LA VOZ NÁHUATL tzictli designa una gomarresina producida por el tronco del árbol llamado chicozapote, propio de las regiones selváticas de los estados de Chiapas y Quintana Roo, en el sureste de México. Con algunas modificaciones fonéticas fáciles de explicar, tzictli se incorporó como chicle en el léxico del español mexicano. En este capitulillo resulta imposible exponer con cierto detalle los complicados procedimientos de extracción e industrialización de este producto, así como la manera en que su comercialización ha influido en la economía de nuestro país (y en la de otros). Conviene empero que resuma algunas de las interesantes noticias que al respecto aparecen en la Enciclopedia de México. Se masticaba el chicle en México desde antes de la llegada de los europeos. Se dice que el norteamericano James Adams vio a Santa Anna, desterrado por entonces en los Estados Unidos, arrancar trocitos de un pan de chicle y masticarlos. Adams pensó que esta goma podría ser buen negocio e importó poco más de dos toneladas del producto para convertirlo en bolitas, que alcanzaron gran popularidad. La primera fábrica de chicles, de principios del siglo XIX, se llamó Adams Chewing Gum Co. En el año 1986 (de enero a septiembre) el valor de las exportaciones mexicanas de chicle fue, según la misma fuente, de 1,365,789 dólares. En el DRAE se consigna la voz chicle como un nahuatlismo propio del español de México (y, curiosamente, también del de Uruguay), que designa, en su primera acepción, una 'gomarresina que fluye del tronco del chicozapote haciéndole incisiones al empezar la estación lluviosa'. Aclara en seguida que "es masticatorio, usado por el pueblo y se vende en panes". Tiene una segunda acepción: 'masticatorio que se expende en forma de pastillas o bolitas aromatizadas'. Ignoro si "el pueblo" siga masticando el chicle de la primera acepción, que se vende en panes. Creo que no sólo el pueblo sino casi todo mundo, en México y en otras partes, mastica el chicle que se vende en forma de pastillas, y al que no sólo se aromatiza sino también se le añaden saborizantes (término no documentado en el DRAE) de muy diversos tipos. Chicle, como toda voz que goza de vitalidad, ha generado derivados: chiclear ('hacer la explotación del chicle'), chiclero ('relativo al chicle; persona que se dedica a la industria del chicle'), chicloso ('pegajoso'). Sólo este último adjetivo (chicloso) se considera en el diccionario perteneciente al español general; las demás voces son también mexicanismos. Ahora bien, me parece que en el español que actualmente se habla en México el vocablo chicle designa, predominantemente, el masticatorio en forma de pastilla. Tiene plural, también muy empleado: "voy a comprar unos chicles". Nunca he oído a alguien emplear la frase goma de mascar para referirse a los chicles. Me sonaría muy raro, por no decir pedante, que alguien se dirigiera al comerciante diciéndole "deme una goma de mascar". Revisé numerosos paquetes o cajitas de esas pastillas masticatorias. En ninguno vi escrito el término chicle(s). Por lo contrario, en todos leí, como designación genérica, goma de mascar. No encontré en el DRAE, como forma compuesta, la expresión goma de mascar. Evidentemente se trata de un anglicismo. En inglés esas pastillas, casi desde su invención, se llamaron chewing gum (to chew: 'mascar, masticar'; gum: 'goma'). Me pregunto por qué en todos los envoltorios se utiliza como genérico el anglicismo goma de mascar y en ninguno el mexicanísimo término chicle, que es, por otra parte, la única voz que todos los mexicanos empleamos para designar esas pastillas. Podrá alguien pensar que no puede imprimirse en esos envoltorios el genérico chicle porque tal voz está registrada como marca. Quizá. Sin embargo el vocablo que veo ciertamente en algunos paquetes con la abreviatura m. r. es Chicléts (con mayúscula, acento en la é y ts final), que designa —eso supongo— un tipo particular de goma de mascar. Esos envoltorios llevan además la marca del fabricante propiamente dicha (Adams, por ejemplo), también con la abreviatura m. r. Por ello otros chicles de marca Adams, que no son tipo Chicléts, llevan el genérico goma de mascar más el tipo particular, expresado por otra m. r.: Trident (m. r.), goma de mascar, Adams (m. r.). Ello sucede también con los mismos Chicléts: goma de mascar Chicléts Adams. Ignoro a quién corresponde determinar si el vocablo chicle equivale o es de tal manera semejante, en su fonética y en su grafía, a la marca Chicléts, que no puede emplearse, ni siquiera con valor genérico, en la publicidad de otro producto de la misma naturaleza, en otras pastillas masticatorias, en gomas de mascar de otra marca, en otros chicles. Más aún, ignoro si alguien se lo ha preguntado o si alguien ha hecho uso de la voz chicle, como genérico, y ha sido demandado por ello. Hay unas pastillitas denominadas goma de mascar Canel's, que fabrica una empresa llamada precisamente Chicles Canel's, S. A. de C. V.: en la razón social del fabricante aparece la voz genérica chicle y dudo de que la empresa propietaria del registro Chicléts haya hecho por ello alguna demanda. Por mi parte, creo que chicle y Chicléts son, estrictamente, dos palabras diferentes: una es grave o llana (chicle), la otra es aguda (Chicléts); el nahuatlismo original termina en e, la otra tiene como final el grupo consonántico ts. Bien podría decirse, por ejemplo, quiero unos chicles Chicléts. A lo mejor lo que sucede es simplemente que todos los fabricantes prefieren usar el anglicismo genérico goma de mascar; ya se acostumbraron a ello. Lo importante y, hasta cierto punto, lo definitivo es que los mexicanos, en nuestra lengua hablada y escrita, siempre hemos preferido usar el vocablo chicle, de noble abolengo náhuatl, y no el anglicismo goma de mascar, que sólo emplean, en la publicidad, los industriales. |