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El libro que enseña cómo lidiar con el bullying
Por Ricardo Acevedo Zalaquett
  • Llega a Chile el libro clave para saber cómo desalentar a los matones en el colegio y recuperar la confianza de los agredidos. La experta británica Michele Elliott -autora de más de 20 textos sobre el tema- entrega en Intimidación recetas eficientes para aislar a los agresores y romper los códigos del silencio del hostigamiento.

 

Si a su hijo lo molesta sistemáticamente un matón en el colegio, ¿qué hace usted? ¿Le dice que le devuelva el golpe para terminar con el problema o le enseña a pararse más erguido y a mirar desafiante para desalentar al agresor? O mejor, ¿está dispuesto a invitar a su casa, a un asado, a todos los amigos de quien lo hostiga para aislarlo y quitarle al agresor los espectadores que lo alientan a seguir con el bullying?

Antes de decidir necesita saber dos cosas. La primera es que los niños que son víctimas del hostigamiento no buscan ni retribución ni venganza, sólo quieren que se acaben las intimidaciones, y lo segundo, que necesitan asegurarse de que los adultos hagan algo cuando se les cuenta el problema, para que los menores sepan que la situación mejora cuando la comentan.

Las preguntas del inicio y las recomendaciones que vienen luego son parte del libro Intimidación. Una guía práctica para combatir el miedo en las escuelas, de la profesora y sicóloga británica Michele Elliott, experta mundial en bullying y autora de al menos 23 obras sobre este tema.

Recién publicado en Chile por el Fondo de Cultura Económica, el texto aborda desde una perspectiva práctica una situación que se registra en casi todos los colegios del mundo y que, según la autora, es uno de los principales problemas que deben enfrentar los alumnos durante los años escolares.

El libro recoge una serie de ejemplos reales para enseñar a los padres, profesores y niños a lidiar con el bullying. Entre ellos, los de  una madre que simula ser agresiva y durante una semana ronda el colegio de su hija, para espantar a las acosadoras que molestaban a la niña, o padres que hacen que sus hijos practiquen durante un mes frente al espejo la mejor manera de decir no para espantar a sus hostigadores.

¿DESDE QUE EDAD SUCEDE?
Pese a que lo más  usual es enterarse de casos de bullying entre niños que bordean los 10 años o son adolescentes, la autora sostiene que es en el jardín infantil cuando comienzan los problemas. Desde los tres o cuatro años, según los últimos estudios, parte la intimidación como tal, a pesar de que -advierte la especialista- se lo califique erróneamente como sólo juegos.  De hecho, de acuerdo con los informes, en los últimos 15 años ha aumentado a un 40% el matonaje en menores de  cinco años.

Los agresores son, en general, niños que ni siquiera se dan cuenta de que están lastimando a alguien. Las víctimas, en tanto, son descritas por sus profesores como sensibles y amables. Pero más allá de la tipología de cada uno, son niños que están, justamente, en la edad en que agresores y agredidos pueden cambiar su actitud con mayor posibilidades de éxito.

CARACTERISTICAS DEL AGRESOR
Niños demasiado mimados o víctimas de abuso. Ambos extremos tienen el potencial de crear hijos intimidadores. Una característica común entre éstos es que los respectivos padres piensan que sus hijos son incapaces de molestar a otros niños de su edad.

En el caso de los que han sido abusados, son chicos frecuentemente castigados o humillados por cosas que no pueden evitar, como orinarse en la cama, derramar una bebida o caerse. Ellos  se convierten en agresores cuando perciben a otro niño más débil porque han aprendido que esa es la forma de sobrevivir.

El libro también menciona que los padres demasiado exigentes, en especial los  que esperan cosas imposibles del niño y les enseñan a no ser demasiado vulnerables y dependientes, pueden provocar que su hijo sea un agresor.

Pero la principal característica de los  agresores -y que según la autora es  clave que padres y profesores entiendan- es que a través del bullying están buscando el éxito y la popularidad entre sus pares.

COMO SON LAS VICTIMAS
Sobre las víctimas, la autora señala que muchas veces son personas inteligentes, sensibles y creativas, pero que a  la mayor parte de ellas les falta sentido del humor. También que, a pesar de tener una buena relación con sus padres y familiares, son emotivas y muy serias. Para ellas, el toma y saca cotidiano de la vida no les resultaba fácil.

INTIMIDACION, UNA GUIA PRACTICA PARA COMBATIR EL MIEDO EN LA ESCUELA
Michele Elliott es sicóloga y profesora inglesa que ha publicado 23 libros sobre el bullying. Además, es directora de la institución benéfica Kidscape, dedicada a la prevención de la intimidación y el abuso infantil. En esta organización, además de estudios y asesoría a colegios y centros educacionales, existe línea abierta (telefónica) para los niños que son víctimas de bullying y buscan ayuda.

Elliott ha presidido grupos de la Organización  Mundial de la Salud y los Grupos de Trabajo del Ministerio del Interior británico para la prevención del abuso infantil.

COMO DETECTAR EL BULLYING
Existe un código de silencio que rodea al hostigamiento. Y esa regla no escrita es la que, muchas veces, impide que los adultos se den cuenta de que un niño está siendo acosado. En esos términos, la autora elabora una lista de señales que esconden o pueden revelar una situación de bullying.

En el caso de las víctimas, es decidor que  no quieran ir al colegio; que comiencen a tener mal rendimiento; que lleguen a menudo con ropa o libros rotos; que dejen de comer o se vuelvan obsesivos por la limpieza (son reacciones a que los molesten con gordo o sucio). También hay reacciones físicas como, por ejemplo, padecer dolores de estómago o de cabeza por el estrés que les produce la situación.

En el aspecto sicológico, se pueden volver más retraídos o empezar a tartamudear. Y en el caso de los niños más chicos, que comiencen a orinarse en la cama o a quedarse dormidos llorando es un síntoma sospechoso. Si además de todo lo anterior, el niño se niega a decir lo que está pasando y expone motivos inverosímiles para explicar cualquiera de los puntos anteriores, el hostigamiento es una causa probable.

ESTRATEGIAS ANTI ACOSO
Nada es definitivo. La intimidación en los colegios, advierte la autora, nunca se eliminará del todo y en la búsqueda de los métodos para evitar el hostigamiento hacia un niño, no hay una fórmula única. Sí, el libro da cuenta de algunos lineamientos para neutralizar los ataques. Los consejos y ejemplos son para ayudar a la víctima a enfrentar al agresor de una manera no agresiva y para que los padres se conviertan en colaboradores activos en contra del bullying.

Proyectar seguridad. Resulta clave que el niño agredido no actúe ni se sienta como víctima. Y para ejemplificarlo, el libro cuenta cómo unos padres le pidieron a su hijo que caminara como si tuviera miedo, con la cabeza agachada y los hombros encorvados. Entonces le preguntaron cómo se sentía mientras caminaba. Asustado, respondió él. Después le dijeron que caminara con la cabeza en alto, con pasos largos y mirando al frente. Cuando le preguntaron cómo se sentía dijo fuerte.

Ensayar el no. El manejo emocional es importante. Así lo comprobó una niña que practicó diciendo no frente al espejo durante un mes y su madre hizo que una amiga la acompañara al colegio. Cuando la hostigadora se acercó, la niña la miró a los ojos y le dijo déjame en paz, con voz fuerte y firme, y se alejó. La molestadora empezó a seguirla y la niña y la amiga le gritaron aléjate de nosotras. La agresora se fue.

El humor también es una medida útil, porque es más difícil acosar a un niño que se niega a tomar en serio las intimidaciones. Una estrategia concreta es responder a las provocaciones diciendo lo mismo una y otra vez como respuesta a cada provocación. El método se llama disco rayado y consiste, por ejemplo, en decir gracias a cada una de las agresiones. Es una respuesta tonta que después de un rato aburre al molestador.

Advertencia directa. Para atacar el problema del bullying, una madre fue más directa. Partió al colegio, buscó a las que estaban atemorizando a su hija y les dijo: No me importa que no les guste mi hija; están en su derecho. Pero ¡ay de ustedes si me entero de que se han acercado a ella, ¿queda claro? Después de ese día, la mujer se mantuvo en las cercanías del colegio por una semana... las niñas buscaron una nueva víctima.

Apoyo grupal.  Otra mujer abordó el problema de la intimidación en forma más masiva. Organizó un grupo de padres que trabajan con el problema generalizado de las intimidaciones. Parte de su estrategia consistió en decirles a los niños que estaba bien que contaran cuando los estuvieran hostigando, que eso no era ser soplón.

PARA NEUTRALIZAR AL AGRESOR
Aislarlo. El acosador tiene poder porque los que están a su alrededor no hacen nada o  alientan la conducta intimidatoria porque genera emoción. Así, si profesores y padres logran aislar al agresor de su círculo, éste puede cambiar su conducta. El libro cita el caso de una mamá que rompió el ciclo de agresión invitando a dos de los amigos del matón  y a sus familias a un asado. Con eso eliminó el deseo del grupo de acosar a su hijo.

Otro tipo de éxito.  Incentivar que el agresor se sienta reconocido por otras cosas. La idea es darle una actividad como música, arte o deporte: En ese proceso puede obtener suficiente aprobación para dejar de agredir a los demás. Fue el caso de un profesor que le enseñó a un niño a trabajar la madera y comenzó a hacer cajas preciosas, las mismas que el profesor se aseguró de que fueran exhibidas y admiradas en forma ostensible.

¿DEVOLVER EL GOLPE?
Una estrategia frecuente -y controversial- es que muchos padres alientan a sus hijos a aprender a defenderse o, incluso, los conminan a ser violentos para detener al agresor. La autora reconoce que esta estrategia puede ser efectiva, sin embargo, advierte que es peligrosa para el niño afectado. Aunque puede funcionar, pone a la víctima, quien a menudo es más pequeña y débil, en una situación imposible, asegura. De hecho, agrega, los acosadores suelen escoger víctimas débiles.

Fuente: La Tercera / Sociedad / México / http://www.latercera.com/contenido/741_109454_9.shtml
Viernes, 13 de marzo de 2009
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