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José G. Moreno de Alba
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casual por
 

SABEMOS QUE LOS ANGLICISMOS o los extranjerismos lingüísticos en general no son todos igualmente perniciosos para la lengua que los recibe, e incluso muchos de ellos resultan convenientes o necesarios, particularmente cuando se carece de un vocablo preciso para determinada función semántica o cuando se importa no sólo la voz sino el concepto, como sería el caso de bistec, overol o rock and roll.
        Sin embargo, es evidente que muchos anglicismos propios del español mexicano deberían rechazarse por la simple razón de que son innecesarios y superfluos. No hay por qué decir contactar cuando en español existe ponerse en contacto, ni conviene usar el vocablo bafle si basta con bocina. A veces el anglicismo queda, por decirlo así, disfrazado, pues lo que sucede es que se asigna a cierta voz española una significación de la que carece, por el hecho de que en inglés existe una palabra con ese sentido y que se asemeja fonológicamente a la española. Ése es el caso de aplicación con el valor semántico de 'solicitud', significado que sí tiene el inglés application.
        Estos anglicismos latentes, ocultos, son, creo yo, más dañinos a la lengua que los manifiestos. Hace poco una empresa zapatera, que se anuncia como mexicana, lanzó un modelo de calzado al que denominó casual. Esta voz en español significa sólo 'que sucede por casualidad'. Lo que los publicistas querían decir tal vez era que el modelo estaba diseñado como algo poco serio, que no podía usarse ese calzado en situaciones de formalidad. Quizá el adjetivo español que más convenga, aunque no totalmente, a ese concepto sea casual ('que no guarda las reglas'). En inglés, el adjetivo casual (con acento prosódico en la primera a) cuenta, entre otras acepciones, y cuando se aplica particularmente a ropa, con la de 'informal' (casual clothes es en español ropa casual). Ojalá esa agresión a nuestra lengua por parte de publicistas poco escrupulosos se limite a un hecho aislado y no se generalice.


Usted hallará aquí un conjunto de artículos sobre palabras, expresiones, reglas gramaticales y ortográficas que provocan confusión o equívocos entre los hablantes. Cada entrada tiene un título, en el que se sintetiza el tema ahí tratado; por ejemplo: “bistec / bisté / bisteques / bisteces” explica los orígenes del vocablo con que solemos referirnos al filete. Para llegar a esa minucia haga clic en la letra B y busque dicha entrada, o haga clic en la lista de Todas las entradas y localícela ahí.