- Amigos, intelectuales y políticos rindieron homenaje al fallecido Alejandro Rossi, un conversador incansable
Alejandro Rossi fue un “padre intelectual” que gustaba de conversar. “Hombre libre y amigo leal hasta el sacrificio”, recuerda Adolfo Castañón. El filosofo y escritor recibió ayer su último adiós en el Palacio de Bellas Artes, durante un homenaje de cuerpo presente encabezado por el presidente Felipe Calderón.
Fallecido el viernes pasado a consecuencia de un paro respiratorio, la figura del autor de La fabula de las regiones congregó a personajes de la cultura como el filósofo Luis Villoro, los arquitectos Teodoro González de León y Felipe Leal, el artista plástico Manuel Felguérez, el historiador Javier Garciadiego y la viuda del Nobel Octavio Paz, Marie José.
La despedida de Rossi también reunió a autoridades como la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar; la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Vicencio, y el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro.
El acto comenzó pasado el mediodía, debido a que se esperaba la llegada de Calderón. Una vez que el mandatario arribó, en medio de un discreto operativo de seguridad, el féretro ingresó a Bellas Artes. El presidente, acompañado del secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, recibió a Olbeth Hansberg, viuda del escritor, a quien dio el pésame.
En el vestíbulo del máximo recinto cultural del país fueron colocadas ramas de olivo sobre el ataúd de Rossi y después siguieron los discursos. La primera en hablar fue la titular del INBA, luego siguió el turno a Castañón, quien recordó al escritor como “un ciudadano muy activo de la República de las letras”, que tuvo como amigos a los escritores Juan García Ponce, Julieta Campos, Salvador Elizondo y Octavio Paz.
“A Alejandro Rossi le gustaba conversar y era muy difícil despedirse de él porque al menor parpadeo volvía a enganchar el tren de la fábula y de las ideas. Además de ser maestro y escritor eminente, universitario cabal e íntegro… supo reanimar entre nosotros el genio, la religión y el arte de la conversación, hasta despertar en cada uno de sus interlocutores la misma pasión por las ideas que a él lo animaba”, dijo Castañón.
El rector dijo que la muerte de Rossi representa una “perdida enorme” para la UNAM, pues además de haber sido “un intelectual y gran maestro en toda la extensión”, fue un “universitario comprometido siempre, que con su estudio, con su inteligencia y capacidad reflexiva y literaria nos abrió espacio y nos dio motivo para entender mejor a nuestro mundo y nuestra sociedad”.
En tanto, las palabras de Lujambio fueron acompañadas por gritos de personas afines al ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Cuando parecía apagarse la voz del ex consejero electoral y ex comisionado del IFAI, miembros del Estado Mayor Presidencial cerrarón las puertas de Bellas Artes.
Lorenzo Rossi, uno de los cuatro hijos del escritor, señaló que, como lo dispuso su padre, sus cenizas serán conservadas por su viuda y que de existir alguna obra sin publicar será anunciado a su tiempo. Joaquín Díez-Canedo, titular del Fondo de Cultura Económica, que publicó parte de la obra de Rossi, dijo que existen algunos ensayos que aún no han sido reunidos, pero que será cuestión de consultar con la familia la posibilidad de publicarlos, pues recordó que el escritor nacido en Florencia en 1932 “era un hombre cuidadosísimo y exigentísimo” a la hora de concebir un nuevo título.
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