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José G. Moreno de Alba
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*habemos muchos
 

EL VERBO HABER PROCEDE DEL LATÍN habere, cuyo primer significado es 'tener'. Con este sentido poco se usa hoy, pues para ello empleamos precisamente la forma tener o poseer. Haber prácticamente se ha limitado a funcionar como auxiliar de los tiempos compuestos (he cantado) y de perífrasis obligativas (he de cantar).
        Tiene empero plena vigencia también como unipersonal, en todos los tiempos de la conjugación ("hay, hubo, habrá fiesta"). En este caso, resulta difícil percibir hoy que el verbo haber conserva el sentido primitivo de 'tener' y que así la construcción en que aparece debe analizarse como constituida de sujeto tácito e indefinido, verbo unipersonal y objeto directo, que puede ser singular o plural. En la oración "hubo heladas", el sustantivo heladas es objeto directo de hubo y no su sujeto, que no sólo es gramaticalmente tácito sino semánticamente indefinido. No faltan estudiosos de la filología que encuentran este fenómeno desde el mismo latín ("in arca Noe habuit homines", que quiere decir "en el arca de Noé hubo hombres") El que heladas sea objeto directo en "hubo heladas", y no sujeto, queda plenamente comprobado mediante la permutación por pronombre objetivo directo ("las hubo") y no por pronombre sujetivo (*"ellas hubo").
        Siempre ha existido la confusión entre el sentido que el hablante da a este tipo de construcción (el sustantivo como sujeto) y el verdadero valor gramatical (el sustantivo como objeto directo). Ello explica la generalizada tendencia a pluralizar el verbo para así hacerlo concordar con su supuesto sujeto plural (que no es sujeto, sino objeto). Es bastante común, aun en personas cultivadas, oír expresiones como "habían muchos coches", "hubieron varios problemas", pluralizando erróneamente el verbo unipersonal, cuando lo correcto es "*había muchos coches", "*hubo varios problemas". Suele también pluralizarse cualquier verbo auxiliar que acompañe al unipersonal haber: "en el mar *deben de haber hombres así".
        Este confundir objeto con sujeto se evidencia cuando un objeto plural tiene carácter inclusivo; es decir, si de alguna manera queda dentro de él el que habla y, en tal caso, no es raro que se produzcan expresiones como "*habemos muchos inconformes", en que no sólo se pluraliza la forma verbal sino que además se modifica la persona gramatical, que pasa de tercera a primera. Nótese que, precisamente por su carácter unipersonal, es imposible usar el verbo haber con matiz inclusivo: si se dice "hay muchos inconformes" no debe necesariamente entenderse que el que habla queda incluido. Es por tanto necesario, si se desea poner énfasis en este carácter inclusivo, hacer uso de otro verbo: "somos muchos los inconformes", por ejemplo.
        Este fenómeno de confusión es peculiar de la lengua hablada, aunque también se da en la literatura, particularmente en la sudamericana, como en los siguientes ejemplos (tomados de Charles Kany, en su Sintaxis hispanoamericana): "*Habían varios caballeros en el palenque" (Lynch, argentino); "*Iban a haber juegos de artificios" (Dragi Lucero, argentino); "En el suelo *habían dos hermosos gallos" (Lillo, chileno); "Era reacio al matrimonio como los *hubieron pocos" (Muñoz, chileno); "Antes, por dondequiera *habían casas" (Gallegos, venezolano).


Usted hallará aquí un conjunto de artículos sobre palabras, expresiones, reglas gramaticales y ortográficas que provocan confusión o equívocos entre los hablantes. Cada entrada tiene un título, en el que se sintetiza el tema ahí tratado; por ejemplo: “bistec / bisté / bisteques / bisteces” explica los orígenes del vocablo con que solemos referirnos al filete. Para llegar a esa minucia haga clic en la letra B y busque dicha entrada, o haga clic en la lista de Todas las entradas y localícela ahí.