Cristina Pacheco (CP), conductora: No se imagina el gusto, la alegría que me da pensar, que está usted llegando a nuestro estudio de Canal Once, en donde hoy no vamos a tener un invitado, no, vamos a tener dos, y cada uno de ellos es muy distinguido en su actividad.
Por lo pronto, le presentó a don Héctor Herrera, el fotógrafo, y desde luego lo acompaña Norma Herrera, la actriz a la que usted ha visto en televisión, el cine y en teatro y, por supuesto, reconoce como la mujer que tiene los ojos más bellos de la historia.
Estos dos personajes, estos dos invitados, de alguna manera hacen que su vida personal y profesional gire en torno a la existencia de un hombre al que yo considero un mago, ¿y sabe por qué lo llamó así? Porque a través de su cámara, don Armando Herrera logró fijar en el tiempo y para siempre la personalidad de quienes han sido los auténticos dueños de lo nuestro.
Usted conoce a don Armando, le mando un saludo muy cariñoso y admiro sus 96 lúcidos y brillantes años, me gustaría tenerlo aquí, aunque de hecho está aquí, yo siento que nos acompaña y me gustaría decirle primero que nada, cuánto agradezco que haya podido generar el material que aparece en este libro; este libro fue el pretexto para que invitara a Héctor y a Norma a nuestro estudio.
El título, usted se imaginará, Armando Herrera. El fotógrafo de las estrellas [FCE], 346 páginas con fotografías que lo van a conducir a todos nuestros ayeres; por si fuera poco, estas fotografías, que son únicas, están complementadas, apoyadas en los textos de personas a las que todos admiramos mucho.
Desde luego, contamos con el prólogo del querido, del siempre presente Carlos Monsiváis, les aviso, les decía y de don Héctor Herrera, a quien lo le sabía tantas cualidades, fotógrafo, buen escritor y amigo generoso que aceptó venir esta tarde a nuestro programa, aquí en Canal Once.
Norma, ya habíamos estado aquí alguna vez, en aquel momento dijimos, cuando salga el libro de don Armando nos vemos aquí, y me pareció que iba a ser una obra posible pero que iba a llevar mucho tiempo, porque imagínese usted la cantidad de negativos y de material que debe tener en las manos.
Héctor te corresponde, y si te puedo hablar de tú...
Héctor Herrera (HH): Sí por favor.
CP: Decirme, tardaste seis años en preparar, ¿pero cuántos materiales revisaste?
HH: Mira, la verdad es que ya habíamos hecho una publicación en el año 96 y tuvimos la suerte de que tuvimos mucho éxito con el libro, pero con motivo de un homenaje que se le hizo a mi padre en Nueva York, en una revista especializada, “People” en español, le pidieron unas impresiones grandes, yo ya trabajaba en lo digital y entonces pensé en hacer el digital en las fotos y cuando empezamos a escanear las fotos y a digitalizarlas, vimos con gratísima sorpresa que intrínsecamente cada negativo guardaba cuando menos un 50 por ciento más de calidad que no había sido explotada.
De tal suerte que cuando hacemos los retratos grandes, a mí, que soy un profesional, me sorprende ver la calidad, si ya estaba yo sorprendido de lo que habíamos hecho.
CP: Quiero seguir con ese tema para luego ampliar la conversación, sé que tuviste el apoyo de Pablo Ortiz Monasterio en la selección del material.
HH: Cuando yo hice mi primera selección de 800 imágenes, el Fondo designó a los jóvenes, a Pablo Ortiz Monasterio y a Fabricio Díaz León, para hacer en el libro, entonces Pablo, de esas 800, como tú bien sabes, él es un hombre muy avezado en este menester de las imágenes, tiene mucha experiencia y mucho gusto, entonces él fue el seleccionador de las imágenes que aparecen en el libro y con su gran talento, ya viste el resultado.
CP: Ya vi el resultado que me emocionó y mire, tengo aquí marcado en el libro, tengo marcadas dos páginas en donde aparece Norma Herrera a los diez años con un traje de bailarina, fabuloso. Y después, en 1960, cuando recibió el Ariel por la película, Fuego en el mar, si no mal recuerdo.
Una foto verdaderamente sensacional, creo que al verte niña debes haber pensando una cantidad de cosas, ¿recobraste el momento en qué tomaron la foto, qué ocurrió, quién te vistió, a dónde ibas, por qué te tomó tu papá esa foto precisamente?
Norma Herrera (NH), actriz: Lo que sucede es que yo empecé a bailar muy pequeñita, conservo mi película de mis primeros pasos, que ha sido maravilloso, ahora sí que mi padre tuvo grandes artistas retratadas en muchas ocasiones, pero creo más que yo, no.
CP: ¿Esa película es de ocho milímetros, no?
NH: Sí, estoy godita, gordita, voy apenas aprendiendo a caminar, me caigo y en lugar de llorar, no, ya bailo, levanto el piecito y de ahí entré a la academia de baile , ya traía el arte por dentro y mi papá me hizo el gran favor desde entonces tener toda la historia de su hija, también a mis hermanos.
Entonces, yo tengo fotografías bailando a los tres años de edad, a los cinco con ropa folclórica, con ropa de todos los ritmos: Española, castañuelas, en fin.
Y esta, tuve la suerte desde bailar de primera figura en Bellas Artes a esa edad, claro, con escuela de baile y ya de ahí me seguí, entonces tengo, como dice mi papá, una gran frase, hija, Dios es tan grande y he sido tan bendecido, que mi profesión es lo único que detiene la vida; es una frase hermosa porque efectivamente, la fotografía detiene la vida en la edad en que se fueron tomadas esas fotografías, que además fue una de las especialidades más grandes de mi papá: Las familias.
CP: Uno de los comentaristas del libro dice algo que me parece muy importante, las fotografías que vemos aquí está tomada en el presente, pero ocurre algo, estamos viendo esas fotos que son tomadas entre 1934 y 1996 y las vemos cambiar porque cambian nuestra visión de los personajes que aparecen ahí.
NH: Sí, absolutamente, bueno, mi papá era un genio.
CP: Es.
NH: Eso, además, son 97 años.
CP: Bueno, que conste, yo le quité uno.
NH: Está vacacionando, por eso no pudo asistir, pero quiero que el público sepa que esta de sus facultades mentales perfecto, juega dominó, les gana; anécdotas tiene al por mayor, maravillosas, que esperemos que pronto puedas entrevistarlo personalmente para que veas su gracia, su experiencia que tiene a esta edad, mi padre vive conmigo, mi madre falleció hace nueve años.
CP: Doña Esperanza.
NH: Sí y gran mujer...
CP: El famoso mole y su pozole.
NH: Exacto. Y mi padre vive desde entonces conmigo y de verdad soy una bendecida porque lo he podido gozar, es un hombre ejemplar, tiene unos deseos de vivir, Cristina, como tú no tienes una idea.
CP: Sí, pero además es un hombre que, como tú lo señalas justamente en el texto que incluimos en este libro, tiene una relación muy particular con la luz, el hombre sabe buscar la luz y tú lo viste buscarla porque trabajas con él desde los tres años.
HH: Yo desde pequeño... antiguamente vivíamos con lo que los padres decían y yo siempre, desde pequeñito, anduve entre cables y reflectores; yo aprendí de mi padre por verlo, porque antes, mira, lo que hace mi padre no se enseña, lo que es tratar de entender, comprender y sentir a las personas, esto es un don que muchas gentes tienen.
Lo mismo que se hace para retratar es lo mismo que se hace para entrevistar, la primera imagen que tú le brindas a la gente cuando lo entrevistas o cuando los retratas, es la imagen que tú vas a recibir.
CP: Dice don Armando que cuando uno toma la fotografía de una persona, en cierta forma está haciendo ya la máscara.
HH: Así es, creo que retratar y entrevistar es un acto de enamoramiento, es un acto de amor, de me das, te doy; y lo que quiere el actor y lo que interpreta el autor, para un espectador...
CP: Yo espero que aquí se forme un grupo sensacional, que se interese realmente por acercarse a nuestros invitados y, sobre todo, por acercarse a este libro, que de verdad, de verdad es impresionante.
(Inaudible) la belleza de las fotografías, algunas son absolutamente insólitas, inesperadas, y sobre todo, lo que uno va recordando y que tiene que ver con las noches en México, con la ciudad, con ciertos nombres que flotaron en el aire en algún momento, pero decirle que aquí también se incluyen las fotografías de algunos políticos importantes como, por ejemplo, don Miguel Alemán.
HH: Sí.
CP: No era una especialidad propiamente dentro del trabajo de su padre, ¿o sí?
HH: No, él no, a mí me ha tocado la fortuna...
CP: (Inaudible).
HH: ...los últimos seis presidentes yo les he hecho sus fotos, sobre todo, en aquella ocasión, retrató a don Miguel Alemán, que se conocieron en un tiempo atrás y continuaron la relativa amistad y mi padre sí retrató al Presidente cuando estaba en funciones y también le hizo un (inaudible), porque sabrás que mi padre...
CP: Era compositor también.
HH: ... le hizo una canción que se llamaba La Vaca Sagrada, porque así se llamaba creo que el avión que le transportaba.
CP: Estamos volando, volando en esta conversación (inaudible) cuando se trabaja con personajes así, ¿está buscando expresar o manifestar el poder?
HH: No. Yo creo que una simple foto oficial es lo más difícil que puede hacer, porque no puede ser ni muy-muy, ni tan-tan, tiene que ser un justo medio, porque la foto oficial, por tradición, significa muchas cosas para hasta el último rincón del territorio mexicano, hasta los más altos niveles sociales y hay que pensar en todos ellos.
Tiene que ser una fotografía muy natural, lo más sencillo que se cuenta, lo más natural que se pueda.
Yo tengo por experiencia que entre más importante es la gente a retratar es más sencilla, claro, tiene una serie de bemoles importantes, sin embargo, frente a la cámara todos somos iguales como frente al micrófono, igual.
CP: Hay un camino que establece el contacto entre el modelo, digamos, ya el fotógrafo, y ese camino es la luz, una luz que se enmarca de mirada a mirada, Norma.
NH: Así es. Así es. Mira, de cualquier forma, ahora que el público pueda adquirir este libro, que es sensacional, y se ponga a observar fotografía por fotografía, precisamente la selección que hizo (inaudible) y el Fondo de Cultura, que es maravilloso... por cierto, quisiera yo hacer un comentario, tú sabes que, bueno, el público igual, que todos los libros de láminas o de fotografías grandes pues están en mil 500, dos mil pesos para arriba, están realmente dando un precio muy barato para los estudiantes, para que conozcan a los grandes que hicieron del medio artístico, puedo mencionarlo, cuesta 480 pesos, es un regalo...
CP: Es un regalo, la impresión es excelente, y las fotografías las ve uno como si realmente estuvieran en el papel del fotógrafo (inaudible) Silvia Pinal, de La Doña, de Pedro Armendáriz, de Pedro Infante, de Jorge Negrete, de Palillo, de una mujer misteriosísima y maravillosa, a mí me encanta una fotografía (inaudible).
NH: ¿Qué tal? La de Libertad Lamarque (inaudible).
CP: La de Gloria Marín con un sombrero sensacional, en fin, aquí nos encontramos muchas cosas y, desde luego, yo quiero que usted encuentre en esta sala un motivo para acercarse al trabajo que a lo largo de seis décadas realizó el maestro que es considerado el fotógrafo de las estrellas, don Armando Herrera.
Le mandamos nuevamente un saludo.
(Pausa)
CP: Por si usted acaba de sintonizar nuestra frecuencia, déjeme decirle que está aquí, en el estudio de Canal 11 don Héctor Herrera, fotógrafo, y, desde luego, la querida primera actriz, Norma Herrera.
Este texto, para que lo citara aquí, es este libro que acaba de publicar el Fondo de Cultura Económica, que se llama Armando Herrera: El fotógrafo de las Estrellas.
No sabe usted qué delicia verlo y qué sorpresa se va a llamar, por ejemplo, ¿alguna vez se imagino que Mario Moreno Cantinflas hubiese sido un joven tan bien parecido? No tiene idea de lo elegante que en su apariencia, en su actitud, desde luego, también estoy pensando también en (inaudible) que uno lo ve y parecería un auténtico Dandy, pero en fin, le dejo todo a la imaginación, una imaginación (inaudible) grandes diosas de la noche, por ejemplo, las fotos tomadas a Tongolele, que son sensacionales.
Aquí hay pequeños aspectos que (inaudible) que son pequeñas historias que se van contando acerca de las personas fotografiadas en este libro, hay una muy conmovedora, la historia de María Félix, por ejemplo.
HH: Sí, bueno, cuenta Fabricio en una entrevista que tuvo con mi padre, que Fabricio le preguntó que cuál había sido el momento más difícil de su carrera, y bueno, le dijo que había sido la sesión que tuvo con María Félix.
Fanny Schwartz, que era también muy amiga de mi padre (inaudible) o de la señora María, como yo le decía, ya habían cancelado dos veces la cita.
CP: Con tu papá.
HH: Con mi papá, mi padre siempre fue un hombre muy formal, muy disciplinado, hombre de Colegio Militar, yo creo que su gran éxito fue la disciplina en todos los aspectos, y él, siendo muy formal y muy puntual, la señora no era así, de tal manera que unos días antes de la boda de María con Jorge Negrete, que fue (inaudible) entonces, pues mi padre empezó a poner sus luces hasta que llegó la señora, que no estaba peleándose con el jardinero o con el de las cortinas y con el de las flores, mi papá estaba esperando, y María le dice Oye Juan, ¿en dónde está ese fotógrafo que iba a tomarnos las fotos?; Te está esperando; ¿Y usted qué hace ahí paradote?.
CP: (Risas).
HH: Ya ves cómo hablaba la señora, Disculpe señora, Pues entonces empiece, prende mi padre las luces y empezó a tratar de retratar, encendía la luz Esa luz no me gusta porque (inaudible) mi papá poco a poquito se iba poniendo un poco nervioso, ¿no? Prendía otra luz No, ya de ese lado no quiero, le dijo a mi papá Mire, señora María, le agradezco mucho la oportunidad, pero yo puedo retratar como yo sé, no como usted sabe, pues entonces mi papá empezó a arreglar todos sus reflectores, les dijo a sus asistentes Vámonos, y se salió mi papá y Fanny se puso nerviosísima, ¿no? Por favor, déjeme hablar con María, no sé qué fue y qué le dijo, y dice Bueno, vamos a volver a empezar, convenció a mi papá y que regresara, pusieron otra vez los reflectores se presenta mi papá y dice María Armando, ¿cómo le va? ¿Cómo está? ¡Qué gusto de saludarle!.
CP: (Risas).
HH: Y otra vez empezaron la sesión fotográfica...
CP: Y el resultado está aquí.
HH: Está...
CP: Ya que estamos contando anécdotas, a mí me gustaría mucho que contaras una, Norma, que tiene que ver con Cantinflas y el cine de no haber sido por don Armando, a lo mejor Cantinflas no hubiera llegado a ascender, ¿por qué no lo cuentas?
NH: (inaudible).
HH: No, es que hay una anécdota de que mi padre y Mario se conocieron antes de que Mario fuera famoso, porque a los dos les gustaba el box, se iban al mismo gimnasio, y Claudio Estrada, el magnífico (inaudible) fue compañero de escuela de mi padre y ella trabajaba con Mario en (inaudible) en el 36.
(Inaudible) y papá va fotografía a Cantinflas en el camerino de (inaudible) una foto maravillosa, su foto importante de Cantinflas, y Mario lo invita a que lo vaya a ver torear en la Plaza de Vista Alegre le dijo Tráete tu cámara para que me fotografíes y mi papá pensó Mejor me llevo una de cine.
CP: Claro.
HH: Para...
CP: (inaudible).
HH: Bueno, tomó la película y tal, pero en aquella época habría que mandar a velar las películas a Estados Unidos y se tardó un mes y Mario decía ¿qué pasó con mis fotos? hasta que un día llega mi papá al teatro con el proyector, la pantalla y la película y lo pasa Mario en su camerino después de la función, la película y Mario se queda así, encantando.
Bueno Armando, dice, ¿cuánto te debo?, dice: no, luego arreglamos. Déjame arreglar, me llevo mi proyector, mi pantalla y dice Pero de aquí no te llevas nada. Me dejas el proyector, me dejas la pantalla, la película. Mira, toma el dinero y aquí está el dinero que me pidas por la película
CP: Eso parece que lo decidió hacer (inaudible) ya definitivamente.
NH: Eso fue su enamoramiento, exactamente.
CP: Hablando de enamoramiento, tú comentabas en alguna entrevista que hiciste a todos las personas que ahora parecen aquí, de hecho los viste en su casa. Al hojear el libro, imagínate que lo estamos hojeando rápidamente, captas su sombra, el perfume que llevaban, el tono de su voz, alguna palabra que los definiera.
NH: Mira. Era una magia llegar al estudio de mi padre, porque estaba tapizada con toda su fotografía, con los (inaudible) de la época, en blanco y negro, el papel brillante, eran los que se usaban en Hollywood además, de todos los artistas, de todas las épocas. Entonces, mi hermana Cecilia, que es la más pequeña, Héctor y yo, principalmente, que somos los mayores, nos hicimos en una familia con todas estas fotografías. Entonces, por ejemplo, actualmente pasan las películas del cine nacional de hace 50 años, los que sean. Para nosotros son verdaderamente conocidos, porque crecimos viendo esas fotografías tapizadas tanto en nuestra casa como en el estudio y pues nosotros pudimos vivir de pequeños esa maravillosa época de oro.
CP: Pues además las veías en esas fotografías que tomaba tu papá y también en el cine. ¿No era difícil aproximarse a una persona conocida de todos?
NH: No. No era fácil. Ni. En primer lugar no había (inaudible) estábamos muy pequeños nosotros, pero conforme fuimos creciendo, nos fuimos (inaudible) porque mi madre hacía muchas fiestas ahí en su casa y siempre estaba Paco Malgesto, Cantinflas, La Chula Prieto, Tin Tán, o sea, todo mundo iba ahí. Entonces tenemos fotografías, por ejemplo, con Joaquín Pardavé, nosotros chiquitos. Entonces era una familia.
HH: (Inaudible) el pastel de los cumpleaños.
NH: Crecimos de esa manera, con todos ellos y lo que tú dices es verdad, porque llegaban, quizás no tratábamos porque estábamos muy chicos, pero era una época de glamour porque llegabas y la casa la sentías, elegancia, pura gente hermosa, toda la gente, la gente que amaba el medio artístico, la actuación o el canto.
Había un respeto muy bello entre el círculo. Se vestían maravillosamente bien, no como ahora que todo mundo (inaudible)
CP: O sea, las actrices y los actores llegaban en su papel.
NH: Absolutamente. Tú los veías con el glamour, y así, así salía a su actividad, a donde tenían que ir.
CP: Dijiste algo que quiero retomar. En la casa había mucha gente hermosa. Yo no sé si a don Armando sólo le interesaba captar la belleza o no tanto, porque pareció fascinarse con la cicatriz de Agustín Lara.
HH: Tienes razón. Fíjate que hay cosas que verdaderamente son inexplicables, cuando menos para mucha gente. El tener cierto sentido o un don de comprender a la gente, de comprenderla. Esa es una cosa, pero como tú la ves, como la ven los fotógrafos. Si dos fotógrafos retratan a una persona, son diferentes las fotos.
Y cada quien tiene una forma de sentir a las demás personas. Y ese es un don que tiene don Armando, cómo sentir a las personas. ¿Y él como las interpretaba? A su forma a su entender.
Como bien digo yo que retrataba el acto de enamoramiento y si nosotros como fotógrafos, retratas a una mujer, tienes que sentir también como mujer para entender como siente la mujer. Y tienes sentir como hombre para ver cómo puede un hombre apreciar a esa mujer. Quiero decir que hay que ponerse en el lugar de la persona que estas fotografiando
CP: ¿Cómo quiere uno aparecer en una fotografía? ¿Cómo se imagina que es o con un rostro que pueda agradar a las demás personas? Norma, tú que has posado tanto para la cámara.
NH: Mira, yo creo que en general, en un porcentaje muy fuerte, tú quieres salir bonita, o si tu línea, eres vedette, mostrar el cuerpo, siempre estas buscando la línea de la belleza, de la estética, y eso es lo que mi papá nunca buscaba.
Llegaban y decían, es que este es mi lado y yo quiero una así. Les tomaba fotos y ya (inaudible) con ellas, exactamente. Y cuando él empezaba a retratar empezaba su obra. Inclusive, ahorita que mencionaste a Agustín Lara. Cuando él llegó por primera vez, mi padre él le dijo. A ver Herrera, quiero que me retrates, y luego, luego, se puso del lado que no tenía la cicatriz.
Y dice mi papá: Bueno, es que déjeme observarlo maestro. No, es que tiene que ser de acá. Déjeme observarlo porque yo lo voy a retratar. Bueno, (inaudible) ¿sabe una cosa Agustín? Su único lado bueno es el de la cicatriz. Si, pero ese es un accidente que tuve muy fuerte. Su personalidad está en ese lado.
CP: Es su huella digital.
NH: Sí, exactamente. Su personalidad está absolutamente de ese lado. Déjeme tomarle una foto porque yo como fotógrafo quiero hacerla de ese lado, porque ese es su lado bueno, y sus manos. Se hizo famosa la fotografía del teclado con las manos de él, que ya dio la vuelta al mundo, y, bueno accedió. Se quedó enamorado de la fotografía que vio con la cicatriz, con la personalidad que le daba. Y de ahí se quedó retratándose siempre de ese lado, y fue la que se hizo famosa, la de la cicatriz.
CP: Hay muchas anécdotas muy interesantes que nos revelan a personas que realmente no conocimos, que si las vimos en su papel en la pantalla. Pero, al revelar ciertas cosas, denotan ser seres completamente diferentes. A veces los vemos terriblemente fuertes como a Jorge Negrete, y resulta que eran personas muy frágiles.
HH: Sí, especialmente Jorge que estaba muy delicado.
CP: Por el hígado, un hombre enfermo.
HH: Aunque salía en las películas con la botella de tequila, él nunca bebía nada. Era un hombre muy fuerte de carácter, pero de físico débil desafortunadamente.
Respecto de lo que decía Norma, mi papá fue una gente muy famosa por haber retratado a los artistas. Pero sin embargo es mucho más conocido por las miles de familia que ha retratado. Porque al mismo tiempo retrataba los niñitos desnuditos boca abajo, de ocho meses, las fotos de carias, las de primera comunión con el testigo del crucifijo atrás, los 15 años con los chambelanes.
CP: Pero fíjate que documento tan grande nos dejó don Armando porque en esas pequeñas postales, digamos, vemos una escenografía que él también se encargaba de montar.
Vemos, por ejemplo, hay una donde está un cenicero de pie, que ahora ya sería difícil encontrar, o alguien que está tomando una pipa, o que usa gazne, o cierto corte en la ropa, el material de los vestidos.
Todo eso nos va dando una documentación de la vida cotidiana de los 30 a los 90.
NH: Y hacía dobles exposiciones. Los Pachos saliendo de las guitarras, hacía sus inventos mi papá
HH: Muy buena técnica (inaudible)
NH: (Inaudible) estamos halando de 70 años atrás.
CP: Era un hombre con muchos dones, era buen camarógrafo, era muy buen fotógrafo, era buen diseñador porque se ve que lo hace con un arte extraordinario, quiso ser político, quiso ser actor, no, no quiso ser actor. Don Juan Orol quiso llevarlo a la pantalla, ya después le voy a decir cómo. Vamos a ir a un corte y regreso enseguida.
(Pausa)
CP: Seguimos conversando con Norma Herrera y Héctor Herrera, estábamos hablando de eso que a usted y a mí nos preocupa mucho que nunca sintamos que nos vemos bien en la foto. Es un tema interesante porque además se aborda en el prólogo del libro justamente. Qué misterio es el de la fotogenia. ¿De quién depende? ¿Del rostro o de la figura del fotografiado, o de la habilidad y la búsqueda del fotógrafo? Realmente no lo sé, pero antes de tocar el tema yo quiero que vayamos al asunto de Orol y don Armando como villano de cine.
NH: Sí, sí, sí. Bueno, don Juan Orol... mi papá era cara de...
CP: Es un hombre muy guapo, sí.
NH: Entonces estaba casado, Juan Orol, con Rosa Carmina, esta cubana. Entonces le dijo oye, a ver Armando, que aquí Rosa quiere que seas su galán en la película. No, pero yo soy fotógrafo Juanito, ¿cómo crees? No, ven ándale, aquí sin pena. Sale y viene una escena de amor, entonces imagínate a esos mujerones...
CP: A tu papá besando a Rosa Carmina.
NH: Sí, entonces mi papá acá, como estaba ahí enfrente el esposo.
CP: Cohibidísimo.
NH: Sí. Así le hacía. Entonces le decía oye, ¿qué así agarras a las mujeres o qué onda? Y dice no, es que Juanito, es que me da pena delante de ti, entonces Rosa lo agarraba y sufría mucho mi papá.
HH: Y le decía bésala, bésala bien y dice mi papá que... No Armando, así no, bésala bien. ¿Qué, así besas a las mujeres? Frente a su marido, no, frente a su marido sí pero no lo puedo evitar.
NH: Entonces ahí la que brincó fue mi mamá, porque dijo no, cómo que mi marido va a empezar con escenas de besos, no, ya mi mamá se puso muy (inaudible) y le dijo ¿sabes qué? No mi hijito, si te vas a dedicar al cine, mejor aquí le paramos. Entonces ni hablar, mi papá dejó el cine.
CP: Dejó el cine, pero se convirtió con el tiempo en el fotógrafo de las estrellas. En este libro se revelan muchas cosas, por ejemplo el asunto de la mezcla de las sustancias para revelar. Cada fotógrafo, dices tú, tenía sus mezclas y cada quien las sabía, eran secretas; el ambiente del estudio me gusta mucho. Todos los primeros estudios de tu papá estuvieron en Victoria.
HH: Sí, mira...
CP: Victoria 6 y 8, ¿verdad?
HH: Victoria primero en el 8, que era una vecindad tradicional como las que había en el año 34, de dos pisos y luego empezaron a construir el edificio de junto, mi papá ya tenía cierta posibilidad económica...
CP: Victoria 8.
HH: Victoria 6 y ahí estuvo muchos años.
CP: ¿Nunca has tenido la tentación de marcar el número 12 11 02?
HH: Como que lo está (inaudible).
CP: Es que por ejemplo ya ahí nos dice que en 1932 los teléfonos eran nada más de seis cifras.
HH: Pero el primero que tuvo era 2 11 02, después ya le pusieron el número uno y ya era 12 11 02 y después fue 5 12 11 02. Toda la vida tuvieron ese teléfono.
NH: Un Ericsson.
CP. Además don Armando fue muy inteligente para pensar en las necesidades de sus clientes, a los que yo más bien llamaría sus amigos. El puso el primer estudio fotográfico nocturno y estaba por ahí por la plaza de...
HH: Etiopía.
CP: De Etiopía, exactamente.
HH: Sí, eso fue en el año... Llegó a tener tres estudios, el del centro, tradicional, el que tuvo en el edificio de Mario Moreno Cantinflas...
CP: El de Ayuntamiento, frente a la W.
NH: Ese fue el más famoso.
CP: Yo ahí lo entrevisté, precioso.
HH: Sí, porque después de Victoria Mario le dijo... eran muy amigos, fue padrino de boda de mis padres. Dijo Armando, compré un edificio, quiero que estés aquí...
CP: El Rioma.
HH: En el Rioma, pero se cayó el edificio en 57.
CP: ¿En el temblor?
HH: Y se cambió mi papá frente a la XEW en Ayuntamiento, donde ya estuvo...
CP: Era el lugar ideal, porque ahí veía pasar a todos los cantantes, actores, cómicos y demás. Ahí está Panseco en el libro por ejemplo, un ser queridísimo, ¿no?
HH: Carlos Manrique Panseco.
NH. ¿Carlos? No, Enrique.
CP. ¿Cuántas fotografías hay en el libro?
HH. Cuatrocientas 33.
CP: ¿Qué tan difícil fue eliminar fotografías? Porque debe haber habido...
NH: No, no, no, no.
CP: Yo creo que es lo más difícil de todo. ¿Tú participaste en eso, Norma?
NH: No, para nada. Todo fue Monasterio.
HH: Y es muy difícil te voy a decir porqué, porque el archivo son negativos y saber ver negativos es muy difícil, tienes que estar...
CP: ¿Lo ves en la mesa de luz, o cómo?
HH: Sí tienes una mesa de luz, pero estás viendo al revés, como dirían... ahorita te platico algo especial, pero ves los negativos al revés, si no sabes ver negativos, no puedes elegir, es muy difícil y menos ya positivar. Pero sí fue muy difícil.
Algo que es muy significativo es que artistas como Mario, como María Victoria, como Pardavé, los retrató, como Tin Tán, desde que no eran nadie, era Germán Valdés el que llegó a retratarse.
CP: Con una personalidad y un carisma absolutamente extraordinario.
HH: Desde un principio, pero tengo la historia de todos ellos desde que empezaron.
CP: Se nos acaba el tiempo y yo quiero tocar un tema que tú abordas también, el de los retocadores, importantísimo.
HH: Muy importante.
CP: ¿Hasta qué punto quitaban defectos -entre comillas- de un rostro, de un cuerpo? Te lo pregunto porque aún cuando el photo shop está de moda, yo no estoy muy de acuerdo con eso.
NH: No.
HH: Pues mira, tú mencionaste la palabra mágica al principio: La luz. La luz es lo más importante en todo el sentido y para la fotografía, más. Sin la luz, el dominio que mi padre tuvo con las altas luces, donde él ponía la luz y empezar a buscar cuál era el mejor ángulo, con la luz primaria que él alumbraba, delineaba el rostro de las personas y ya quedaba marcado el tipo de modelado que él quería. Cuando se revelaba y se secaban los negativos y pasaban a manos de los retocadores, que eran unos magos, para poner pestañas por ejemplo tenían una cosa que se llamaba embudín, es como una cuchilla muy filosita para raspar el negativo para hacer las pestañas; para quitar un poquito de exceso de líneas y posteriormente el barnizar el negativo y con un lápiz, con una punta de este tamaño empezaban a modelar, eran maestros pintores que venían de la escuela de San Carlos.
CP: ¿En cuánto tiempo se hacía una fotografía?
HH: En el retoque tardaban cuatro, seis horas.
CP: ¿Cuánto tiempo tardaba tu padre en disparar la cámara para captar un rostro?
HH: Era un treintavo o un sesentavo de segundo para...
CP: ¿Pero en cuánto tiempo se llevaba a cabo la sesión? Tú fuiste su modelo.
NH: Sí. Bueno, depende también del cliente.
HH: Pero muy rápido.
NH. Sí.
HH: Entonces hoy toman una sesión de una persona y le toman dos mil fotos, mi padre nunca tomó más de 10 o 12 fotos en una sesión.
NH: Exacto. Además era cambio de vestuario, cambio de peinados... Era toda una mañana o todo un día dedicado a cada sesión.
CP: Hay algo fascinante en la fotografía. En efecto es el presente, en efecto, cada vez que miremos ese presente vamos a mirar hacia el pasado, hacia el momento en que fue tomada la fotografía pero hay algo más, mientras el fotógrafo tiene enfrente al modelo el tiempo va pasando sobre le rostro y el cuerpo de los dos.
HH: De los dos. Retratar es un desgaste anímico verdaderamente impresionante. Después de retratar, a mí me sucede, quedas exhausto de cansancio, de agotamiento mental, físico y emotivo, sobre todo emotivo.
CP: ¿Te cansa igual ser modelo, aparecer ante la cámara? Tú que eres actriz, tú que siempre eres una persona admirada.
NH: Yo pienso que desde el momento en que tú estás haciendo tu trabajo para que te vean millones de personas, o miles o cientos, eso ya es un estrés...
CP: ¿Estás consciente?
NH: Sí, sí estás consciente. Te relajas porque tienes (inaudible) un poco de hacerlo, sabes que tienes que estar tranquilo porque si no, no vas a salir bien pero es un desgaste muy fuerte en el modelar o el actuar o el cantar, el enfrentamiento a las cámaras de cualquier índole creo que es algo bastante fuerte para todos, inclusive a través de los años de carrera, no lo logra uno dominar siempre.
Además es bonito porque tú estás esperando eso, de hacerlo bien cada día, y pues no depende todo de ti. Estas dependiendo de mucha gente que está a tu lado colaborando contigo, y tú con ellos.
Entonces se forma todo un equipo. Y cuando se logran las grandes cosas es porque también estás en el canal de creatividad o en el canal de la misma idea, que no hay choques artísticos, choque de genialidades, de caracteres, hay muchas cosas.
CP: Hay algo muy bonito, creo yo, entre el fotógrafo y el sujeto que va a fotografiar; una complicidad. Si alguien se pone frente a una cámara, le está mostrando muchísimas cosas, aunque no se descubra anda.
HH: Es igual que cuando antes ibas al doctor, y le platicabas al doctor y le platicabas al doctor tus dolencias y el doctor te decía no te preocupes, yo te voy a curar. En ese momento empezabas a curarte y antes el fotógrafo decía yo no quiero retratarme porque salgo muy mal”. Nunca has salido bien en las fotos.
El fotógrafo, para hacer un buen retrato, tienen que hacer un buen trato. La cámara nada más es un elemento para fijar lo que tú preparaste para retratarte. El retrato se hace sin cámara. Con tu imagen, con tus buenos deseos mutuos, te dejaste retratar y de querer fotografiar.
CP: Una pegunta para los dos: El tiempo pasa para todo y para todos, ¿una foto envejece?
NH: No. Yo creo que cada tiempo tiene su lugar, y el poder captar tu rostro en diferentes etapas, en diferentes edades creo que es lo más extraordinario que puede pasar porque ten das cuenta como estabas viviendo en esa época, continúas con vida, a pesar de todos los modernismos actuales, de todo lo digital y esa barbaridad de fuentes nuevas que hay ahora, sigue manteniendo su lugar la fotografía.
Y cuando sale un libro con fotografías de esto, con tanta gente joven que le gusta ahora todo lo que sea fotográfico, y con todos los modernismos, están interesados en saber qué es esto para poderlo aplicar de alguna manera.
CP: Tú hablas de los modernismos y me imagino a qué te referías. Ahora cualquier persona toma un video, o una fotografía. Tomar una fotografía con un teléfono celular ¿me convierte en fotógrafo?
HH: No. Al contrario. Yo creo que...
CP: Siempre es muy bonito el que una persona tome un testimonio, pero tiene que saber de qué
HH: Hemos involucionado terriblemente en ese sentido. Hay algo fundamental en todo lo que estamos hablando: las tradiciones. Las tradiciones de familia. Los retratos son tesoros materiales que la gente ha guardado y conserva, y a colgado el amor en sus paredes de las casas, cuelgan el amor. Están los abuelos, las tías, un ídolo deportista, esta...
CP: (inaudible) de tiempo congelado.
HH: Ahí están en las paredes, está colgado el amor en las paredes. Y tomando los teléfonos, jamás las vas a imprimir, y la gente está perdiendo, estamos siendo una generación perdida.
CP: Héctor, le pregunté a Norma y te pregunto a ti. ¿Un retrato envejece?
HH: No. Un retrato detiene el tiempo, y a detener el tiempo, como si hicieras una escultura ahí queda. Al contrario. No envejece porque tomó su lugar en el tiempo de la vida.
CP: La magia de tu padre, la puso en el tiempo. Pero te da oportunidad de tenerlo presente siempre. Y en muchos casos son ejemplos para continuar las tradiciones familiares que también hemos perdido mucho desafortunadamente.
CP: Me quedé pensando en esas fotografías que tomaba tu padre en torno a las (inaudible) familiares. Aquellas mesas largas con platos de arroz, el cantante que nunca falta, alguien que se lanza ahí rápidamente, la abuela que toma en sus brazos al primer nieto, la pareja de novios tímidos, la quinceañera que a lo mejor tiene una imperfección en la cara y está preocupadísima, todas esas cosas forman la vida cotidiana, un auténtico tesoro que vale la pena compartir.
NH: Fíjate que viene una fotografía.
CP: Perdón, tenemos que hacer un corte Norma. Discúlpame. Si la vi, la foto de todos.
NH: No. La que quiero mencionar es la de la familia Soler (inaudible)
CP: En el corte no resistí la tentación de ponerme a hojear este libro que de veras es un largo y maravilloso camino lleno de rostros mágicos, los hemos visto, en tantos logares nos acompañan.
Hay políticos, hay cantantes, están Los Panchos, está desde luego Jacobo Zabludovsky, está el propio Carlos Monsiváis a quien, insisto, tanto queremos y apreciamos.
Aquí hay una foto que no se la voy a enseñar, bueno si se la voy a enseñar. Aparece por primera y única vez toda la familia Soler, todos juntos. Son muchísimos.
Y yo le comenté a nuestros amigos lo que a la mejor usted se está preguntando. ¿Alguna vez don Fernando Soler fue un joven que no tuviera un traje de tres piezas?
Era un hombre muy atractivo, pero siempre fue viejo, entre comillas.
HH. Sí. Siempre hizo ese tipo de papeles
NH: Creo que se fue un gran logro de mi papá.
CP: ¿Cómo le hizo? Porque eran muchos, eran como siente, ¿no?
HH: Ocho hermanos.
NH: Nosotros éramos vecinos de don Andrés Soler, puerta con puerta. Entonces eran
CP: ¿En qué calle? Dime
NH: En Heriberto Frías, en la colonia (inaudible)
HH: Cuatrocientos treinta y siete
NH: Cuatrocientos treinta y siete. Y él vivía en el 435. Pues siempre rodeado de los grandes ahí. Mi mamá que era muy fandanguera. A comer, a cenar. Y un día mi papá dijo es que es el colmo que ustedes siendo los actores que son, no tengan una fotografía todos, toda la familia. No, pues es que nunca nos ponemos de acuerdo. Unos andan de gira. No, se acabó. Vamos a hacer una foto.
A esa foto, yo en especial le tengo mucho cariño porque, caramba, está toda la página toral maravillosa.
CP: Los Soler, de los actores Soler.
HH: (Inaudible) Decirte una cosa. Tere Soler es la primera que firma con “Cantinflas” en el año 36 una película. Mercedes Soler.
CP: ¿Cuál sería?
HH: “Aguila o Sol”. Y ella es la dama joven de ahí.
CP: Ahí estuvo Medel también.
HH: Medel, claro. Esas películas, esa época del cine, esa época de oro, del cine y de la fotografía, y la época de oro de México, porque era la época de oro de nuestra ciudad, de nuestro país.
CP: Era un momento en que era, significaba mucho para una persona tener la fotografía de su actor predilecto. Qué famosas postales.
Imagínese tener en su casa una foto de Pedro Infante, y tenerla metida en el cuaderno escolar y demás.
HH: En la cartera.
CP: En la certera. Donde fuera. Era muy importante. Ahora, pensando, y digo valores en fotografías...
NH: Se ha perdido.
HH: Es que antes no había forma de ver a los artistas. Primero los escuchabas por radio, y te lo imaginabas. En el teatro los ibas a ver maquillados, con las luces de los teatros.
Algunas veces podías hacer cola en al XEW a verlos pasar. Y cuando los veías en el cine, pues era un...
CP: Sí, un rostro enorme
HH: Enrome. Pero cuando lograbas una tarjeta postal de las cuales en el estudio se hicieron cientos de miles de tarjetas.
CP: ¿Ustedes tienen la colección de esas tarjetas? ¿Cuántas serán? ¿Cuál será la primera de la colección? ¿Cuál fue la primera figura?
HH: Agustín Lara. Por orden de aparición Agustín Lara en el 34, Mario Cantinflas en el 36 y ahí siguieron después de ahí Tin Tán, Pardavé, todos aquellos.
CP: Una cosa curiosa. El archivo de don Armando Herrera no está llevado, según la primera letra del apellido, sino por los nombres. ¿Por qué?
HH: Porque mi madre hacia el, mi madre fue el pilar de toda esta tradición fotográfica. Ella es la que mandaba, y mi papá le decía, ¿cómo se llama fulano? Pues que se llamaba Emilio Tuero. Está en Emilio Tuero. O sea, era la tradición. No había organizaciones administrativas. Todo era algo que se nacía.
CP: Era improvisado de alguna manera. Yo no creo que hubiera ningún fotógrafo como don Armando en ese momento.
HH: Sí. Fíjate que también fue una época de grandes fotógrafos.
CP: Bueno, antes no tu abuelo, el abuelo de...
HH: Primero el padre de mi padre, mi abuelo enseño a mi padre, mi tío Carlos Insuza, el gran fotógrafo...
CP: ... sí, cómo no...
HH: ... hermano de mi madre, empezó trabajando con mi padre...
CP: ... es que el que tiene la paciencia... para los niños...
Norma Herrera (NH), actriz: ... ja, ja, ja...
HH: ... era una fotógrafo... tiene un archivo maravilloso...
CP: ... ¿lo tienen?...
HH: ... lo tiene su hijo Carlos Insuza. Pero estaba don (inaudible) que fue una extraordinarísimo fotógrafo...
NH: ... Semo...
HH: ... y Enrique Semo, esos cuatro hicieron una época de oro de la fotografía en México.
CP: Una época de oro que de alguna manera sentimos y tocamos a través de este libro, no olvide es una edición del Fondo de Cultura Económica, nada más se hicieron cinco mil ejemplares...
HH: ... cinco mil....
NH: ... es de colección, absolutamente...
HH: ... y yo estoy muy agradecido con... fíjate que el hecho de que una institución gubernamental como es el Fondo, que es la editorial más importante de Latinoamérica y una de las primeras de habla España (sic)... española, se ubicara a la opción de editar el trabajo de mi padre...
CP: ... antes de que se me olvide, retomamos un tema antes y vuelvo ahí porque me parece ilustrativo, ¿no sería maravilloso hacer un libro de la vida cotidiana en México a través de estas fotografías de escenas familiares?...
HH: ... pero es complicado...
CP: ... es como la colección de Manuel Ramos, por ejemplo, que es maravilloso...
HH: ... sí, pero es que hay gentes que no son públicas y no puedes meterte; ese el grave problema que por ejemplo yo tengo, yo no puedo mi trabajo porque está hecho a base de personas que no son... famosas, que no son públicas. Yo tengo la oportunidad de entrar a la intimidad de las personas y no tengo derecho a exhibirlas porque son privadas.
CP. Pero si esas personas te ven a ti con la cámara sabes que las vas a fotografiar...
HH: ... sí, pero hay muchas cosas de... problemas...
NH: ... derechos...
HH: ... derechos, inseguridad... que no quieren que vean quienes son sus...
CP: ... pero, ¿cuántas fotos puedes tener de esa naturaleza?...
NH: ... son miles...
HH: ... miles, miles...
NH: ... habrá muchas remotas...
HH: ... yo tengo 56 años de ser fotógrafo, y yo empecé en el año 54 y muchas personas de las que retrataba mi padre -como artista- yo las retrataba como familiares -sus hijos, sus familias-, y las demás fotos que tengo que son de gente pública pero yo las retrataba en plan familiar...
CP: ... o sea no lo puedes hacer a no ser que te dieran la autorización. Y hablando de tu plan familiar, ¿tú retratas a Norma?
HH: Sí, la última vez le hice el favor de retratarla yo...
NH: ... mira es... es una dinastía de fotógrafos toda la familia, pero yo fui la vergüenza a mi hasta los muertos me salen movidos...
CP: ... es rejoneadora, es bailarina, es caballista, es cantante y es la única de la familia que no es fotógrafa.
Por cierto, ¿cuándo te vamos a oír cantar otra vez?
NH: Pues pronto, estoy preparando... fíjate que cumplí 50 años de carrera en diciembre...
CP: ... magnífico...
NH: ... y terminando esta telenovela estoy en preparativos de... pues de hacer un... un festejo; yo nunca antes los acostumbre a estar festejando los 30 y los 40...
(Risas)
NH: ... pero, ¿sabes qué? Sí quiero reunirme con mis compañeros, y me (inaudible) que todo mundo conoce que... pues hemos compartido mucho, de toda mi carrera de cantante, ¿si te acuerdas? -los jóvenes ni saben que canto-....
CP: ... sí, claro...
NH: ... pero bueno en mi historia discográfica, y estoy preparando un concierto nuevamente para que me escuchen en estas... estoy empezando ahorita a prepararlo todo, y pues si me invitas vendré a cantar con mucho gusto...
CP: ... y comedia musical...
NH: ... pues también me encanta. Ahora ya quiero regresar a lo que toda mi vida hice... bueno estuve en La Bella y la Bestia, que fue maravillosa, la Señora Potts que hasta la fecha sigo haciendo todavía el personaje en varias con Disney.... y sí, sí quiero hacerlo fíjate porque siempre hay papeles de todas las edades, y pues creo que estoy en el momento en el que puedo cantar, bailar, actuar y... con madurez, ¿no?
Me encanta. Me gusta muchísimo.
CP: ¿Tienes documentada o tienen ustedes documentadas toda su vida en fotografía?
HH: En cierto modo sí. Fíjate que en aquella época mi padre nos retrataba en todos los cumpleaños, en la primera comunión y tal... hasta los matrimonios, y ya después nosotros hemos ido tomando fotos de las familias. Sí tenemos un gran documento gráfico de la familia...
CP: ... ¿dónde están las cámaras de don Armando?
HH: Fíjate que... cámaras desde mi abuelo, de mi padre y mías que ya desechamos...
CP: ... antes de que me olvide, tu abuelo tenía su primer estudio en Izazaga, pero no sé qué número.... quiero ir a buscarlo...
HH: ... no era Izazaga, se llamaba la calle San Miguel; creo que era el número 53, y después se cambió al 11, y ahí vivía mi abuelo con mi padre, que era huérfano mi padre. Y mi madre vivía en frente, en la calle de San Miguel.
Mi abuelo empezó en el 1896 en Puebla, pero tuvo que cerrar su estudio por la Revolución y se vino a México, y trabajó en American Photo de la calle Madero y fue jefe de laboratorio, por eso él sabía tanto de fórmulas -de las que hablabas tú- y él diseñó las fórmulas para procesar las fotos.
CP: ¿Cuántos años puede vivir una fotografía?
Piensa en las fotos de tu abuelo, por ejemplo...
HH: ... sí no bueno hay antecedentes únicos. Este descubrimiento de la fotografía que fue en los años 30... 40 de 1800 hay testimonios maravillosos (...) y las fotos de los fotógrafos franceses ahí, y los ingleses también. Y en México la fotografía llegó a los dos años.
En el maravilloso libro La Vida en México de la marquesa Calderón de la Barca, que era esposa del embajador español en México, ahí me dieron un obsequio y las (...) se filmaron... se hicieron en el Bosque de Chapultepec en el año 1842, y las fotos de Benito Juárez que existen están tomadas en el año 1860...
CP: ... pues tenemos aquí una gran, gran tradición de fotógrafos. Desde luego ustedes la familia forma parte de ella...
NH: ... gracias...
CP: ... y nosotros sentimos que formamos parte de esa familia por una razón, porque estamos familiarizados con ese mundo que detuvo don Armando, con ese mundo que se asomaba por las ventanas del Edificio Rioma...
HH: ... sí...
CP: ... que ahí están todas las... todos los grandes personajes, y por supuesto ese mundo que se quedó, de alguna manera, atrapado en el estudio de Ayuntamiento, ¿qué pasó con ese estudio?
HH: De Ayuntamiento lo cerré yo en el año 92...
CP: ... ¿por qué?...
HH: ... ya era muy inseguro donde estaban mis dos padres allá, y los convencimos que dejaran de trabajar. Cerró el estudio. Pero conservo y tenemos todo el acervo fotográfico de los archivos, de negativos, de cámaras y todo... que algún día daremos a conocer como el testimonio de las cuatro generaciones de Herrera.
CP: De verdad, me ha... ha sido muy placentero, y supongo que para nuestros amigos... escucharlos, tenernos cerca, y desde luego hablar de un personaje que está aquí con nosotros: a don Armando Herrera, el mago que logró detener en el tiempo los rostros -como dije antes- de los días y de la noche.
Yo espero que muy pronto volvamos a conversar, y desde luego contar con la presencia de ustedes aquí.
HH: Muchas gracias... ha sido un gran honor... con nosotros, con fotografía, con la representante de la familia literaria más importante...
NH: ... absolutamente...
HH: ... felicidades....
CP: ... muchas gracias. Déjame presumirte de algo, tengo en mi casa una foto con don Armando Herrera; está en mangas de camisa, yo estoy muy cohibida... y estamos en su estudio, y me pareció muy gracioso que el fotógrafo al que yo iba a retratar, por un momento, me cediera su sitio y su pusiera frente a la cámara. De verdad fue una velada muy agradable.
HH: Pues lo entrevistaste hace 20 años, ¿no?...
CP: ... hace 20 años... ¡qué maravilla! ¡Qué suerte! ¿No?
HH: Gracias.
CP: Nos vemos el próximo viernes. Claro que sí para seguir conversando.
Norma, suerte.
NH: Muchas gracias.
CP: Encantada, Héctor. Muchas gracias.
HH: Muchas gracias.
CP: Buenas noches.
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