Saber leer igual no sería tan importante si no fuera porque al final nos vemos obligados a hacerlo todos los días desde que nos levantamos de la cama hasta que volvemos a ella. Con sólo abrir los ojos después del sueño comienza la tarea cotidiana de descodificación de símbolos. De este modo, miramos el despertador para informarnos sobre el tiempo disponible antes de llegar al trabajo, a la escuela o a la cita que acordamos el día anterior.
Luego viene el periódico (con suerte), las propiedades nutritivas del paquete de galletas que ingerimos en el desayuno, el reverso del bote de gel de baño, la conversación de quien nos habla, la música que ponemos en nuestro Mp3, el videojuego al que jugamos de camino al ole, las tres últimas páginas del libro que no pudimos terminar la noche antes y, así, hasta el finito y más allá. Algunas lecturas son más agradables, livianas o interesantes que otras - claro está - pero lo que se dice leer, leemos bastante.
Opinan los expertos
Dime AIDAN CHAMBERS FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 2007 A través de varias personas expertas en esto de la literatura infantil y juvenil, la educación literaria y la lectura nos llega referencia de el libro escrito por Aidan Chambers, antiguo maestro, escritor de libros para niños y jóvenes, de teatro, artículos y ensayos, fundador en los años sesenta del pasado siglo junto a su esposa, Nancy Chambers, de la editorial Thimble Press, cuyo catálogo comprende libros sobre poesía, crítica y enseñanza en torno al tema de la literatura infantil y juvenil. En el año 2002 recibió el premio Hans Christian Andersen por toda su obra. Dime. Los niños, la lectura y la conversación se editó por primera vez en 1993 pero hemos tenido que esperar hasta el año 2007 para encontrarlo traducido al castellano.
A partir de 12 años Tigres de la otra noche. García Esperón, María / Alejandro Magallanes. Méjico: Fondo de Cultura Económica, 2006 Con una poesía sencilla, apenas 20 versos ilustrados, la autora rinde con su obra homenaje a Borges y a los tigres. Para el autor argentino, el felino simbolizaba el implacable paso del tiempo mientras que para García Esperón es un símbolo de la imaginación infantil, perdida por la misma fuerza que arrasa a su paso. |