El libro salvaje, de Juan Villoro (FCE). Villoro lo logró al fin: escribió una novela exitosa. A partir de recuerdos muy personales (el divorcio de sus padres), escribe las aventuras de Juan, su álter ego de 13 años, en la biblioteca del estrambótico Tío Tito. Una novela emocionante, entretenida y sencilla en la que el lector es el héroe. Por mucho, el mejor libro infantil del año.
Corazón de tinta, de Cornelia Funke (FCE).El primer tomo de la Trilogía de la Tinta fue traducido originalmente hace unos años en español por Siruela, pero en el 2008 el Fondo de Cultura Económica lo trajo á México. Son las aventuras de Meggie Folchart cuyo padre tiene una habilidad increíble: al leer en voz alta puede darle vida a los personajes de cualquier historia. Habilidad bastante menos impresionante cuando los villanos fantásticos se dedican a perseguirlo a uno en la vida real. Pronto se estrenará la adaptación fílmica. Ojálale haga justicia a esta gran novela.
De domingo a lunes, de Francisco Hinojosa (FCE).Quizá el más importante autor de literatura infantil, Hinojosa no se toma nada en serio: los protagonistas se llaman como los días de la semana, el villano se comporta como político priísta, la aventura sucede en una selva cerca de una dudad en la que hay dulces infinitos, parques de diversiones interminables y el primer niño que nace en el año recibe un regalo que excede cualquier expectativa. Igual que este magnífico cuento. |