El misterio que rodea a un crimen también es asunto de la literatura infantil. Una frontera que el irlandés Oliver Jeffers (Australia, 1977) ha decidido cruzar inspirado en Columbo, el célebre detective de la televisión.
En El misterioso caso del oso (Fondo de Cultura Económica), el crimen salta a la vista: la inexplicable desaparición de las ramas de los árboles que alarma a los animales del bosque. Desde un principio, como en la serie televisiva, los lectores saben quién es el culpable, pero la diversión consiste en ver cómo se resuelve el misterio.
No puedo pensar en otros ejemplos de historias detectivescas en un álbum ilustrado... soy el primero, considera Jeffers.
Quizá lo que puede preocupar al público es pensar que el relato detectivesco supera las habilidades de los niños, pero no lo creo. Pienso que pueden entender perfectamente lo que sucede y divertirse.
Aficionado al género policiaco, Jeffers se proponía en realidad abordar de una manera divertida una preocupación ambiental: su editorial en el Reino Unido, Harper Collins, decidió imprimir por primera vez un álbum ilustrado en papel certificado por la organización internacional Forest Stewardship Council (FSC), que promueve el uso racional de los bosques, con respeto al hábitat de los animales y los derechos de las comunidades que los habitan.
En sus libros, Jeffers suele esconder bromas en sus ilustraciones, con el propósito de alimentar la curiosidad de sus lectores y en sus historias la estructura narrativa cobra un gran peso. Quizá, dice, tiene que ver con su vena irlandesa.
Hay una gran tradición contar historias mientras nos emborrachamos, bromea.
Descubrió en los álbumes infantiles la plataforma perfecta para contar historias con imágenes y palabras y encontró que le ofrecían gran potencial por explorar. Y no ha dudado en llevar sus pasos por nuevos senderos como el relato detectivesco.
Es más difícil lograr un álbum ilustrado que una pintura. No se trata de una sola imagen, dispones tan sólo de 32 páginas para contar una historia de principio a fin. La clave es el balance, la posibilidad de hallar las imágenes y las palabras correctas.
Jeffers, quien ha publicado De vuelta a casa y El increíble niño come libros, entre otros, alterna su trabajo como ilustrador y autor con la pintura y la instalación. Participó en el proyecto Book, en que cuatro artistas, dos en Brooklyn, y dos en Belfast, elaboraron un libro de artista.
Durante 36 semanas, cada miércoles, cada artista recibía el libro que debía enviar de regreso cinco días después, con sus nuevas ideas. El proyecto comenzó en junio de 2003 y concluyó en febrero de 2004, después de viajar 64 millas.
A pesar de su talento para narrar, Jeffers no se considera un escritor. Por ello, su hermano Rory, es uno de sus primeros lectores. Y siempre que es posible, también recurre a los niños antes de publicar. Confiesa tener miedo a quedarse algún día sin ideas.
Pero trato de no pensar demasiado en ello.
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