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José G. Moreno de Alba
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CIERTAMENTE EN LA GRAMÁTICA española de los últimos años suele hablarse más de construcciones transitivas que de verbos transitivos. No se trata sólo de una simple modificación terminológica sino que con ello se está señalando una manera diferente de concebir la sintaxis (y la lexicología). Si, estrictamente hablando, no hay verbos transitivos sino sólo construcciones que cuentan con objeto directo frente a sintagmas que carecen de él, se entenderá que un verbo como vivir, que era considerado (y todavía lo es) como intransitivo, puede sin embargo ser núcleo de una construcción transitiva: "vivió una vida santa", en la que se puede observar que el verbo vivió tiene un claro objeto directo (una vida santa). Evidentemente se da también el fenómeno inverso, es decir que un verbo definido en los diccionarios como transitivo puede formar parte de sintagmas que carecen de complemento directo: "Leí durante todo el día".
        Sin embargo no cabe duda de que puede hablarse también de verbos que nunca llevan objeto directo (ser y estar, sea por caso), de verbos que casi nunca lo llevan y de otros que generalmente lo exigen. A ello obedece que los diccionarios, cuando definen un verbo, expliquen si tiene carácter transitivo o intransitivo. Es éste un tipo de rasgo sintáctico-semántico que siempre ha atendido la lexicología, aun la más tradicional.
        Ahora bien, si se consulta en el DRAE la entrada iniciar se leerá antes de las definiciones la especificación de que se trata de un verbo transitivo, lo que en efecto queda comprobado si se atiende a las diversas acepciones que se registran: 'admitir a uno a la participación de una ceremonia o cosa secreta'; 'instruir en cosas abstractas o de alta enseñanza'. Construido pronominalmente (iniciarse) equivale a recibir las primeras órdenes (sacerdotales). Me interesa destacar una acepción en particular, la que en el DRAE aparece en tercer lugar: 'comenzar a promover una cosa: iniciar un debate'. Obsérvese que el verbo, cuando se usa con esta tercera acepción, no pierde su carácter transitivo.
        En el español mexicano actual, sobre todo en el texto periodístico, se está produciendo un interesante fenómeno con respecto al verbo iniciar: por una parte, está adquiriendo un carácter intransitivo, o si se quiere está perdiendo su naturaleza transitiva, y por otra, se emplea con un sentido que no está consignado en los diccionarios. Véanse los siguientes ejemplos (tomados todos de diversos diarios de la capital) que me facilitó el profesor Jaime Cortés: en la programación de la televisión, después del título de una serie, se anota entre paréntesis (inicia); uno de los titulares anuncia que "*inició el foro sobre calidad de vida en el Distrito Federal"; en la página de espectáculos leemos que "*inició la semana del cine soviético".
        Me parece que el peculiar empleo del verbo iniciar en los ejemplos transcritos se debe simplemente a que se está confundiendo el verbo comenzar (que puede ser transitivo o intransitivo y que, como intransitivo, significa 'empezar, tener una cosa principio') con el verbo iniciar (que sólo es transitivo y que tiene otros significados).
        Podría recomendarse, como más propio, el empleo de empezar o de comenzar en los textos anteriores: "empezó o comenzó el foro", "comenzó o empezó la semana de..." Ahora bien, si el empleo de iniciar por comenzar estuviera ya totalmente extendido entre los hablantes, convendría añadir en la entrada correspondiente del DRAE una acepción más que explique que tal verbo puede también usarse con el sentido de comenzar.
        Me interesa sobre todo destacar el hecho de que, según el significado de iniciar que consignan los diccionarios, este verbo debe tener un sujeto animado, generalmente humano: "el maestro inicia al estudiante en los secretos de la ciencia" (aquí con el sentido de 'instruir'); "el presidente inició el debate" (iniciar equivale en este enunciado a 'comenzar o promover una cosa'). Nótese asimismo que este verbo es transitivo, es decir, que tiene objeto directo. En los ejemplos transcritos los sujetos (animados) son maestro y presidente; los objetos directos están manifestados por los sustantivos estudiante y debate. Si el sujeto de iniciar debe ser animado, el objeto directo puede no serlo (debate, en el segundo ejemplo).
        Obsérvense ahora los siguientes ejemplos: "inició ayer el congreso con gran éxito"; "el año inició con muchos problemas"; "el curso se iniciará mañana". Creo que todo mundo estará de acuerdo en que expresiones como ésas se oyen y se leen con frecuencia en el español mexicano. Si nos basamos en lo prescrito por los diccionarios, no cabe duda de que el empleo de iniciar en esas oraciones no corresponde ni sintáctica ni semánticamente con lo que ahí se señala. Por una parte, el verbo iniciar en los dos primeros ejemplos es intransitivo, es decir, carece de complemento directo. En el tercer ejemplo el verbo adquiere una forma semirrefleja, no precisamente pasiva, y resulta aún más anómalo. Por otra parte, en los tres casos el sujeto es inanimado (congreso, año y curso).
        Parece evidente que lo que sucede en ese empleo mexicano de iniciar es simplemente que se ha confundido el verbo iniciar con los verbos empezar o comenzar. En efecto, tanto el significado cuanto la sintaxis de empezar y de comenzar van más de acuerdo con las construcciones de los ejemplos, pues entre sus significados está el de 'tener principio una cosa' (sujeto inanimado) y, además de su carácter transitivo, pueden emplearse también como intransitivos (sin objeto directo): "empezó (comenzó) ayer el congreso con gran éxito"; "el año empezó (comenzó) con muchos problemas"; "el curso empezará (comenzará) mañana".
        No faltará quien, consciente o inconscientemente, emplee iniciar por comenzar (o empezar) porque le parece más elegante. Es éste uno de tantos casos en que, por ese afán de supuesta originalidad, no sólo se incurre en un uso mucho menos elegante sino incluso, en cuanto a la sintaxis, poco correcto.


Usted hallará aquí un conjunto de artículos sobre palabras, expresiones, reglas gramaticales y ortográficas que provocan confusión o equívocos entre los hablantes. Cada entrada tiene un título, en el que se sintetiza el tema ahí tratado; por ejemplo: “bistec / bisté / bisteques / bisteces” explica los orígenes del vocablo con que solemos referirnos al filete. Para llegar a esa minucia haga clic en la letra B y busque dicha entrada, o haga clic en la lista de Todas las entradas y localícela ahí.