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José G. Moreno de Alba
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tiburón
 

EN LA MAYORÍA de los vocabularios, quizá por tomar el dato del DRAE, suele anotarse que tiburón es una voz caribe, es decir procedente de alguna lengua prehispánica que se habló en las islas antillanas. Sin embargo el más autorizado de los etimologistas del español, Joan Corominas, en su clásico Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana, hace una erudita y larga exposición para apoyar su propuesta, que consiste en afirmar que procede de un vocablo tupí: "quizá tomado —escribe Corominas—, por conducto del portugués, del tupí uperú (o iperú), con aglutinación de una t- que en esa lengua funciona a modo de artículo". Corominas propone, como primera documentación, en español, la de Fernández de Enciso, de 1519. En portugués la documentación más temprana del vocablo (tubaram) es de 1500.
        El mismo estudioso catalán menciona, entre las fuentes consultadas, a Bartolomé de Las Casas, quien atribuye origen indígena al vocablo, aunque sin señalar de cuál lengua en particular pudo proceder. Lo que no menciona Corominas es la posibilidad de que la primera documentación del vocablo se le deba reconocer no a Enciso ni a Las Casas sino a Cristóbal Colón. Se trata, como se verá, de una posibilidad remota, pero digna de considerarse. Sabemos que lo que se conoce como Diario de a bordo forma parte de la Historia general de las Indias de Las Casas, quien transcribió con notable fidelidad el Diario de alguna copia que tuvo en sus manos, pues el manuscrito de Colón estaba ya por entonces extraviado.
        Largos y abundantes son los pasajes que Las Casas transcribe textualmente de la copia que manejó y que los editores modernos suelen imprimir en tipografía diferente del resto del texto, para destacar así las que juzgan palabras exactas del Almirante. Puede empero formularse la hipótesis de que, además de esos fragmentos, contenga el Diario otros muchos que, en buena medida, reflejen el español colombino. Hay, para comprobarlo, varios caminos: la precisión que en el Diario tiene el vocabulario técnico marinero, el carácter ciertamente defectuoso del español mismo (recuérdese que Colón no tuvo como materna la lengua española, sino el dialecto genovés), los portuguesismos que aparecen a lo largo de toda la obra (téngase en cuenta que, antes de aprender a escribir en español, había aprendido el portugués hablado), etcétera.
        Ahora bien, en el texto del Diario de Colón correspondiente al viernes 25 de enero de 1493, leemos: "mataron los marineros una tonina y un grandísimo tiburón..." Si este pasaje puede atribuirse a Colón y no a Las Casas, o bien si Las Casas se limitó a transcribirlo con fidelidad de la copia colombina, nos veremos en la necesidad de adelantar en varios años la documentación de tiburón en relación con la propuesta de Corominas: de 1519 a 1493. Y queda en tal caso la posibilidad de interpretar la voz como caribe, pues obviamente en 1493 el portugués no había establecido contacto con el tupí (hipótesis de Corominas). Sigue sin embargo en pie la otra explicación: que el tiburón que aparece en el Diario de Colón haya sido allí injertado por el copista o por el propio Las Casas, que trabajó en su monumental Historia entre 1527 y 1561. Si esto es así, probablemente deba seguir conservándose, como primera documentación, la que propone Corominas, es decir la de 1519.


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