Adolfo Castañón (Ciudad de México, 1952), poeta, ensayista y crítico, realizó un retrato intelectual de la obra del filósofo Alejandro Rossi: “su aportación fue hacer una especie de demostración de que sí se puede ser Borges... sin llamarse Jorge Luis, y sin apellidarse Borges. Antes de subir al podio para tomar parte en la mesa redonda “Alejandro Rossi y la literatura hispanoamericana”, ese estudioso de las letras y gastrónomo autodidacta dijo en entrevista con Notimex que Rossi realizó no pocas aportaciones a las letras durante la segunda mitad del siglo XX.
De la pregunta ¿cómo y cuando irrumpió en el escenario de las letras hispanoamericanas? Castañón aclaró que si bien la palabra irrumpir”es algo violenta, en el caso de Rossi se entiende y ajusta, y la justificó al señalar que su aparición se dio en 1978, cuando publicó su Manual del distraído.
Explicó que a partir de ese momento se sucedieron las ediciones y reediciones, tanto en México como en Venezuela y España. Aquí, sobre todo, en el Fondo de Cultura Económica (FCE). Calificó a ese libro de singular, porque es una combinación de relatos, ensayos, aforismos y hasta vislumbres psicológicos.
Señaló el entrevistado que se trata de un libro sorprendente, donde la filosofía está espolvoreada como una especie de polvo mágico. Al dirigir sus puntos de vista hacia el aporte de esa obra de Rossi, apuntó que hay que inscribirlo, en relación directa, con la obra de Jorge Luis Borges y Augusto Monterroso.
Reiteró la aportación al demostrar que se puede ser Borges sin llamarse Jorge Luis ni apellidarse Borges, y que inventó, con el Grupo Sur al que perteneció junto con Adolfo Bioy Casares y el mismo Borges, una literatura que tiene una posibilidad intensa de desarrollo y de configuración en el público.
Gran lector de todos los géneros, admirador y estudioso de la obra de Alfonso Reyes, Adolfo Castañón subrayó que después de eso, Rossi publicó libros sorprendentes como La fábula de las regiones, texto que incide en el tema de la literatura regional y telúrica, que bordea el realismo mágico.
En obras como La fábula de las regiones, sostuvo el entrevistado, quien desde marzo de 2005 ocupa la silla número dos de la Academia Mexicana de la Lengua, Rossi se ocupa de los temas profundos de la historia de América Latina y, curiosamente, también de los temas más profundos del presente.
Recordó que en ese libro hay magnicidios, violencia y cosas que nos suenan demasiado conocidas en la actualidad. Y es, al mismo tiempo, una obra en otro giro y género pero que hace ver que Alejandro Rossi leía los periódicos, escuchaba lo que se decía y que era capaz de leer la historia y condensarla.
Finalmente, dijo, escribió su novela-autorretrato Edén, vida imaginada, una renovación del género de la novela. Independientemente de su pasado o prehistoria filosófica, o junto con ella, Rossi es un autor muy completo, y con ello quiero decir que al lector le da muchos mundos y posibilidades de engarce con la literatura.
Tras la entrevista con Notimex, Adolfo Castañón, quien ha traducido Después de Babel, de George Steiner y Ensayo sobre el origen de las lenguas, de J. J. Rousseau, publicados por el FCE, participó en la mesa redonda con la que el Fondo de Cultura Económica rindió homenaje a Rossi a un año de su muerte.
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