fondodeculturaeconomica.com
Edición del día: Viernes, 10 de septiembre de 2010
 Noticias
 Noticias internacionales
 Panorama cultural
 Sala de prensa
 Blogs de autores
Sergio Aguayo
Roger Bartra
Susana Biro
Federico Campbell
José de la Colina
Christopher Domínguez
María García Esperón
Daniel González Dueñas
Sandra Lorenzano
Julio Ortega
Guillermo Sheridan
Jesús Silva-Herzog Márquez
Gonzalo Soltero
Alejandro Toledo

Vivian Mansour en Interferencia
Por Silvia Vejar

Silva Vejar (SV), conductora: Y bueno, pues ya estamos de regreso. Ahora, pues ya un poco tarde entramos a esta sección llamada Amplificando las letras, que es la sección de los lunes, por así decirlo.

Y bueno, pues el día de hoy tenemos en cabina la visita de una escritora que, bueno, siempre que viene un escritor a mí me pone muy contenta porque definitivamente son gente que les gira el cerebro de una manera distinta cosa que a mí, la verdad, me pone muy contenta; me refiero a Vivian Mansour, ella escribió un cuento llamado La mala del cuento.

Vivian, ¿qué onda con este cuento? Me encanta el título, ¿de qué va La mala del cuento?

Vivian Mansour (VM), escritora: Buenos días a todos. Fíjate Silvia que me inspiré porque tengo un niño que va a preescolar y uno de sus amiguitos es hijo de una madre soltera y entonces, esta madre soltera conoce a un viudo y el hijito del amigo estaba muy contento porque su mamá finalmente iba a tener novio.

Pero los hijos del viudo no estaban nada felices antes la perspectiva, ¿por qué? Por que iba a aparecer la madrastra, la mala de los cuentos.

SV: ¡Claro!

VM: Y si recuerdan en todos los libros para niños, en La cenicienta -que es el más referido- aparece la madrastra horrible, con verrugas en la barbilla y con pelos y le hace la vida imposible a la Cenicienta, la pone aquí a hacer el quehacer de la casa, junto con las hermanastras, que hasta las propias palabras son muy fuertes, ¿no? Madrastra y hermanastra.

Entonces, a raíz de esta experiencia decidí escribir un libro donde la madrastra fuera la buena del cuento y la hijita -el personaje que yo inventé- quiere demostrar a toda costa que la madrastra no es un elemento malo que va a perjudicar el entorno familiar y al contrario; es alguien muy bueno que va aportar cosas positivas, entonces en este caso cambio un poco los roles de los personajes...

SV: Oye, súper bien.

VM: La madrastra es la buena y la niña, que aparentemente quiere demostrar esa supuesta maldad, es quien se porta mal....es La mala del cuento.

SV: Oye, una cosa cómo fue, por ejemplo, escribir una cosa que pues que pasa todo el tiempo ¿no? Los divorcios, los viudos, por ejemplo también hablas un poquito, un poquito de la bulimia, en fin ese tipo de temas que no son pues nada de niños, ¿no? ¿Cómo los haces llegar a... pues ahora sí que a este público que pues finalmente también su propia visión de las cosas para los grandes? ¿No?

VM: Así es. Fíjate que sí es cierto que en este cuento toco ciertos temas un poco fuertes; un poco el tema efectivamente de los divorcios, de la muerte incluso.

SV: ¡Claro!

VM: De la menstruación, de la bulimia; sin embargo, mis cuentos son muy humorísticos y muy ligeros y como están contados desde el punto de vista de los niños, más bien esta solemnidad que a veces le atribuimos los adultos.

Entonces, aunque son temas muy fuertes -yo lo sé- sé que funcionan bien porque están manejados por ejemplo con símbolos; al hablar de la muerte de la mamá, tuve que matar a la mamá para que pareciera este viudo, a la mamá la tuve que matar de bulimia, que es aparte un padecimiento muy actual.

SV: ¡Claro!

VM: Y que me preocupa mucho que las niñas estén muy involucradas con él; pues inventé que realmente la niña escucha atrás de la puerta del baño cómo su mamá hace unos ruidos, emite unos ruidos muy extraños y entonces ella dice ¡ay! Es como si estuviera contra un dragón y no, realmente ella está vomitando.

SV: Claro.

VM: Y luego dice: Bueno, finalmente el dragón fue el que venció.

Entonces hago mucho uso de símbolos y de cosas un poco más sutiles para que, efectivamente, el niño lo lea sin sentirse totalmente agobiado, ¿no? Además siempre, como te digo, con mucho sentido del humor, que es lo que garantiza mis cuentos, ¿no?

SV: Oye, ¿y cómo, por ejemplo, cómo le haces para bueno, obviamente, primero nada cuáles han sido las reacciones? Eso me intriga mucho también, las reacciones de los niños.

Porque por ejemplo, yo lo leí, ¿no?, y dije ¡ah! Pues la bulimia, dije que son temas bien fuertes, ¿no? Finalmente que no estamos acostumbrados a que les lleguen así los niños, pero también dije bueno, ¿cuál será la reacción de que, por ejemplo, si mi sobrina lo lee -mi sobrina de nueve años- que va a sentir?

Digo, yo no porque no se lo puedo dar, el cuento, pero ¿qué reacciones te has topado tú de los pequeñines?

VM: Fíjate Silvia, me he topado con reacciones muy buenas, muy positivas.

No lo toman con el dramatismo que uno creía, y sin embargo de repente algún adulto sí me hace esta mención: ¡Ay! Está muy fuerte, me conmovió mucho, me hizo llorar; en cambio, los niños lo toman con mucho más naturalidad que nosotros los adultos y es justamente en la edad clave para los niños.

Este libro es más o menos la primaria, pero la primaria más hacia el quinto o sexto grado de primaria, que es cuando justamente el cuerpo de los niños va cambiando; las niñas se obsesionan mucho con su físico, se ven mucho en el espejo, no están contentas.

De hecho, mi personaje se ve en el espejo y dice, la niña dice ¡Ay! Mi cuerpo no me gusta mucho, pero nunca voy a pelearme con mi cuerpo como hizo mi mamá; que eso también es una cosa muy clara, ¿no? O sea, mi cuerpo a lo mejor no es lo que yo quiero, va a cambiar, va a crecer, pero no me voy a obsesionar como mi mamá hizo, porque esa obsesión la condujo a la muerte, ¿no?

SV: Claro. Oye, pues vamos a escuchar una canción, en lo que seguimos platicando acerca de La mala del cuento.

(Música)

Ya casi termina el programa pero antes de que eso suceda, bueno, pues queremos terminar de platicar con Vivian Mansour y ahora sí me intriga esta cuestión que platicábamos un poquito fuera del aire que es la diferencia, cómo han ido cambiando los cuentos. Yo me acuerdo de chavita pues no eran los cuentos de hadas, eran La caperucita roja, eran Los siete enanos, eran ese tipo de cosas y ahora ya manejan temáticas mucho más reales, realidades tangibles, ¿no? ¿Cómo es esto?

VM: Así es. Aunque esos temas clásicos funcionan muy bien, siguen siendo muy socorridos, la literatura infantil ha evolucionado porque no es lo mismo un niño de ésta época que un niño de hace 50 años.

SV: Claro.

VM: Ya tienen más información, tienen más vértigo en su vida, viven más rápidamente, entonces estaba yo platicando que de hecho yo tengo un cuento donde el protagonista es ni más ni menos que un pedo y bueno, antes hubiera sido imposible que yo escribiera un cuento donde el protagonista fuera ni más ni menos que un pedo.

Y siempre fue muy chistoso porque cuando lo escribí en la editorial me decían oye pero y sí mejor le ponemos otra palabra que no fuera pedo, le ponemos flatulencia o gacesito, yo decía no, a los niños hay que decirles las palabras como son y este libro editado por el Fondo de Cultura Económica que se llama Fuiste tú, ha sido un éxito, todo mundo se muere de la risa y nadie se escandaliza, porque la literatura infantil ha evolucionado igual que los niños.

SV: Tienes razón.

VM: Y además como te decía, perdón, las ilustraciones que también es algo maravilloso dentro de la literatura infantil le dan mucho balance y mucha riqueza a las historias que creamos los escritores.

SV: Oye, también creo que es como bien importante saber escribir o poder escribir algo que... finalmente tú estás llegándole a los niños que son los futuros lectores y que en un país donde casi no leemos, o sea, tienes que escribir algo que finalmente haga que los niños se queden atrapados y que sigan leyendo durante los siguientes años, ¿no?

VM: Fíjate que qué buen comentario, fíjate que los niños son lectores muy exigentes.

SV: Claro.

VM: No les importa quién eres, sí eres famoso, sí eres Premio Nobel, sí has recibido todos los premios y las becas. A ellos les importa que en la primera página los atrapes; si no les gusta el libro lo van a botar y yo siempre he dicho que quienes leen se acercan a un mundo maravilloso que con otra actividad no la van a gozar igual.

La televisión es maravillosa, yo veo la televisión, yo navego en Internet, pero la lectura te da un tipo de ejercicio mental de concentración y de fantasía que no te da ninguna otra actividad.

Entonces los que no leen se pierden realmente de un mundo maravilloso y siempre digo que un libro no es ni un castigo ni una cosa tremenda, ni una obligación, sino que es un placer tan lúdico y tan maravilloso como un juguete.

SV: Digo, yo también estoy como muy segura de que muchas veces los adultos satanizan más o ven como algo aburrido a la lectura, más que los niños. ¿En qué momento crees que la gente o los humanos o a qué altura de nuestra vida perdemos ese encanto por acercarnos a una actividad que lo que hace es hacernos imaginar e imaginar e imaginar cosa que no se debería tener cierta reserva, no?

VM: Bueno, fíjate que actualmente los medios de comunicación como, definitivamente, como la televisión el Internet, pues son grandes tentaciones no para los niños sino para los adolescentes.

Los niños sí leen, realmente le público que perdemos es el público adolescente y juvenil ¿por qué? Por que leer implica una actividad solitaria, implica estar callado, estar desconectado, decidir estar solo una tarde leyendo y esa es una decisión fuerte para un adolescente que lo que quiere es seguir con su mundo gregario y social.

Los niños sí leen y afortunadamente los padres están concientes que los niños lectores serán en el futuro jóvenes lectores, entonces afortunadamente hay una oferta de literatura infantil muy hermosa, muy grande. El Fondo de Cultura Económica tiene una variedad muy buena y muy económica y muy digna en cuanto a su presentación y yo siempre invito a los niños que vayan a la librería, que se sientan con el ánimo de elegir lo que ellos quieran -que no lo elijan los papás, que lo elijan los niños- y que de repente los papás también se involucren en la lectura de los niños de manera conjunta.

SV: Claro.

VM: También es algo que el niño nunca va a olvidar, cuando mi papá o mi mamá se sentaban conmigo a leer un libro.

SV: Oye, pues ya nos tenemos que despedir pero dinos dónde podemos encontrar a La mala del cuento.

VM: ¡Ah! En cualquier librería del Fondo de Cultura Económica y en cualquier otra librería, pero principalmente en esta editorial que hay varias sucursales, hay una en Miguel Angel de Quevedo, hay otra en la Condesa, que es un lugar precioso que recomiendo mucho, donde antes era el Cine Bella Época, hay otra en Universidad, en cualquiera de esas librerías se encuentra con facilidad o en cualquier otra librería de las ya existentes.

SV: Perfecto Vivian. Oye, entonces pues nada más nos queda invitar a la gente que busquen a La mala del cuento y también que busquen otros cuentos tuyos, ya tienes varios en tu haber.

VM: Muchas gracias, claro que sí.

SV: Pues fue un supergusto que hayas venido a platicarnos acerca de este cuento, que de verdad queridos radio escuchas yo tuve la oportunidad de leerlo el fin de semana y me pegue una divertida tremenda, tremenda y sin duda se lo voy a pasar a mis sobrinos.

VM: Muchas gracias.

SV: Y bueno, nos despedimos ya.

Fuente: IMER / Interferencia / México / Distrito Federal
Martes, 12 de enero de 2010
Versión para imprimir
Envía esta nota por correo electrónico
Contacto: Sandra Licona
52.27.46.60
Ver más contactos Última actualización:
10/09/2010
Búsqueda
del
al
 
 
< Septiembre 2010 >
D L M M J V S
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  
       
 Leer en línea
Historia de México
El Porfiriato (1876-1911) por Javier Garciadiego
 Panorama cultural
El encuentro editorial de Fráncfort incorpora la tecnología digital
La UNAM asume la vanguardia para masificar la lectura infantil