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José G. Moreno de Alba
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pulque
 

ME LLAMA LA ATENCIÓN que, muy frecuentemente, en diversos trabajos académicos se asigne con total seguridad origen náhuatl a la voz pulque. En un muy serio estudio publicado por El Colegio de México (Léxico indígena en el español de México), del que se publicó en 1990 la segunda edición, se incluye como del náhuatl esta voz. Hace unos años, en un encuentro de filólogos en Salamanca, se presentó una erudita ponencia sobre "Voces nahoas en la Historia general y natural de Gonzalo Fernández de Oviedo". También allí, en la enumeración de nahuatlismos evidentes como huacal, pinole, pozole, jícara, zapote, tianguis, etc., aparece pulque.
        Se trata sin duda de un vocablo cuyo origen ha sido muy discutido desde hace mucho tiempo. En las siguientes líneas pretendo ofrecer un apretado resumen de algunas opiniones. Comenzaré diciendo que, a mi ver, son pocos los que encuentran algún fundamento para el origen náhuatl de la voz. Ángel Núñez Ortega (1840-1890), diplomático y experto en lenguas indígenas, derivaba pulque del náhuatl poliúhqui, que significaba 'corrompido'. Varios otros filólogos, aunque no muchos, aceptan dicha etimología. Contra ella bastaría señalar, por una parte, que los indios nunca llamaron ni llaman así al pulque y, por otra, la escasa relación semántica que puede establecerse entre pulque y 'corrompido'.
        Los indios llamaban a esa bebida con los nombres de necutli (derivada quizá de neutic, 'dulce') y de octli. Con algunas variaciones fonéticas (neutle, neutli...) sigue empleándose en el náhuatl contemporáneo la primera de esas designaciones. Parece ser que fueron los conquistadores los que sustituyeron esas voces por pulcre (así aparece en muchos documentos tempranos) y después por pulque. Del Diccionario de mejicanismos (de Ramos y Duarte) tomo las siguientes interesantes citas: "andando en la visita, el dicho Visorrey ha de tener grandísimo cuidado de enviar a visitar las casas de los indios y de los mestizos e negros, y de españoles questán e habitan entre los indios, para ver si tienen o hacen pulcre en ellas" (Memorial de Diego de Robles sobre el gobierno de Indias, 1570); "los autores del arte de saber hacer el pulcre así como se hace ahora, se decían Tepuztecatl, Quatlapanqui, Tliloa, Papatztactzocaca, todos los cuales inventaron la manera de hacer el pulcre en el monte llamado Chichinauhia; y porque el dicho vino hace espuma, también llaman al monte Popocanaltepetl, que quiere decir monte espumoso" (fray Bernardino de Sahagún, Historia general de la Nueva España, 1540).
        El empleo de la voz pulcre, frecuente en los textos tempranos, que después se sustituye por pulque, llevó a algunos a asignar tanto a pulcre cuanto a pulque muy diversos orígenes, desde el que, entre bromas y veras, ve en esos vocablos una derivación del latín pulcher ('hermoso'), hasta el que busca su etimología en lenguas precolombinas de la América del Sur. En efecto, nada menos que del padre Francisco J. Clavijero, en su Historia antigua de México (publicada en italiano entre 1780 y 1781), es el siguiente texto, copiado aquí, como los anteriores, de Ramos y Duarte: "pulque no es palabra española ni mejicana, sino tomada de la lengua araucana que se habla en el reino de Chile, en la cual pulcu es el nombre general de las bebidas que aquellos indios usan para embriagarse; pero es difícil adivinar cómo pasó tal nombre a Méjico". Ciertamente, según el padre Andrés Febres (en su Vocabulario hispano-chileno), los indígenas nombran pulcu a la chicha o bebida fermentada, hecha de maíz, miel y agua. Y de pulcu, opina por su parte Ramos y Duarte, muy bien pudo haberse formado pulque, palabra que aparece en México desde los principios de la Conquista.
        No falta quien opine que pulque procede del cumanagota, lengua hablada por una tribu amerindia que ocupaba la parte de la Venezuela actual comprendida entre la zona oriental del río Caracas hasta el delta del Orinoco. Fray Gregorio García (en su Origen de los indios del nuevo mundo) señala que "los indios de Cumaná llaman pucra a lo interior del cogollo, como si dijesen pulcra, lo más hermoso". Si se considera que el cumanagota puede formar parte del grupo de lenguas de la zona caribe, esta opinión del padre García está cercana a la que, después de muy larga explicación, expone Corominas, el gran etimólogo. Aunque éste no proporciona, en su Diccionario crítico etimológico, un origen cierto a la voz pulque, parece inclinarse por la hipótesis de que se trata de un vocablo procedente de alguna de las lenguas arahuacas o caribes y que, desde ahí, fue llevado a México por los conquistadores.
        Lo que en resumen puede decirse es que la hipótesis del origen náhuatl de la voz pulque no parece ser más firme que cualquiera de las otras. Contra esa posición en particular, creo que bastaría el argumento siguiente: todo permite suponer que los indios mexicanos no designaban esa bebida con el nombre de pulque sino con otros vocablos; además, los actuales hablantes de náhuatl tampoco emplean esa voz para tal concepto. Creo por tanto que la posición que explica que los conquistadores fueron los que introdujeron dicha designación, probablemente originaria de alguna lengua de la zona caribe hoy desaparecida parece más confiable.


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