Alfredo Gudini (AG), conductor: Pues ya sabe, un servidor es amante del cine mexicano, no en balde tengo un programa ya desde hace más de tres años en Televisa titulado Favoritas del Cine Mexicano.
Soy coleccionista de todo el cine mexicano: fotografías, carteles, películas y si no me la venden en una tienda voy la compro pirata, desde niño me robaba los carteles para tener esas bellas fotografías.
Hace unos días me llegó un libro de regalo, un libro hermoso que trae todas las fotografías, bueno no todas, algunas porque fue, es un gran maestro de la fotografía del señor Armando Herrera. El fotógrafo de las estrellas.
Este libro que se imprime gracias al Fondo de Cultura Económica es escrito por su hijo, Héctor Herrera, y lo traje aquí a platicar. Héctor bienvenido seas.
Héctor Herrera (HH): Alfredo muchas gracias por la invitación, te agradezco mucho.
AG: Y además vamos a tener así fondos musicales de Emilio Camino, de la época del cine mexicano. ¿Qué te parece?
HH: Enorme.
AG: Para que nos pongamos bohemios. El libro de tu padre, que trae todo el trabajo de tu padre Armando Herrera, el fotógrafo de las estrellas, es impresionante porque los libros de cine son muy caros.
HH: Muy costosos, si.
AG: Muy costosos. Yo sé que aquí le metieron dinero y lo van a dar a otro precio que no es el adecuado porque es papel muy fino que reproduce las fotografías como si realmente estuviéramos tocando, apreciando esa fotografía de las estrellas del cine mexicano, porque en aquella época en que tu padre empezó en su negocio pues no había todavía televisión.
HH: No.
AG: Había teatro y había el gran cine mexicano.
HH: Si.
AG: Y era muy importante que si eras artista tenías que hacerte una fotografía con el señor Herrera.
HH: Así es.
AG: Sino, no eras artista.
HH: Así es.
AG: Este bello libro, perdón que tome la palabra...
HH: No, pero si se trata de que tú interpretes con tu conocimiento.
AG: Que abre entre negros pues al menos con María Félix, con una de las fotos de su esplendor, la hermosa en su apogeo, el captar los ojos.
Hay todos esos fotógrafos muy importantes aparte de otros, pero yo tengo dos: el del cine que fue Gabriel Figueroa, que también tenía su estudio y tu padre, Armando Herrera.
HH: Si.
AG: Ahora, ¿cómo empieza el asunto? ¿Tú naces cuando ya tu padre es el fotógrafo de las estrellas?
HH: Mira, yo creo que él tuvo la suerte de su lado porque él se casó en 1934 y en ese mismo año conoció por alguna recomendación al maestro Agustín Lara, que ya Agustín era el ídolo mayor que había aquí en la ciudad, él trabajaba en el Teatro *Policrema* y cuando el amigo, que era (inaudible) Suárez, por cierto el papá de Silvia Suárez la actriz.
AG: La actriz, guapa.
HH: Él tocaba el acordeón con el maestro Lara y mi padre y él eran amigos y cuando el Buster le enseña las fotos a Agustín dice llévame con tu amigo.
AG: ¿Es la primera persona del ambiente artístico que fotografía tu padre, el señor Agustín Lara?
HH: Si, el primer famoso.
AG: El primer famoso.
HH: Si, Agustín ya era un hombre muy famoso.
AG: ¿Dónde estaba el estudio?
HH: Estaba en la calle de Victoria y San Juan de Letrán.
AG: En el centro.
HH: En una vecindad primero en el número 8, una vecindad tradicional aquellas de dos pisos, de escaleras amplias de piedra en la que vivían un grupo de personas que casi todos se dedicaban también al arte; había sastres, había cantantes, había maestros de baile, en fin, y Agustín va y se retrata con mi padre y bueno, las fotos que también. Son de las primeras fotos que aparecen en el libro donde él está vestido de charro.
AG: Jovencito además Agustín Lara. Ahí tiene el estudio, ¿cuánto costaba una fotografía de Armando Herrera?
HH: Qué buena pregunta, para buenas preguntas malas respuestas, no lo sé pero...
AG: ¿Era caro?
HH: No, no, no.
AG: ¿En ese principio cuando estaba ahí la vecindad no era caro?
HH: Mira yo calculo, por decir algo las fotos podrían costar 50 pesos.
AG: ¿En cuánto tiempo se hacía una fotografía de estas que tengo yo aquí enfrente, por ejemplo de Cantinflas? Se citaba a la estrella, ¿cuánto tiempo se llevaba? habían maquillistas, ya llegaban indios maquillados...
Héctor Herrera (HH), fotógrafo: Bueno... En primer lugar, Armando, y eso estamos orgullosos todos los Herrera, los que nos dedicamos a la foto. Todo lo hemos hecho por encargo, nunca hemos ido a decir oye, me dejas retratarte y se lo vendo.
La gente llegaba al estudio... En aquella época no había citas, no había maquillistas, no había nada, había nada más el gusto y el compromiso por retratarse y porque quedaran bien.
AG: Las estrellas, digamos María Félix, ya llegaba arreglada.
HH: Bueno, ya María ya vino un poco más tarde...
AG: Vamos por las primeras, estábamos en las primeras.
HH: Llegan pues como llegaban antes, porque mi padre, tú bien sabes, es el fotógrafo de las estrellas, y por eso es muy conocido, pero es mucho más conocido por haber retratado a cientos y a miles de familias, de niños desnuditos boca abajo, de caritas, de primera comunión, con el crucifijo de testigo en las fotos.
AG: Y copiado por muchos después. Yo tengo una fotografía que me hice de comunión igualita a la del señor Herrera, pero no fue el señor Herrera porque eran fotografías que los familiares te pagaban la famosa fotografía de la comunión, la famosa fotografía del bautizo. Casi todo es blanco y negro; a veces esas fotografías las pintaban, que era lo que no me gustaba para darle color.
HH: Fíjate que si este libro refleja la época de oro de los artistas, también refleja la época de oro de los fotógrafos, pero sobre todo refleja la época de oro de nuestro México, de las tradiciones que tantos han perdido; la gente que en verdad tenía una foto como el tesoro material más grande y colgaba las fotos en las paredes, colgaban el amor en las paredes, es decir, ahí estaban quienes les importaban: sus abuelos, sus padres, sus hijos, todo mundo.
AG: Que bueno que hablas de colgar en las paredes de nuestros amores. Ahora veo que las fotografías que son digitales tienen un aparato donde los conectas y se empiezan a exponer cientos de fotografías, mientras estás comiendo se ven cientos, a veces hasta mil fotografías, pero aquella época, no en aquella época porque todavía habemos personas tradicionales que todavía queremos tener la foto de mi padre, que le tomó ese fotógrafo, en la sala, o de mi mamá que tiene una preciosa vestida de española en medio de la sala. Nada de que esas fotografías digitales.
HH: A propósito, y perdón que te interrumpa, a las madres, desafortunadamente fotográficamente ya desaparecieron, nadie le pide su madre que se retrate para tener una foto, y ahora las madres, antes haciendo retratar a los hijos, pero los hijos nunca le dijeron mamá quiero un retrato tuyo, ya no hay fotos de las mamás.
AG: Estas famosas fotografías de los bebés que los llevaban a tomar las fotografías con el señor Armando Herrera o con los copiones de Armando Herrera... estamos platicando con su hijo, Héctor Herrera. Tu papá de...
HH: Va a cumplir 97 dentro de dos meses, primero Dios.
AG: Que placer que tu papá viva, haber sostenido con él toda una carrera tan importante de aquel México brillante como conocer estrellas, porque tú las conociste, a las que se iban ahí a retratar.
HH: Sí, sí. Desde muy pequeño yo tuve la suerte de conocerlos, pero yo los veía como amigos de mi papá, antes de unos ídolos como a la altura de Pedro Infante o de Agustín Lara, pues no era fácil verlos, esa era la razón de la foto, que la única manera que tenía la gente al escucharlos por radio o verlos en el teatro, o verlos en cine, era tener una foto postal de ellos, y se hicieron miles de postales que repartían los artistas. Si después de eso los aficionados, los fans, como dicen ahora, que ni en la suerte de tener un autógrafo, esa foto tenían un valor increíble para toda la familia.
AG: Y valen un dineral porque cualquiera que tenga una fotografía por ahí del señor Herrera, original, y con la firma de María Félix, pues cuesta un dineral.
Yo he visto tiendas en Los Angeles, precisamente en Hollywood, donde una foto de Bárbara Streisand cuesta dos mil o tres mil dólares autografiada en una original.
Entonces, volviendo al trabajo de este bello libro que ya está la venta, ¿dónde se puede conseguir? ¿En el Fondo de Cultura Económica?
HH: En el Fondo, principalmente, y tienen un precio especial de descuento ahora por la presentación del libro.
AG: No es un libro caro puesto que tiene muchísimas fotografías. Es un libro visual, para sentarse con quien más quiera en la sala de su casa un domingo después de comer y estar admirando a nuestras estrellas del cine mexicano.
Víctor Sánchez Baños (VSB), conductor: Hay fotografías, como ésta, que está súper intensa de Libertad Lamarque, en su posición dramática, joven, con las manos atormentando en el rostro y un ojo al misterio.
Héctor Herrera (HH), fotógrafo: Bueno, ya con tu descripción la gente está viendo la imagen, pero cuando la vuelvan a ver, ya físicamente, verán que veracidad has empleado para describirla.
VSB: Además que las estrellas, que están en este libro, no eran estrellas de cirugía plástica.
HH: No, no, no había.
VSB: En aquella época cada persona, cada estrella de cine, tenía su personalidad, porque cada quien era diferente, ahora las operan y todas las mujeres son iguales, todas tienen las mismas tetas, las mismas nalgas, todo es igual.
Y los hombres todos, también, tienen pectorales... no estamos viendo imágenes... fíjate cuando vi esta imagen de Pedro Infante, que estaba la invitación de hace unos días, que presentaron el libro acá en la librería Rosario Castellanos, vestido de charro, Pedro Infante, y con un cigarro, el cigarro, hay muchas fotografías en este libro con el vicio, de las estrellas con el vicio.
¿Por qué el cigarro?.
HH: Bueno, mira, no era un vicio como tal, sino que era una forma que se puso de moda, no solamente en México, así como en las películas todo mundo salía fumando, pues en las fotos también.
Era una moda.
VSB: ¿Tú sabes que las grandes compañías de cigarros, en Hollywood, pagaron a las estrellas para promover la cigarros?.
HH: Humphrey Bogart tenía, de por vida le regalarían cigarros, aparte de los coches y lo que cobraban.
VSB: Arturo de Córdova en una película que se llama Crepúsculo tiene un duelo de cigarros con Gloria Marín, fuman todo el tiempo, aquí viene una fotografía de Maricruz Olivier.
HH: Ella tiene cigarro también.
VSB: Todos traen cigarro aquí, María Victoria trae cigarro, hay una fotografía de Maricruz Olivier, jovencita y con el cigarro, con sus ojos preciosos.
El trabajo de su padre, es que aparte está captando el alma de cada estrella, cada fotografía es diferente, no fue un fotógrafo que por tener fama iba a hacer todas las fotografías iguales ¿cómo meditaba antes de dar el flashazo? ¿Qué hacía con las estrellas?
HH: Fíjate que yo te continué la profesión de mi padre, ya tengo tantos años en ella, por aquella época no se acostumbraba que te decían mira que voy enseñar cómo se hace sólo aprendías de ver y de escuchar, sobre todo a mí padre.
Mi padre para hacer un retrato, primero hizo un buen trato, se hacía amigo de la gente y la primera imagen que él les entregaba era la propia, es decir, él siempre estaba dispuesto a decirle a la gente, como el médico de antes que tú ibas y te quejabas y no se preocupe amiguito que yo lo voy a curar, así era con el fotógrafo bueno, ¡uy, ya quiero que me retrate! Pero antes de tomar la foto él ya los había retratado, ya los había calmado, y ya estaban... le entregaban totalmente su confianza, ese era el resultado.
VSB: Hay una fotografía de la escritora del pueblo, se la voy a describir a nuestros radioescuchas, Yolanda Vargas Dulché, jovencita, guapa, ella fue cantante.
HH: Claro, con su hermana.
VSB: Con su hermana, elegante además, porque Yolanda siempre fue muy elegante, esta foto me impresionó, de ver a mi gran amiga querida, Yolanda Vargas Dulché, que escribió María Isabel, Yesenia, tantas historias hermosas y como éstas no las conocía, mi querido Héctor Herrera.
HH: Algunas de las fotos son inéditas, como este es el caso.
VSB: Tampoco conocía la de Maricruz Olivier, hay unas de Jorge Negrete, jovencito, con su sonrisa, no vestido de charro, porque mucha gente, nadie por despreciarlo decía El Charro Cantor, yo no, yo digo el galán operístico, ese es Jorge Negrete, pues el venía de la ópera, y galanazo.
Y aquí vestido, pues, con su saco, corbata y la sonrisa, nunca, ninguna fotografía es fingida.
HH: No, incluso es lo importante, mira mi padre estuvo en el Colegio Militar y Jorge Negrete ya era Teniente cuando mi padre entró al Colegio, mi padre estuvo dos años, y ahí mi papá conoció a Jorge, y no Jorge conoció a mi papá, lo ha de ver visto, pero siendo Teniente en aquella época.
Un chamaco de 16 años mi papá, pues no contaba, pero con el tiempo se fueron conociendo y desconociendo. Jorge ya había pedido mano ¿no? Y así se sucedieron las cosas pero llevaron un conocimiento mutuo desde tiempo atrás, con un gran respeto nosotros también porque Jorge ya era todo un ídolo ¡eh! Jorge fue...
AG: La gran estrella del cine mexicano.
HH: La gran estrella del cine nacional y después vinieron todos los demás, pero Jorge fue Jorge en México, en España, en Sudamérica y en todas partes ¡eh!
Entonces le tenían un gran respeto al fotógrafo, al director de fotografía que fue Armando Herrera.
AG: Y este bello libro titulado así, Armando Herrera. El fotógrafo de las estrellas ¿cuántas impresiones fotográficas hay en total? Le preguntó su hijo Héctor Herrera que lo traje aquí a platicar de su trabajo en el cual también ayudó Carlos Monsiváis en algunos textos, también Consuelo Sáizar hubo apoyo, porque para esto hubo apoyo de mucha gente porque estos libros son muy caros.
Insisto, si el libro se vendiera al precio que debía tendría que costar como mil 500 pesos.
HH: Si, así es. Tú tienes razón, sin embargo, fíjate yo tuve la fortuna y la suerte de que el Fondo de Cultura Económica, que es la editorial más importante de Latinoamérica y la segunda a nivel mundial de habla española, yo lo veo como un reconocimiento al trabajo de Armando Herrera, un reconocimiento del gobierno del país.
AG: Un homenaje en vida además porque es parte de la historia de México, este trabajo de tu padre con todas estas fotografías no es sólo vanidad artística, está la historia del espectáculo, de las grandes estrellas de la pantalla del blanco y negro.
HH: Sí, fíjate que te pregunta de...
AG: ¿Cuántas fotografías?
HH: Yo tengo un archivo como de 11 mil negativos, bien controlados ya tenemos siete mil, pero para hacer una primera selección de las imágenes que deberían venir en este libro...
AG: ¿Cómo te echas la selección?
HH: Yo entregué al actual director, Joaquín Díez-Canedo, que él ha sido el artífice ya de la producción del libro, le entregué 800 imágenes porque yo hice un ejercicio; yo quería ver cómo los jóvenes, los actualmente escritores o diseñadores, cómo podían absorber y cómo podían interpretar el archivo de Armando Herrera.
Entonces el que hizo la selección preliminar para el libro de todas las imágenes por Pablo Ortiz Monasterio, que es un hombre que está basado especialmente en imágenes. El diseño lo hizo otro joven muy joven que se llama León Muñoz y tú ya viste que una parte de esto está escrito, bueno, la mayor parte del libro por Fabricio que también es un hombre muy joven.
AG: También.
HH: Y por supuesto, el libro está bendecido por Carlos Monsiváis, que hizo El Trueno, que es un hombre que conoce perfecto...
AG: Es un adorado Monsiváis.
HH: Entonces el libro tiene 437 imágenes y 350 páginas, lo cuál le da la veracidad que tú demuestras que es un libro iconográfico y que va acompañado con buen texto.
AG: Es un libro para disfrutarse y los que conocemos espectáculos pues nos quedamos. Hay una foto de Angélica Aragón, de seguro tenía aquí como 14 años en donde se ve la chamaca preciosa, además tiene aquí que iba a ser una estupenda actriz...
HH: Bueno, hijo de tigre pintito ¿no?
AG: ¡Exacto! Los que están aquí y fotos de tu papá, tu papá con grandes estrellas. Veo aquí a tu papá con Mario Moreno Cantinflas pero Cantinflas caracterizado en Cantinflas, en el personaje; con la gabardina rota, con el rostro pintado, caracterizado.
Veo fotos familiares también de ustedes, de una familia muy bonita.
HH: Si, gracias a Dios tenemos, creo que fue el tesoro más grande de mi padre la familia.
AG: De tu hermana Norma Herrera, una gran actriz que admiramos, queremos mucho, de tu excuñado y amigo, mi querido cuate Raúl Araiza que por ahí lo voy a traer a platicar de su última obra de teatro, si mal no me equivoco es la Miroslava vestida de torera.
HH: Si.
AG: ¿Y esto cómo lo hicieron?
HH: Bueno, yo no sé de quien haya sido la idea pero el caso es que ella llegó y no sé si le pidieron a mi padre un traje de luces.
Mi padre tenía un gran contacto con mi abuelo, padre de mi madre, fue el primer socio taurino de América como se llamó Ignacio Izunza, padre de mi tío Carlos Izunza, el fotógrafo. Y entonces, y él le proporcionó, alguien me dijo el otro día que ella había recibido un vestido de torear que le regaló Dominguín, Luis Miguel Dominguín.
Tu sabes que alguna gente dice también que el hecho de que ella se haya suicidado se debía a los amores con otras personas.
Alfredo Gudini: conductor: Decepciones que la llevaron al suicidio, una mujer tan hermosa como en todo este proceso mandó Dominguín, con el que vemos aquí. Hay una fotografía de un ídolo de la televisión que marcó mi infancia, Gaspar Henaine Capulina, esta foto de Capulina es clásica, con la sonrisota, el bigote, el sombrero, pero, sin dejar de ser esa persona que está transmitiendo su alegría por la vida.
Y al lado de Capulina la reina de la salsa Celia Cruz, jovencita también, porque todas estas son fotografías de el apogeo de sus carreras. Capulina en este momento de vista de la televisión, en aquel programa que se llamaba Cómicos y canciones, que hacía con su compañero Viruta.
Fotos de Germán Valdés Tin Tan, en la época que fue muy criticado por ser un pachuco, antes de partir en la imagen que cambiaría Gilberto Martínez Solares en sus películas como Calabacitas tiernas que iba a ser ahí una imagen más sofisticada de la imagen del pachuco criticadísimo por Salvador Novo, por deformar el lenguaje. ¿Qué edad tendría Tin Tan en esa foto, 18 años, 19?
VSB: Yo tengo la fecha, esa foto está tomada en el año 40, en 1940.
AG: Cuarenta, porque acá tenemos una de Tin Tan, ya con un poquito más de dos años ya tiene un poquito el acordeón en la frente, el bigotito clásico, muy elegante, porque Tin Tan tenía dinero, tenía dos yates en Acapulco, le gustaba vestir bien a Germán Valdés Tin Tan, conste que no.
Este libro de Lugo yo se los recomiendo, a todos los fans del cine mexicano. Tenemos fotos de las celebridades de la televisión como Paco Malgesto, quien no conozca a Paco Malgesto, ahí les va es un figurón, hacía entrevistas en televisión. Por ahí Gustavo Adolfo Infante como que le quiere seguir los pasos con sus entrevistas en la radio.
Lola la Grande, jovencita, dejada, con el sombrero, con esa mirada única que es la mirada del pueblo mexicano.
Podemos ir describiendo muchísimas fotografías, una de Sara García, no le digo la abuelita del cine mexicano, no me gusta, del cine mexicano Sara García, y lo sigue siendo, Sara García a un lado de Carlos Monsiváis ¿quién decidió?
HH: No sé, fue casualidad poner a los dos abuelitos ahí.
AG: ¿Tú crees que fue casualidad? No, esto es parte del diseño. De Pedro Infante tenemos todo, abrimos precisamente con Pedro Infante, el charro, fumando, con el cigarro. Que yo creo que la vida real y no fumaba, él era deportista.
Hay una fotografía del señor Herrera, seguimos platicando con su hijo Héctor Herrera el ha hecho homenaje para que todos los mexicanos le sigamos haciendo homenaje en vida a Armando Herrera el fotógrafo de las estrellas.
Una de Pedro Infante sin bigote, cuando todavía no era famoso, cuando todavía tenía su pelo, porque después que fue perdiendo, todavía no estaba pelucas, en esta época que la de haber impulsado María Luisa, le ha de haber dicho vamos con el señor Herrera aquí que tome una fotografía, lo llevó la mujer.
HH: Pedro vivía en la calle de Ayuntamiento, muy cerca del estudio, y tú ves ahí tiene el escudo de la XEQ, él entró ahí a trabajar.
AG: En el saco trae el escudo, el pin.
HH: Trabajaba de locutor, trabajaba de presentador, a veces cantaba, y de todo.
AG: Otra foto inaudita de Pedro Infante y con abrigo de aquel México elegante, con una bufanda, pero como en Vaselina, y la mirada de galán, y nadie les traigo muertas, bien Mauricio Garcés.
Fotografías impresionantes en este libro te recomiendo, Armando Herrera el fotógrafo de las estrellas. La portada, las piernas ¿de quién serán?
HH: Es un libro raro porque este libro tiene en la portada tiene las piernas...
AG: Y atrás en la contraportada vemos que es la Tongolele y le digo aquí la Tongolele porque con todo respeto cuando ya se agrega el artículo la es porque ya eres una celebridad.
HH: Si, ella es una celebridad.
AG: Y estuvo en la presentación. Una fotografía del estudio de tu padre, el fotógrafo de las estrellas, ¿este edificio dónde quedaba? ¿En el centro de la ciudad?
HH: No, es en el edificio de Cantinflas que compró él.
AG: El edificio Rioma.
HH: El Rioma 377.
AG: Que Rioma quiere decir Mario al revés, donde Cantinflas vivía arriba en un Penthouse.
HH: Tenía las oficinas.
AG: Las oficinas y abajo había...
HH: Una casa de circuitos eléctricos, lámparas y cosas por el estilo.
AG: Y el fotógrafo de las estrellas con luces de neón se anuncia y dice: Estudio Fotográfico, Bodas, XV Años, Niños, Óleos y dice aquí Suba usted, abierto. Luces de neón, qué época.
Vemos los carros en una ciudad de México en la que no había vendedores ambulantes en la esquina, no había matazones en las esquinas, no había secuestros, no había terror; había esa gran vida que espero que algún día recobre el pueblo mexicano.
HH: Ojalá.
AG: Que necesitamos volver a estas épocas de la paz, cuando tu papá podía vivir de fotógrafo, o sea, nada que iba a haber piratas que le robaran las cosas porque ahora la piratería domina todo.
Una foto del señor Mario Moreno Cantinflas como él era, nada de que el que conocen ustedes en el cine, él era muy elegante.
HH: Muy elegante, Mario fue un hombre extraordinariamente perfeccionista para vestirse.
AG: Y galán, divo porque yo lo considero un divo terrible con su silla que decía Mario Moreno Cantinflas y nadie lo molestaba a la hora del rodaje de la película y tremendo para los negocios.
HH: Esa foto fue tomada en su primera casa que él construyó en Polanco precisamente.
AG: Esta es cuando era joven y le damos la vuelta a este libro del fotógrafo de las estrellas y me encuentro con un Mario Moreno Cantinflas ya con cirugía plástica.
HH: Si.
AG: Ya aquí ha de haber tenido como 50 y tantos o más, casi 70 y aquí ya trae el ojo pintado, la boca pintada, ya hay arreglo en cambio en donde está jovencito pues le ayudó la juventud, ahí no hubo problemas.
Me encuentro con La Chorreada, Blanca Estela Pavón que muere muy jovencita, a los 24 años terminando su película Ladronzuela, ella está junto con el señor teatro, don Manolo Fábregas ni se diga.
Quiero encontrar aquí a dos amigas, ya las encontré, también van juntas. Tú dices que claro que las pusieron a propósito juntas. Ellas fueron rivales, es Angélica María y Julissa.
HH: Si.
AG: ¿Ambas por qué fueron rivales? Porque nacen al mismo tiempo, tienen carreras más o menos parecidas, Angélica María más en el disco, Julissa más cinematográfica y otra de Angélica María con su papá más acá adelante.
De la trágica Ana Bertha Lepe, qué cuerpezazo, todavía no le mataban al novio; el padre le mató... El queridísimo y adorado Joaquín Pardavé que hizo una carrera espléndida porque era feo, gordo, antipático, pelado, grosero, pero a la hora de la cámara...
HH: Un genio ¡eh!
AG: Entonces la gente lo adoraba. Quiero aquí que me expliques por qué no va el nombre de la... mi mamá se quejaba al ver el libro que por qué no tiene el nombre abajo, yo le dije lo hicieron para respetar la fotografía.
HH: ¡Exacto!
AG: Pero si hay una gran confusión porque entonces para saber los nombres de los personajes tenemos que voltear varias páginas y buscar, entonces ese es el único defecto que le veo yo al libro pero pues no es defecto puesto que fue para respetar las fotografías maravillosas. Tu papá muy galán.
HH: Muy galán, fue guapísimo.
AG: ¿No le dio por meterse a la Farándula?
HH: Si, alguna vez él narra en el libro, era muy amigo de Juan Orol.
AG: Y ahí toda la familia que todos sean guapos. Tu hermana es guapísima, tú también galán, los sobrinos guapísimos.
HH: Si, fíjate que ahorita que dices lo de galán, mi padre si tuvo la oportunidad de haber hecho una prueba de cine con Juan Orol pero ahí se narra la anécdota muy Rosa Carmina.
Sin embargo, la que en verdad fue una belleza fue mi madre, era guapísima ¡eh! Y además mi madre fue el pilar de mi papá porque estaba trabajando con él todo el día; era su representante, la que cobraba, la que llevaba, la que atendía.
AG: Un negocio de familia.
HH: De una pareja.
AG: De pareja. Descubro una fotografía de Pedro Armendáriz, el galán de la ceja arqueada, él jovencito, todavía no arqueaba tanto la ceja después como que la empezó a exagerar. Jovencito, qué bellas fotos.
O sea, no dejo de elogiarlo, de agradecer que finalmente se haga algo por nuestro cine mexicano, qué bueno que lo estás haciendo tú Héctor Herrera un homenaje a tu padre, se lo merece y esas bellas invitaciones que hicieron que son también de colección porque yo ya me quedé con tres y no son para tirar.
La famosa Margo Su cuando era bailarina.
HH: Así es.
AG: Ana Luisa Peluffo en sus primeros.
HH: Desnudos del cine nacional, claro.
AG: Las personas que duraron años en la televisión...
HH: Gamboín, el Tío Gamboín.
AG: Amalia Mendoza, La Tariacuri, ya cuando la época del pestañón postizo porque esta mujer qué bárbara trae en la foto un pestañón tremendo. No me queda más que agradecer tu visita.
HH: Al contrario, yo estoy agradecidísimo por tus palabras.
AG: Y agradecerle a Dios que nos haya dado un talento como tu padre Armando Herrera, el fotógrafo de las estrellas, y que quede este bello talento impregnado para toda la vida en un bello texto que vamos a adorar y a respetar todos los días.
HH: Muchas gracias Alfredo, te agradezco muchísimo todo lo que comentas y es verdad, éste es un patrimonio del pueblo mexicano. Ellos hicieron los ídolos, ellos los disfrutaron y este testimonio aquí está.
AG: Y las vamos a seguir disfrutando. Muchas gracias y felicidades.
HH: Muchas gracias.
AG: Por esa bella familia y por ese padre que Dios te dio.
HH: Te lo agradezco mucho, muy amable. Gracias.
AG: Gracias por todo.
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