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Un niño que intenta atrapar una estrella, que viaja a la luna para ayudar a un marciano y que se hace amigo de un pingüino perdido es el protagonista de la trilogía de historias escritas e ilustradas por el artista australiano Oliver Jeffers.
La colección titulada Había una vez un niño... es editada en México por el Fondo de Cultura Económica en una coqueta caja con tres libros de pequeño formato, los cuales también se encuentran disponibles a la venta de manera individual en un tamaño mayor.
En entrevista, Jeffers asegura que las historias que cuenta son aquellas que le hubiera gustado leer cuando era niño.
“Cuando hago estos libros me gusta satisfacer mi sentido de la curiosidad. Sigo dibujando en mi cuaderno y gradualmente encuentro algo que llama mi atención y en lo que sigo trabajando, hasta que puedo contar una historia con ello”, comenta.
Jeffers realizó estudios de comunicación visual en la Universidad de Ulster en Irlanda del Norte.
A pesar de que el niño anónimo que aparece en esta trilogía parece solitario, el artista dice que él nunca ha sido así en su vida.
“Me gustan las imágenes que representan el aislamiento y los espacios vacíos, pero en realidad disfruto mucho de la interacción social. Me pareció una buena forma de contar historias sobre cómo la gente interactúa”, dice.
Y el personaje común en Perdido y encontrado, Cómo atrapar una estrella y De vuelta a casa, el niño sin nombre, es anónimo porque así pueden identificarse con él los pequeños lectores de diferentes latitudes, desde Malasia hasta México.
Curiosamente, hay detalles que también se han convertido en constantes en el trabajo de Jeffers: el pingüino que aparece en Perdido y encontrado, aparece también en De vuelta a casa, sentado en la sala de la casa del niño, mirando televisión, y es miembro del jurado en El misterioso caso del Oso.
“Me gusta integrar elementos de otras historias de repente. Los niños se emocionan al reconocer algo que han visto antes y sienten que es un logro cuando lo encuentran.” Que se trate de un pingüino, un animal poco común en los cuentos, viene de una leyenda urbana en Belfast, Irlanda.
“Se dice que un niño en edad escolar raptó un pingüino del zoológico local y pudo llevarlo a su casa sin que nadie se diera cuenta, y lo mantuvo en su bañera”, explica.
Además de dedicarse a las historias para niños, Jeffers cuenta con una amplia serie de pinturas y arte-objeto, las cuales ha exhibido en diversas galerías de Estados Unidos y el Reino Unido.
“Siempre me gustó dibujar y contar historias. Fue como a los 18 o 19 años que descubrí que los libros para niños eran la mejor plataforma para desarrollar ambas cosas al mismo tiempo.”
¿Quién es él? Oliver Jeffers nació en Australia en 1977, creció en Irlanda del Norte. Estudió comunicación visual en la Universidad de Ulster.
Ha escrito e ilustrado 5 libros para niños: Cómo atrapar una estrella, Perdido y encontrado, De vuelta a casa, El misterioso caso del oso y El increíble niño comelibros. Sus instalaciones y pinturas se han exhibido en Nueva York, Dublin, Londres, Sydney, Washington y Belfast. Ha realizado ilustraciones para Sony, Lavazza, RCA Records y Starbucks. |