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Una vez Carlos Monsiváis, preguntó: ¿Por qué no se van de la Ciudad de México sus cohabitantes? ¿Cuáles son los poderes retentivos de una megalópolis que, sin duda, han tocado su techo histórico? ¿De qué manera conciliar el sentimiento del límite con los planes a mediano y largo plazo en los que se involucra cada uno de los capitalinos? ¿Sólo la ansiedad centralista determina la intensidad del arraigo? Y dijo que esta ciudad caerá víctima de su propia desmesura.
Para Gonzalo Soltero (D.F., 1973) la ciudad de Monsiváis, la suya, la de todos, le sirvió como detonante para escribir su primera novela, Sus ojos son fuego, escrita y publicada hace cinco años tras ganar el Premio Nacional de Novela Jorge Ibargüengoitia, y que ahora es reeditada en la colección Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica (FCE).
La capital de la República también le presenta a Soltero una pregunta inquietante, ¿no es la ciudad de México el laboratorio perfecto para representar al Apocalipsis? Con la certeza de que la urbe más poblada del mundo es habitada por fuerzas oscuras, invadida por ratas repugnantes, el escritor se aventura a brindar su visión apocalíptica de la Ciudad de México, narrando las 72 horas previas a todas las calamidades posibles por suceder.
El personaje principal es Adrián Ustoria, un científico que trata de mantenerse apartado entre las paredes del instituto donde trabaja, pero cuyos experimentos provocarán extraños sucesos que desembocarán en el desquiciamiento de la ciudad.
Esta novela es la primera parte de lo que el escritor llama su trilogía de las sombras, que incluye además Invasión, una colección de cuentos publicados por Tierra Adentro, en donde se repiten algunos personajes de la primera historia, porque la idea no es hacer tres libros unitarios, sino realmente una trilogía, y Negras simiente, que está por ver la luz.
La ciudad es para amarla y para odiarla. A partir de ella quise contar una historia ambiciosa, desde la perspectiva de alguien que está detrás de las cosas que nos suceden, cuenta en entrevista.
- ¿Por qué hacer de a Arián un científico? , ¿acaso por su capacidad de observación?
- Sí, pero la idea me llegó de varios lados, si bien efectivamente es un observador minucioso , es también una persona que tiende a la objetividad.
Así que él me daba mayor margen para que las historias que se van sucediendo fueran más descabelladas, pero pudieran ser creíbles.
- ¿Cómo fuiste logrando hacer de la ciudad una protagonista más, incluso con el mismo peso de Adrián?
- Tiene que ver con que la ciudad posee una personalidad muy bien definida, incluso mucho más que algunas personas que conozcan o peronajes de la novela, así ella se hace presente, se hace sentir, así que no la quería como escenografía, así no me servía,ella tenía que ser un personaje con voz propia. Y Adrián se resiste a ella,pero finalmente se hace junto a ella.
- La dea de ver a la ciudad como el escenario ideal para el Apocalipsis la ha manejado Monsiváis,¿ hasta qué punto reconoces su influencia?, o ¿es inevitable ver a la ciudad de esa manera?
Las dos cosas. Carlos maneja ideas fundamentales de la ciudad, así como el leguaje que posee con tanta peculiaridad. Pero creo parto más de mi experiencia cotidiana, incluso lo podemos ver a através de las noticias, en todos los medios podemos apreciar que día a día nos aproximamos al Apocalipsis. Así que en mi novela, a través de la ficción , quise ponerme justo en ese límite,antes de que suceda todo lo que pueda suceder.
- Rescatas varios correos electrónicosque se envían masivamente, en donde, parece, se gestan los nuevos mitos sobre la ciudad. ¿Cuál era tu pretensión?
- Creo que tiene que ver con la idea que nos hacemos de la ciudad, la que tenemos en nuestra propia mente y la que día a día experimentamos. Así que estos correos, la gran mayoría, cuentan historias muy escabrosas que apelan a nuestros miedos más elementales, como es la inseguridad ; pero hay otros muchos más ingeniosos que nos dcien que la ciudad es habitada por seres oscuros como las ratas. Creo que la ciudad que vivimos se construye a través de historias, y las que encontramos en la red la reflejan muy bien.
- Esta fue tu primera novela. A la distancia, ¿cómo la percibes?
- Pues trabajé mucho en la prosa, me interesaba mucho cuidar el vocabulario de los citadinos, no sólo quería recuperar ciertos modos del habla, sino sobre todo que la ciudad pudiera sentirse tal y como la vivimos, como si ella fuera la quen nos estaba contando la historia. Fue muy desafiante para mí.
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