La adaptación cinematográfica de la niovela del escritor Mariano Azuela fue un sueño largamente acariciado por directores como Emilio, Indio Fernández, quien por cierto, actuó en la primera versión dirigida por Chano Urueta (1939). El impulso económico del gobierno echeverrista a la industria del cine en los años setenta, permitió la costosa recreación del ambiente revolucionario para la segunda traslación fílmica de los de abajo. El cineasta Servando González fue elegido para narrar las aspiraciones de justicia social de Demetrio Macías, el campesino que se ve inmerso en la vorágine de la Revolución Mexicana.