El cartujo se encierra a piedra y lodo en su humilde celda; nada ni nadie lo perturba, no escucha sino el suave pasar de las hojas de un libro tan gordo como deslumbrante y sus propios suspiros, inevitables conforme transcurre la lectura y surgen los recuerdos.
Necesaria en estos tiempos de voraz oportunismo, la antología Imprevisibles historias. En torno a la obra y legado de Edmundo O’Gorman (FCE, 2009) es una lección de amor, el tributo de Eugenia Meyer a su maestro, quien se propuso “entender la vida como historia y la historia como vida”. Con un estudio introductorio de la doctora Meyer, este volumen recoge ensayos pocos conocidos del autor de Destierro de sombras, textos donde muestra con orgullo su pensamiento, su ideología, sus anhelos, como en aquel —en otras ocasiones citado por la cofradía— donde dice querer “una historia-arte, cercana a su prima hermana, la narrativa literaria; una historia de atrevidos vuelos y siempre en vilo como nuestros amores; una historia espejo de las mudanzas, en la manera de ser del hombre, reflejo, pues, de la impronta de su libre albedrío para que el foco de la comprensión del pasado no opere la degradante metamorfosis del hombre en mero juguete de un destino inexorable”. Una historia, decía O’Gorman, donde la imaginación y la osadía estén presentes y quede desterrado el aburrimiento, tan habitual en los trabajos académicos…
El humilde monje se sumerge en estos escritos y revive la imagen de don Edmundo en sus charlas, en sus conferencias, rodeado siempre de jóvenes seducidos por sus palabras, por su corrosivo sentido del humor, por su espíritu combativo —del cual tanto supieron Silvio Zavala y Miguel León-Portilla, adversarios de fuste, sin duda, en polémicas memorables. Cuando nos inunda una avalancha de trabajos históricos, muchos de ellos poco rigurosos o empañados por el tedio o el desgano, hace falta volver la mirada a un historiador como Edmundo O’Gorman, sabio y ameno, irónico y apasionado, audaz en sus propuestas e interpretaciones, y con una prosa de atrevidos vuelos literarios…
UN APOCALÍPTICO SUEÑO provoca el viaje de un hombre a la capital de Irlanda. Este es el punto de partida de Dublinesca, la nueva novela de Enrique Vila-Matas quien, como ustedes saben, quiméricos cinco lectores, tras veinticinco años abandonó las filas de Anagrama para alinear con el grupo Planeta. Sobre los motivos de su separación del sello de Jorge Herralde hay dos versiones. La primera: la aparición en la novela de un editor con las características menos amables del dueño de Anagrama, a quien le disgustó este hecho. La segunda, menos romántica: la alianza de Vila-Matas con la agente Mónica Martín, a quien Herralde acusa de haberle sido desleal cuando trabajó para él. En fin, reflexiona la filosófica hermandad, lo importante será el libro cuya aparición se espera en marzo…
QUERIDOS CINCO LECTORES, con la desdeñosa Wendy Braga, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.
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