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El sentido de las misiones suicidas, publicado en español por el Fondo de Cultura Económica, entrega las claves respecto a un fenómeno que se ha convertido “el acto definitorio de violencia política de nuestra época”. Por Daniel Carrillo.
“Que mi muerte sea tan limpia y repentina como cuando el cristal se hace añicos (…) como flor de cerezo en primavera, caigamos limpios y radiantes (…) y lo más importante, que nadie llore por mí”.
Leer los últimos testimonios de los jóvenes pilotos kamikazes estremece. Diarios o cartas que a pesar de su intensidad parecen no dar todas las respuestas respecto a un fenómeno que –como lo subraya Diego Gambetta- se ha convertido en “el acto definitorio de violencia política de nuestra época”: los ataques suicidas.
Sociólogo y cientista político, Gambetta compiló las investigaciones de El sentido de las misiones suicidas, libro publicado originalmente en inglés en 2005 y cuya versión en español apareció este año bajo el sello del Fondo de Cultura Económica (FCE).
Son más de 400 páginas en las que diversos autores, incluido el propio Gambetta, intentan develar la historia de las MS, las condiciones generales en las que surgen, sus pautas y los motivos de los perpetradores y de quienes los envían.
El análisis se centra en cuatro ejemplos emblemáticos: los kamikazes nipones, los Tigres tamiles en Sri Lanka, los grupos libaneses y palestinos en Medio Oriente y el 11-S.
Si bien el tema ha cobrado gran vigencia justamente tras el ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, los antecedentes historiográficos muestran la existencia de precedentes ya alrededor del 1900 en Occidente e incluso en el siglo XI en el mundo islámico. En el primer caso, se trata en particular de los asesinatos de mandatarios y personalidades cometidos por anarquistas y revolucionarios, principalmente en Francia, Rusia, Italia y los Balcanes.
Respecto a Oriente, se alude a los ataques de la secta de musulmanes chiís conocida como los Asesinos (Hashishiyun), aunque también se cita a los sicarios judíos del siglo I.
Y revisando las últimas décadas, se obtiene el siguiente balance global: sobre 500 misiones suicidas perpetradas por más de 30 organizaciones –tanto seculares como afiliadas al islamismo radical- entre 1981 y 2003.
Más allá de las cifras, los artículos de El sentido de las MS están llenos de datos e interpretaciones interesantes y a veces desafiantes respecto al fenómeno, como el registro de al menos dos ataques suicidas de aviadores estadounidenses contra barcos japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. |