POCAS PALABRAS EN MÉXICO han gozado recientemente de tan creciente popularidad como la voz evento, que lo mismo se aplica a un congreso científico que a una fiesta de 15 años, a una conferencia que a un estreno teatral, a una ceremonia religiosa que a un partido de futbol, al nacimiento de algún noble que a un funeral solemne. Si algo tienen en común los conceptos que acostumbran hoy designarse con la voz evento es que remiten normalmente a algo muy preparado, muy organizado, muy esperado; es decir, todo lo contrario de algo eventual, que, según el DRAE, es lo que está 'sujeto a cualquier evento o contingencia', y así se usa habitualmente este adjetivo, de manera propia, cuando se dice, por ejemplo, que los trabajadores eventuales de determinada empresa pasarán a ser empleados definitivos. De la misma definición del adjetivo eventual podremos deducir el sentido de evento (voz primitiva de la que aquélla deriva): el vocablo evento señala precisamente algo contingente, accidental, casual, ocasional, posible. Nótese que en la definición de eventual en el DRAE aparece contingencia como sinónimo de evento, y una contingencia es nada menos que una cosa que puede suceder o no suceder. Eventualidad, derivada a su vez de eventual, es la 'calidad de eventual' o un 'hecho o circunstancia de realización incierta o conjetural'. Evidentemente que un congreso, sea por caso, para cuya realización mucha gente invierte meses de intenso trabajo, no puede ser un evento pues no es producto de una contingencia o de una eventualidad. Probablemente detrás del fenómeno semántico de este desplazamiento significativo de la voz evento haya otra confusión entre los vocablos acaecimiento y acontecimiento. Acaecimiento (derivado de acaecer) es, según el DRAE, 'cosa que sucede'; acontecimiento (que procede de acontecer) designa un 'hecho importante que sucede'. Quizá pueda además darse como matiz diferenciador entre ambas voces el que un acaecimiento es necesariamente un hecho que ocurre de manera espontánea, rasgo que no tiene por qué estar presente en un acontecimiento. Ahora bien, un evento es un acaecimiento, no un acontecimiento. Una elegante boda podría ser, tal vez, un acontecimiento, pero no un acaecimiento ni un evento. Encontrarse con un conocido en una remota ciudad es sin duda un acaecimiento, un evento, y muy difícilmente un acontecimiento. Valdría la pena investigar si este uso y valor de la voz evento se da en otras regiones hispanohablantes. María Moliner hace ver que, al menos en España, no es vocablo muy común y que aparece sobre todo en la locución a todo evento, que significa 'en previsión de lo que pueda pasar, sea lo que sea'. P. D. En la vigésima segunda edición del DRAE (2001) se incluye en evento, como acepción propia de Cuba, El Salvador, México, Perú, Uruguay y Venezuela, la acepción de 'suceso, importante y programado, de índole social, académica, artística o deportiva'. |