México, más libros publica en el País, de acuerdo con los indicadores respectivos (ISBN, por ejemplo).


De hecho, en ¿Cuánto vale la cultura científica?, un estudio sobre la edición universitaria en México entre el 2009 y el 2011, Édgar García Valencia, de la Universidad Veracruzana, destaca que Nuevo León produce casi el ciento de la edición universitaria nacional en el País. El DF concentra el 46 por ciento y el resto se distribuye en el País.

El catálogo de publicaciones de la UANL registra, desde su creación, más de mil títulos, asegura el funcionario universitario.

“En el último lustro, la producción registra un promedio de edición de un libro cada tercer día. La producción editorial está ordenada a través de colecciones temáticas de tal modo que están atendidos todos los campos de conocimiento y de la sensibilidad literaria (poesía, cuento, novela, ensayo), así como ediciones especiales, catálogos de arte, partituras, guiones de cine, dramaturgia, periodismo, historia, gastronomía y cómic”, menciona.

Los autores son originarios de Nuevo León, así como del resto del País y del extranjero, aclara. 

Más de un tercio de los títulos publicados corresponde a coediciones con sellos universitarios, así como gubernamentales, independientes y comerciales, tanto de la localidad como del País y del extranjero.

“Por una parte”, comenta Garza, “las coediciones nos permiten, como institución pública, apoyar a la industria editorial mexicana y, por otro lado, enriquecer nuestro catálogo y proyectar el sello de la UANL como editorial universitaria. Sobre todo, ampliar nuestro espectro de distribución más allá de nuestro propio ámbito”. 

En relación con los criterios de selección, dice que esta labor es a través de dictámenes profesionales que resuelven si una obra se publica o no.

“Como dependencia universitaria, la Dirección de Publicaciones ofrece una serie de servicios editoriales a los profesores, investigadores y creadores artísticos de la institución a fin de editar e imprimir sus obras científicas y/o artísticas.

“Como editorial universitaria, nuestra oficina recibe más de 200 originales al año. Cada original se recibe, se lee y se dictamina para su publicación o no”, explica.

La dirección a cargo de Garza, solicita directamente a investigadores y a creadores artísticos la realización de una obra para su publicación, de acuerdo con criterios de pertinencia y oportunidad.

En este marco es como también se reciben y se presentan propuestas para coedición. Algunas de ellas han sido Zurita, monumental poemario del chileno Raúl Zurita, con Aldus; Arrecife, novela de Juan Villoro, con Anagrama; Antología. La Poesía del Siglo 20 en Brasil, de José Javier Villarreal, con Visor de Poesía, y Los narradores ante el público, legendarias ponencias publicadas originalmente por Joaquín Mortiz, y ahora en dos tomos entre la universidad neoleonesa, Ficticia Editorial y el INBA.

Entre las colecciones destacan las reediciones de destacados autores locales, como Setenta veces siete, de Ricardo Elizondo Elizondo; El crimen de la calle Aramberri, de Hugo Valdés, y El reino en celo, de Mario Anteo, los tres con el Fondo Editorial Nuevo León. El rescate de libros clásicos de la historiografía local también ha sido parte importante de la labor de Garza.

Independientemente de la labor de la Dirección de Publicaciones, existe también la colección El Oro de los Tigres, que publica la Capilla Alfonsina de la UANL, a cargo de la poeta Minerva Margarita Villarreal.

En esta serie han sido incluidos Cuatro Poemas, de Wallace Stevens; Rey de los vientos, de Adonis;Un libro de cosas luminosas, antología de poesía internacional a cargo de Czeslaw Milosz y enriquecida con poemas de lengua española; Poemas a Lesbia. Taeter Morbus, de Catulo, entre otros.

Respecto a los recursos, agrega que nunca son los suficientes, pero han sido los necesarios para conseguir los indicadores que se tienen.

“Bajo la premisa institucional de la Universidad como una instancia socialmente responsable, los libros universitarios son redituables, altamente redituables; como objetos culturales, accesibles a todos y para todos, y como indicadores de la producción científica y artística en la institución.

“La autosuficiencia es un camino posible en el ámbito editorial universitario en nuestro País, pero hay mucho que aprender y aplicar al respecto en cuanto a administración y gestión empresarial, sin sucumbir a la tentativa comercial que descuenta, de manera pecaminosa y prejuiciosa, por ejemplo, a la poesía o el teatro o un estudio de filología”, dice.

Sobre la distribución, informa, la Dirección de Publicaciones cuenta con una librería propia en su sede de operaciones, la Casa Universitaria del Libro, así como la red de la Librería Universitaria de la UANL.

La Casa Universitaria del Libro fue inaugurada en febrero del 2011 y se ha convertido en un importante espacio para la promoción cultural. El edificio, un chalet de estilo inglés, fue construido en 1920, bajo el diseño del arquitecto Eduardo Belden, quien fue director de la Facultad de Arquitectura de la Universidad.

Garza comenta que se cuenta también con convenios de colaboración para la distribución y comercialización de la producción editorial con empresas particulares, así como instancias universitarias y gubernamentales, como el FCE y Educal. 

Un filón para la difusión y distribución de la producción editorial universitaria es la participación en ferias de libro, menciona.

Anualmente, la UANL participa en más de una veintena de ferias en el País y en el extranjero, como las del Palacio de Minería, Monterrey y Guadalajara, así como las de Los Ángeles y Frankfurt.

En este sentido, la UANL organiza a través de la dependencia a su cargo su propia feria del libro, la UANLeer, que se lleva a cabo anualmente desde 2011.

“En tan sólo tres ediciones, nuestra feria del libro UANLeer se ha consolidado como un festejo editorial emergente, con más de 60 expositores y más de 140 actividades, dice Garza. Un signo distintivo de UANLeer es el hecho de que más de la mitad de los libros que se presentan son novedades de la propia institución, publicadas propiamente por la Universidad y en coediciones”. 
Finalmente, el funcionario señala que las plataformas electrónicas para la difusión y comercialización de la producción editorial de la institución son una asignatura por explorar en el futuro inmediato. 

De esta manera, la UANL da de qué hablar y sigue propinando zarpazos a la cultura a sus 80 años.
Fuente: Reforma.com / México / Versión para imprimir