SE SABE QUE EN OCASIONES una voz popular, no culta, puede ingresar en el ámbito de los cultismos y tecnicismos, sobre la base de un empleo metafórico o figurado. El vocablo coyuntura, por ejemplo, en principio significaba sólo 'articulación o trabazón movible de un hueso con otro'; sin que deje de señalar eso mismo, hoy también expresa una 'combinación de factores y circunstancias que, para la decisión de un asunto importante, se presenta en una nación' (una coyuntura económica, sea por caso). Lo contrario también sucede: un cultismo o un tecnicismo puede pasar de ese ámbito particular a engrosar la lista de voces comunes del léxico de carácter general. En biología, una célula es la 'unidad fundamental de los organismos vivos [...] formada por un citoplasma y un núcleo...' Asimismo una célula puede ser un 'grupo reducido de personas que funciona de modo independiente dentro de una organización política, religiosa, etc.' (como, por ejemplo, "una célula del partido comunista"). Creo que también pueden darse viajes de ida y vuelta. Tal podría ser el caso del término contexto. Su primer significado en el léxico general, como en el latín contextus, era el de 'serie del discurso, tejido de la narración'. Los diccionarios actuales consideran esta primitiva acepción poco usada en el español moderno. La lingüística y la retórica tomaron del léxico común la voz contexto y le dieron el preciso significado técnico de 'contorno que enmarca a una unidad lingüística en el sitio concreto de su actualización y que condiciona su función'. El DRAE de 1992 da cuenta, finalmente, de un nuevo desplazamiento: del ámbito especializado de la lingüística pasa nuevamente a la lengua común, con el sentido figurado de 'entorno físico o de situación, ya sea político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el cual se considera un hecho' ("el éxito de la labor empresarial depende del contexto", por ejemplo). |