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José G. Moreno de Alba
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¡bolo, padrino!
 

SON MUY NUMEROSAS las acepciones del vocablo bolo. Puede ser sustantivo y, en tal caso, entre sus posibles significados destacan los siguientes: 'trozo de palo labrado'; 'actor independiente de una compañía, contratado sólo para hacer un determinado papel'; 'reunión de pocos y medianos cómicos que recorren los pueblos, para explotar alguna obra famosa'; 'caña llena de vino' (en Andalucía); en arquitectura, 'cilindro vertical colocado en una armazón'; 'píldora más grande que la ordinaria'; 'juego que consiste en poner derechos sobre el suelo cierto número de bolos y derribar cada jugador los que pueda'; bolo alimenticio: 'alimento masticado e insalivado que de una vez se deglute'; 'cuchillo grande, a manera de machete, de que se sirven los filipinos como arma...' Con función de adjetivo, bolo(a) tiene al menos dos sentidos: 'hombre ignorante o de escasa habilidad'; y, en México y Guatemala, 'ebrio'.
        Deseo sin embargo detenerme en otros peculiares significados que, en México, adquiere el sustantivo bolo y que pocos lexicones explican. Uno que sí los incluye es el muy útil Diccionario de México, de Juan Palomar de Miguel (Editorial Panorama). Tienen todos que ver con el bautizo: la 'tarjeta con que antiguamente se invitaba a dicha ceremonia, que solía llevar adherida una moneda'; 'esta misma monedita'; 'impreso conmemorativo del bautizo'; y, finalmente, 'obsequio que suele hacer el padrino de bautizo a la chiquillería asistente a ese rito, y aun a los mayores, generalmente en moneda fraccionaria'. En efecto, es todavía costumbre muy extendida en nuestro país que los niños, después de terminado el bautizo, griten en coro: ¡Bolo, padrino!
        ¿Cuál podrá ser el origen de este vocablo (bolo) propio de los bautizos mexicanos? Los otros bolos, explicados por los diccionarios generales, tienen una muy simple etimología: proceden del sustantivo bola (proveniente, quizá, del provenzal bola, y éste del latín bulla). No parece estar aquí la explicación del bolo mexicano. Dicho sea de paso: aunque no se sabe a ciencia cierta de dónde proviene, siempre se escribe con b.
        En espera de un más convincente análisis, yo me quedo con la explicación que, hace casi 100 años, dio ese gran lexicógrafo mexicano llamado Félix Ramos y Duarte, quien, en su Diccionario de mejicanismos, en la entrada bolo, anota: "óbolo; '¡mi bolo!, ¡mi bolo!, padrino' gritan los muchachos al que acaba de bautizar a un niño. Es tan general decir bolo, por óbolo o propina, que nadie le da otro nombre; sin advertir que bolo significa tonto, bobo y óbolo [...], moneda antigua de poco valor". Es probable que en un principio se llamara precisamente óbolo (voz poco usual al menos en el español actual) a esas monedas que se obsequian en los bautizos, si se considera que entre los sentidos de tal vocablo está el de 'cierta moneda' y el de 'cantidad exigua con que se contribuye para un fin determinado'. Al paso del tiempo, y desde hace más de un siglo, óbolo se convirtió en el actual bolo.


Usted hallará aquí un conjunto de artículos sobre palabras, expresiones, reglas gramaticales y ortográficas que provocan confusión o equívocos entre los hablantes. Cada entrada tiene un título, en el que se sintetiza el tema ahí tratado; por ejemplo: “bistec / bisté / bisteques / bisteces” explica los orígenes del vocablo con que solemos referirnos al filete. Para llegar a esa minucia haga clic en la letra B y busque dicha entrada, o haga clic en la lista de Todas las entradas y localícela ahí.