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El misterioso caso del oso
Por Javier Pérez
  • Recientemente, el Fondo de Cultura Económica publicó un nuevo libro del artista irlandés: El misterioso caso del oso.
  • “No me considero escritor, sino un artista que utiliza las palabras en sus imágenes” Oliver Jeffers.
Es difícil encontrar un artista tan completo: hace pintura figurativa, instalación, ilustración, y, desde luego, libros ilustrados para niños. Con dominio absoluto de su capacidad de síntesis, Oliver Jeffers (Irlanda del Norte, 1977) trabaja sus libros para niños a partir de historias sencillas aunque profundas, donde aquel dicho de que una imagen vale más que mil palabras cobra sentido.

“No me considero a mí mismo un escritor, sino más bien como un artista que utiliza las palabras en sus imágenes.

Uso tan pocas palabras como me es posible, y creo que esa motivación describe mi estilo de escritura, prefiero que el arte sea el que cuente la historia tanto como se pueda. Las palabras sólo unifican todo, son como una especie de esqueleto y la ilustración sirve como la carne”, explica Jeffers en entrevista.

Como artista reconocido (ha expuesto en Dublin, Nueva York, Londres, Sidney, Washington y Belfast) y cofundador del colectivo OAR, Jeffers ha hecho una obra en la que busca un balance entre la forma y el contenido, entre la lógica y la emotividad; incluso encontró la manera de hacer paralelismo entre el arte y la ciencia.

Sin embargo, desde hace seis años encontró un camino de expresión en los libros ilustrados y ya lleva cinco títulos (editados en México por el Fondo de Cultura Económica) dirigidos a los lectores pequeños: Cómo atrapar una estrella, De vuelta a casa, Perdido y encontrado, El increíble niño comelibros y El misterioso caso del oso.

“Simplemente pienso que es una plataforma muy rica para hacer arte, estoy muy interesado en contar historias; cuando crecía me gustaba mucho escuchar historias. Así que creo que los libros son una excelente plataforma para hacer arte y contarlas”.

-¿Consideras importante que los niños tengan libros? ¿Por qué?
-Sí, es muy importante porque es una parte esencial del desarrollo, de tu inteligencia, tu personalidad, tu educación. Requiere mucho de tu imaginación y tu receptividad y la lectura resulta más interactiva que la televisión o los videojuegos. Es una forma que ha estado entre nosotros por miles de años. Creo que los libros están disponibles en cualquier momento, los niños pueden usarlos cuando quieran, son completamente suyos, pueden elegirlos como gusten y ésa es una parte importante del desarrollo porque cada quien es distinto. Como ya dije, requieren de mucha imaginación y le ayudan a los niños a reflexionar sobre su mundo.

-¿Qué te hace sentir que haya niños que leen tus libros justo antes de dormir?
-Me siento honrado y bastante emocionado porque yo recuerdo las historias que leía cuando tenía cuatro años o que me leían, y fueron una parte imprescindible de mi vida.

-¿De qué surge la idea de la historia a que se convierte en libro, ¿cuánto tiempo te lleva?
-El proceso completo dura como un año. Juego con varias historias y analizo cuál es el tipo de historia que voy a hacer, lo que me lleva como dos o tres meses, pero no son dos o tres meses dedicado de tiempo completo, también veo otros proyectos. Hago el trabajo de arte de los libros, los storyboards, decido hacia dónde voy, luego hago los manuscritos y me toma como otros tres meses llegar hasta el arte final y ahí es cuando me encierro en mi estudio sin hacer nada más: como, duermo y hago el arte de mi libro. Es algo tan envolvente y una necesidad tan fuerte que no creo sea posible hacerlo de ninguna otra manera, y eso me lleva como dos meses. Toma como un años, pero en realidad son como siete meses de trabajo.

-¿Qué técnicas usas para hacer tus libros?
-Empiezo con acuarelas sin saber por qué, pues no las utilizo en ninguna otra ocasión. Imagino que es así porque empecé a hacer los libros cuando era estudiante, entonces no tenía dinero y las acuarelas eran lo más barato. Después me interesé en otros estilos de arte, introduciendo acrílic, otros tipos de pintura, como el collage, así que la técnica de los libros ha cambiado entre un libro y otro. En el nuevo libro (El misterioso caso del oso), publicado por el Fondo de Cultura Económica, hay acuarela, pero también collage, acrílico, y algo de photoshop. Siempre está cambiado.
Uso cualquier técnica que crea conveniente para crear mis imágenes.

-En algunos de tus libros, el personaje principal parece el mismo.
-Sí, el niño está en tres libros, que se sucedieron simultáneamente, es una especie de trilogía. Me gusta el personaje y no me preguntes por qué lo hice así. Tras el primer libro, empecé a gestar la idea del siguiente, y cuando acabé el segundo, sabía que lo haría sobre el mismo personaje. Pero cuando estaba por terminar el tercero, supe que necesitaba otro personaje, así que decidí que sería la última historia.

-¿Por qué te gusta el cielo, es decir, la estrella, la luna?
-Es muy visual, además de que es muy bello y significa cosas muy distintas para personas diferentes. Nos recuerda cuán pequeños somos, y cambia todo el tiempo. Es una extensión de nosotros, de cómo nos vemos. Eso es fascinante. Creo que no estamos solos, y por eso mis libros son tan populares: no importa dónde estés en el mundo, es algo en lo que todo el mundo pinesa. Trato de ser tan grande como me sea posible: el niño no tiene nombre, las locaciones son cualquier lugar en particular. Trato de que todos quienes lean libros puedan ser los personajes y el lugar donde ocurre la historia, donde ellos viven; eso incluye a niños de China, México o Alemania. Esa grandeza es lo que hace interesarse a la gente.

-¿Te gusta el cambio?
-Sí, me gustan los cambios, la infinidad, y la filosofía de que somos tan pequeñitos y el universo tan inmenso. Nuestros esfuerzos al ir hacia el universo es encontrar tanto como sea posible de él, pero implica un poco de fatalidad porque somos casi insignificantes.

-También recurres al mar
-Amo el mar, es tan poderoso y nadie puede acabar de entenderlo, está justo ahí. Es hermoso, podría hacer arte sobre el mar por el resto de mi vida. Trabajo en un cortometraje de Perdido y encontrado, de 24 minutos, así que la historia debía extenderse. La compañía eligió mi historia original y empecé a buscar elementos que no estuvieran en ella; de hecho, mucho de la película ocurre debajo del agua y eso es un aspecto muy interesante y espero que llegue a México próximamente.
Fuente: issu.com/dfinmagazine / México / http://issuu.com/dfinmagazine/docs/dfin5/33?zoomed=true&zoomPercent=95&zoomX=0.034596375617792496&zoomY=0.19716646989374262¬eText=¬eX=¬eY=&viewMode=magazine
Miércoles, 17 de junio de 2009
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