La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) cierra su edición 23 con la certeza de Raúl Padilla, su presidente, de que en cuestión de ingresos “la feria está saliendo tablas” respecto a la inversión cercana a los 62 millones de pesos; pero también con la sensación, entre algunos, de que el fuerte programa artístico, que incluyó la participación de Los Lobos y Poncho Sánchez, opacó al programa literario.
La feria que arrancó el 28 de noviembre, llegó a su fin con algunos logros a pesar de que los organizadores esperaban un “razonable déficit” por la crisis.
Los números hablan: alcanzó los 607 mil visitantes -en 2008 hubo 604 mil- pero ayudado por la venta nocturna que por primera vez en su historia organizó la FIL, pues tan sólo en la primera hora de acceso gratuito entraron 6 mil personas.
Raúl Padilla no quiso adelantar cifras finales porque dijo que “es muy anticipado”, pero afirmó que vio muy satisfechos a los editores, pues tan sólo en el primer fin hubo mucha venta al público.
“Veo en general contentos a los editores, vi mucha gente salir con bolsas, ese es un indicador, lo medimos con encuestas: cuántos de los que entran salen con bolsas. La industria editorial está pasando por una fuerte crisis pero creo que en general va bien; era esperable que en esta edición la feria saliera con un razonable déficit por la situación económica, pero por la habilidad de Nubia (Macías), se está saliendo tablas con lo que se ingresó, que fueron cerca de 62 millones de pesos, sólo en operación”, dijo Padilla.
El invitado de honor
Pero además de la crisis, el tema fue si los escritores de Los Ángeles (invitado de honor) fueron opacados por el programa artístico que por nueve días ofreció a alrededor de 60 mil espectadores lo mejor de la música y la danza de esa ciudad. Olga Garay, a cargo del Departamento de Asuntos Culturales de Los Ángeles aseguró que al conformar la delegación privó la calidad sobre la cantidad. Dijo que con el apoyo del Fondo Nacional para las Artes de EU, escogieron una delegación de más de 50 personas.
“Conformamos un grupo muy diverso que incluía personajes como Ray Bradbury y autores emergentes. También tratamos de traer un festival multidisciplinarios que tenía lo mejor que podíamos mostrar, así que no es erróneo decir que escogimos a lo mejor que teníamos en cada ámbito”, señaló.
Raúl Padilla dijo que “lo único que lograron Los Lobos fue desvelarnos a muchos, pero no creo que haya opacado a los escritores”.
Sin embargo, entre los asistentes fueron más los que dejaron seducir sobre todo por la exposición La Vida Lowrider: Cruising The City of Angels, que consiste en la exhibición de tres autos lowrider y el documental La vida lowrider, que impactó a tal grado a los espectadores, que no hubo un minuto en el que no hubiera gente tomándose fotos con el auto.
Tan sólo los dos autos que se exhibieron durante toda la feria, alcanzan un costo de entre 100 y 150 mil dólares cada uno. Esos vehículos, que marcan la cultura “Lowrider”, nacieron como un espacio de expresión de su estancia e impacto en la sociedad norteamericana.
Olga Garay aseguró que la meta de Los Ángeles como ciudad invitada de honor, fue presentar en Latinoamérica las nuevas empresas editoriales y las nuevas voces literarias que representan la riqueza angelina.
El impacto de Los Ángeles entre los visitantes podría ejemplificarse con las cifras de ventas que dio Garay en la conferencia organizada por la FIL para dar a conocer las estadísticas preliminares de este año. “Hemos vendido más de 25% de los 8 mil libros, revistas, DVD que integraron nuestra librería y que representaron a más de 80 editoriales de EU”.
También dijo que los libros restantes serán parte de otras ferias de libros en México porque el Fondo de Cultura Económica que estuvo a cargo de la librería del Pabellón de Los Ángeles, los seguirá vendiendo en sus tiendas en el Distrito Federal y Guadalajara, y otros muchos de esos ejemplares de las siete editoriales adicionales que estuvieron representadas y los de las 75 editoriales adicionales, serán donados a bibliotecas y escuelas en esta región.
Para mostrar que fue un éxito su participación, Olga Garay dijo que el pabellón recibió un promedio de 50 mil visitantes diarios durante la feria y acudieron más de 60 mil asistentes a los conciertos y actividades en la explanada de la Expo, entre los que se contaron Los Lobos que a ritmo de blues, jazz latino, música mexicana y rock, pusieron a cantar y bailar a los miles de asistentes que la noche del sábado se dejaron seducir por esa agrupación.
Ni las siete exhibiciones de artes plásticas que montó la ciudad invitada, ni las 17 películas que incluyó en su ciclo de cine, fueron tan atractivas para como el concierto de Los Lobos, que logró unir a miles de personas.
La FIL cerró ayer sus puertas con la promesa de hacer otra venta nocturna. |