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José G. Moreno de Alba
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nación
 

EN EL “PREÁMBULO” del texto del Estatuto Catalán (2006), pueden leerse los siguientes dos fragmentos:

         "Cataluña, ejerciendo el derecho a la autonomía que la Constitución reconoce y garantiza a las nacionalidades y regiones que integran España, manifiesta su voluntad de constituirse en comunidad autónoma."
         "El presente Estatuto es la expresión de la identidad colectiva de Cataluña y define sus instituciones y sus relaciones con el Estado en un marco de libre solidaridad con las otras nacionalidades y regiones."

         En el artículo 1 del mismo Estatuto se lee:

         "Cataluña, como nacionalidad y para acceder a su autogobierno, se constituye como comunidad autónoma (...)"
         "Ahora bien, si se consulta el texto del proyecto de nuevo Estatuto, en proceso de aprobación (2006), se verá que se sustituye la voz nacionalidad por la de nación. El 'Preámbulo', por ejemplo, dice:
         "Mueven este Estatuto la aspiración, el proyecto y el sueño de una Cataluña sin ningún tipo de obstáculos a la libre y plena interdependencia que una nación necesita hoy. La vocación y el derecho de los ciudadanos de Cataluña de determinar libremente su futuro como pueblo se corresponde con la afirmación nacional que históricamente representó la institución de la Generalitat (...)"
         "El presente Estatuto define las instituciones de la nación catalana y sus relaciones con los pueblos de España en un marco de libre solidaridad con las nacionalidades y las regiones que la conforman (...)"

         "El artículo 1 de este proyecto dice textualmente: “Cataluña es una nación”.
         Algunos analistas opinan que el texto del nuevo Estatuto no podrá aprobarse si no se modifica antes la Constitución Española, que en su artículo 2 establece que:

         "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre ellas."

        Independientemente de otras consideraciones, si en su Constitución España está definida como nación, no podrá tener la misma designación una de sus regiones o nacionalidades. A propósito de este término, conviene señalar que las acepciones tercera y cuarta de nacionalidad, en el DRAE, ambas con la marca Esp. (España), son las siguientes: 3. Comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural; 4. Denominación oficial de algunas comunidades autónomas españolas. Según esto, entonces, hay diferencias esenciales entre nación y nacionalidad. En su Estatuto todavía vigente Cataluña está definida como nacionalidad; en el proyecto de nuevo Estatuto, se le define como nación. En la Constitución Española, por su parte, sólo España se considera nación; Cataluña, como otras regiones autónomas, está vista como nacionalidad.
        Evidentemente que la discusión de fondo, en lo que concierne al nuevo Estatuto, no es precisamente léxica. Sin embargo aquí, como en casi todos los asuntos humanos, la palabra, la precisión de las palabras es importantísima. En este sentido, lo que hacen los lexicólogos y los diccionarios no es dirimir discusiones políticas o de cualquier otra naturaleza, sino establecer, fijar los significados que cada palabra tiene, observados obviamente en los usos que de ellas hacen los hablantes. El DRAE no establece lo que en España es una nacionalidad sino que mejor determina, explica, fija el sentido que los propios españoles vienen dando a ese término. Puede hacerlo sólo después de un largo proceso de observación y de análisis de la manera y las circunstancias en que los hablantes vienen empleando ese determinado vocablo. Debe tenerse muy en cuenta, en este caso particular, la marca que antecede a las acepciones tercera y cuarta de la voz nacionalidad: Esp. (España). Ello significa que nacionalidad, con las acepciones 3 y 4, sólo se emplea en España. Para el resto del mundo hispanohablantes siguen siendo válidas únicamente las dos primeras acepciones: 1. Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación; 2. Estado propio de la persona nacida o naturalizada en una nación.
        Ahora bien, en ninguna de las acepciones del artículo nación el DRAE emplea la marca Esp. (España). Por tanto, cuando en el artículo 2 de la Constitución Española aparece la voz Nación (con mayúscula: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española [...])”, no se está empleando ésta con un valor propio de los españoles (como sucede con nacionalidad) sino de todos los hispanohablantes. Y ¿qué significa en el español general la palabra nación? No tiene esta pregunta respuesta sencilla. Ante todo, conviene precisar que ese vocablo no siempre ha significado la misma cosa. Parece ser que, a principios del siglo XVIII, tenía el principal significado de “la colección de los habitadores en alguna Provincia, País o Reino” (Diccionario de autoridades, 1734). La primera acepción del DRAE de 2002 podría parecer emparentada con la citada de 1734: “Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno”. Nótese empero que sólo se habla de un país (no de una provincia ni de un reino) y se añade “regido por el mismo gobierno”. ¿Se resolverá el problema si vemos la definición de país? Lamentablemente no, porque país se define con cuatro sinónimos: nación, región, provincia o territorio. Por tanto, en el español actual, según el DRAE, país vale lo mismo que nación. Por ello, la segunda acepción de nación puede ser “territorio de ese país”. Si nos guiamos, pues, por estas dos confusas definiciones, tanto España como Cataluña resultan ser naciones y países.
        Hay una tercera acepción de nación que, aunque viene a complicar aún más la situación, ofrece una diferencia clara entre una nación y un país: 3. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común. En este sentido, para hablar de una nación determinada no se necesita ni que sea un país, ni que tenga un mismo gobierno. ¿Será en este sentido en el que el nuevo proyecto de Estatuto de Cataluña pretende emplear la voz nación? No lo creo, porque en primer lugar sólo alude a personas y no a territorio y, por otra, un catalán que viva en México o en Argentina pertenecería a la “nación” catalana con el mismo derecho de los que viven en Cataluña. Como en efecto sucede con los judíos, que no dejan de ser de la “nación” judía así hayan nacido y vivan en tal o cual país.
        No es remoto que, de llegar el momento de la discusión en las Cortes españolas del proyecto de nuevo Estatuto de Cataluña, deba comenzarse por la complicada definición de varios términos, entre los cuales destaca precisamente el de nación. Todos los hispanohablantes deberemos estar muy atentos.
        P.D. Ya redactada esta nota, llegó la noticia de que el Parlamento español había aprobado por mayoría absoluta el nuevo Estatuto de Autonomía para la región de Cataluña. Resulta particularmente interesante señalar que el texto del artículo 1 del Título Preliminar no corresponde al que se había aprobado en su momento en Cataluña, que decía: “Cataluña es una nación”. Según el borrador del dictamen, ese artículo 1, en la versión aprobada por el Parlamento español, queda en los siguientes términos: “Cataluña, como nacionalidad, ejerce su autogobierno constituida en Comunidad Autónoma de acuerdo con la Constitución y con el presente Estatuto, que es su norma institucional básica”. Como se ve, se sustituye nación por nacionalidad. Se sigue empleando el mismo españolismo que aparece en el anterior Estatuto Catalán y que significa, según el DRAE (repito estas importantes definiciones): “Comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural” (acepción 3) y “denominación oficial de algunas comunidades autónomas españolas” (acepción 4).


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