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José G. Moreno de Alba
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empoderar
 

ALGÚN PERIODISTA achacaba hace poco a la academia —con minúscula, para que no se confunda con la asociación llamada Real Academia Española— el que inventara o aceptara un verbo advenedizo, a su juicio superfluo: "de las aulas universitarias y los institutos de investigación en ciencias sociales, similares y conexos ha salido el novísimo verbo empoderar, que quiere decir algo así como adquirir poder". Comienzo diciendo que el vocablo me parece no sólo superfluo sino poco eufónico. Lo que podría matizarse —ésa es al menos mi opinión— es el calificativo novísimo. Sucede que en los viejos diccionarios académicos viene incluida, desde hace mucho, la voz empoderar. Por ejemplo, en la decimoquinta edición del Diccionario de la lengua española (de la Real Academia Española), de 1925, leemos: "Empoderar. tr. desus. Apoderar. Usáb. t. c. r." [transitivo, desusado, usábase también como reflexivo]. Esta definición ('apoderar') ha permanecido inalterada hasta nuestros días. Así aparece en la penúltima entrega del DRAE (la vigésima primera, de 1992). Por su parte, apoderar, según el mismo lexicón, tiene cuatro acepciones: 1) 'dar poder una persona a alguien para que lo represente en juicio'; 2) 'dar posesión de algo a alguien'; 3) (pronominal) 'hacerse alguien dueño de algo', 4) (antiguo) 'hacerse poderoso o fuerte'. El actual significado, por lo menos aproximado, de empoderar se relaciona sobre todo con la acepción 4 ('hacerse poderoso', 'prevenirse de poder o fuerza', 'adquirir poder o fuerza'). Se trata, otra vez, de una acepción anticuada de apoderar. Por una parte, empoderar es, dentro del léxico español, un vocablo anticuado; y, por otra, se emplea como sinónimo de apoderar (vocablo no anticuado), pero en una acepción también anticuada ('hacerse poderoso'). Por tanto, tan arcaico sería decir "Fulano se empoderó" (porque empoderar es anticuado), como decir "Fulano se apoderó", en el sentido de 'se hizo poderoso' (porque esa acepción de apoderar es anticuada).
        Las anteriores consideraciones me llevan a pensar que el uso actual de empoderar no se debe a una reposición de esa voz anticuada; como tampoco creo que restaurante ('lugar donde se sirven comidas') provenga del participio activo del verbo restaurar (restaurar > restaurante), como supone el DRAE, sino simplemente del francés restaurante (pronunciado restorán). En este sentido, tal vez, para el empleo actual de empoderar, algo tenga que ver el inglés to empower. Me baso para ello en varias razones: 1) los que, en español, comenzaron a usar recientemente ese verbo, no creo que supieran que existía, en español antiguo, el verbo empoderar; 2) por lo contrario, en inglés, el verbo empower tiene plena vigencia, no sólo con el sentido de 'habilitar' sino también con el de 'hacer(se) poderoso (a alguien)'; 3) en inglés este vocablo ha tenido fortuna sobre todo para referirse a ciertos movimientos sociales como, por ejemplo, el feminismo; 4) son sobre todo las llamadas ciencias sociales, en México, las que comenzaron a emplear el verbo empoderar; 5) lo más importante: la presencia del prefijo em- tanto en inglés cuanto en el supuesto neologismo español: empower > empoderar. Podría por tanto proponerse que empoderar es un anglicismo no crudo sino cocido: 1) se conserva el prefijo em-, que tiene en español el mismo valor que en inglés; 2) se traduce el lexema power por poder, y 3) se forma el neologismo parasintético empoderar ('hacerse poderoso' o 'hacer poderoso a alguien'). Es necesario recordar que una voz parasintética es la compuesta por prefijo, raíz y sufijo; estos tres elementos forman un nuevo vocablo; no tienen carácter de palabra ni el prefijo más la raíz (*empoder), ni la raíz más el sufijo (*poderar), sino sólo los tres elementos juntos: empoderar. Aunque los parasintéticos son formaciones en cierto sentido difíciles, abundan en nuestra lengua: desalmado, aniñado, endulzar, embellecer, pordiosero, atardecer... En esta línea morfológica veo la aparición de empoderar. Si esta hipótesis resulta aceptable, tiene razón el periodista que hablaba de una novísima palabra. Independientemente de ello, creo que resulta no sólo más elegante sino más claro expresar el contenido que se quiere transmitir a través o bien de un verbo como apoderarse, cuando ello sea posible —dado que con este lexema suele añadirse un elemento de violencia o ilegalidad— ("el grupo se apoderó del mando"), o bien de una perífrasis, cuando no quede otro remedio ("el grupo ha ido adquiriendo cada día más poder", "el grupo ha terminado siendo muy poderoso", "se le ha dado al grupo mucho poder", etcétera).


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