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José G. Moreno de Alba
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lo cesaron
 

NO SON POCOS LOS VERBOS ESPAÑOLES que, siendo intransitivos, tienden en la lengua hablada (y a veces en la escrita) a construirse con objeto directo. El que un verbo sea definido, en la gramática o en el diccionario, como intransitivo se basa esencialmente en su significación. Esto quiere decir que, por ejemplo, el verbo correr será intransitivo (es decir que no podrá construirse con objeto directo) si significa precisamente 'ir de prisa'; sin embargo, deja de ser intransitivo (y tendrá complemento directo) si en un determinado enunciado adquiere el sentido de 'echar, despedir': "lo corrió del trabajo". Hay otros casos en que este mismo verbo tiene objeto directo, debido siempre al peculiar significado con que se emplee: "correr los cien metros", "correr un caballo", "correr un velo"... Obsérvese empero que, en los ejemplos anteriores, el hablante está plenamente consciente de los diferentes significados de correr, no suele confundir unos con otros. El verbo correr, por tanto, dependiendo del sentido y del contexto, puede emplearse con propiedad como transitivo o como intransitivo, esto es, puede tener o no complemento directo.
        Hay también casos en que el paso de intransitivo a transitivo puede deberse a una confusión, a una equivocación en el empleo del verbo, en lo tocante precisamente a su significado. En otras palabras, puede suceder que en ocasiones estemos empleando un verbo de naturaleza intransitiva con un sentido que no le es propio y que a ello se deba el que lo construyamos con objeto directo: *"quédatelo" por "quédate con ello", *"lo han muerto a tiros" por "lo mataron", etcétera.
        Creo que algo semejante sucede, en el español mexicano al menos, con el verbo cesar, que, a pesar de poseer sólo los tres precisos significados de 'acabarse una cosa', 'dejar de desempeñar un puesto' y 'dejar de hacer lo que se estaba haciendo', y a pesar de tener, por ende, un evidente carácter intransitivo, no es raro oírlo (y verlo escrito) con el sentido de 'destituir', construido con objeto directo, como si fuera transitivo: *"cesaron al subsecretario", enunciado este que viene a equivaler al humorístico *"lo renunciaron". Entre paréntesis, se viene oyendo cada vez con mayor frecuencia ese curioso empleo de renunciar como transitivo; a veces me da la impresión de que ciertas personas no lo están empleando ya humorísticamente, sino como sinónimo de echar: "*lo renunciaron" por "lo echaron". De ser esto cierto, ese empleo de renunciar sería análogo al de cesar, que estoy explicando. Destituir, verbo transitivo, significa 'separar a alguien del cargo que ejerce'. Por tanto bien puede decirse "destituyeron al subsecretario" en lugar de *"cesaron (o renunciaron) al subsecretario". Ahora bien, si ese funcionario renuncia voluntariamente o termina su gestión, se dirá con propiedad "el subsecretario cesó en sus funciones", donde el sujeto es el subsecretario y el verbo cesar es intransitivo.
       Considero, por otra parte, que si la mayoría de los hablantes, así como los buenos escritores, deciden seguir empleando el verbo cesar como transitivo, el DRAE y la gramática deberán reconocerlo y aceptarlo. En la edición vigésima del lexicón de la Academia (1984) no se consignaba todavía el valor transitivo que puede tener el verbo emanar; sólo se anotaban sus significados como intransitivo: 'proceder, desprenderse'. Sin embargo, en la vigésima primera entrega de ese mismo diccionario, de 1992, como tercera acepción de ese verbo, se consigna: "tr. [transitivo]. emitir". Nada impide, por tanto, que en la próxima reimpresión se acepte el todavía hoy reprobable empleo de cesar como transitivo.


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