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José G. Moreno de Alba
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agredir
 

NO SÓLO EN ASUNTOS LÉXICOS deben las academias americanas hacer observaciones a la española, sino también en aspectos gramaticales que tienen que ver con ciertas entradas del DRAE.
        En la vigésima edición (la de 1984) se sigue afirmando que agredir es un verbo defectivo. Verbo defectivo, reza la gramática, es el que carece de algunos tiempos y personas, lo cual se origina más comúnmente, o del significado de tales verbos, que rechaza el empleo de varias de sus formas (atañer sólo se usa en las terceras personas), o de su estructura, que dificulta la conjugación (balbucir no se emplea en las personas en que conducir tiene z: primera del presente de indicativo, todo el presente de subjuntivo y el imperativo).
        Agredir, según la Gramática académica de 1931, forma parte de un grupo de verbos (abolir, aguerrir, arrecirse, aterirse, despavorir, embaír, empedernir, garantir, manir), que “ya sea por el sentido anfibológico, ya por lo extraño o malsonante de las voces que, conjugándolos, resultarían en algunos tiempos y personas, se emplean tan sólo en aquellas en que la desinencia comienza en la vocal”. Algo semejante afirma el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, hasta hoy el más reciente (1973) estudio gramatical de la Academia.
        Valdría la pena señalar que, al menos en México, aunque creo que también en buena parte de América (que comprende la mayoría de hispanohablantes), agredir (y quizá también transgredir, señalado como defectivo por el Esbozo, no así por el DRAE) se usa con desinencias que no comienzan por i: “yo no te agredo”, “no me agredas”, “Fulano agrede a todo el mundo”, etcétera.
        Podría decirse así que agredir (y tal vez transgredir) será en todo caso verbo defectivo para la norma actual peninsular (minoritaria), pero no para otras muchas, quizá para la mayoría de ellas, lo que en definitiva obligaría a dejar de considerarlo defectivo.


Usted hallará aquí un conjunto de artículos sobre palabras, expresiones, reglas gramaticales y ortográficas que provocan confusión o equívocos entre los hablantes. Cada entrada tiene un título, en el que se sintetiza el tema ahí tratado; por ejemplo: “bistec / bisté / bisteques / bisteces” explica los orígenes del vocablo con que solemos referirnos al filete. Para llegar a esa minucia haga clic en la letra B y busque dicha entrada, o haga clic en la lista de Todas las entradas y localícela ahí.