Inspira la paranoia a Bernardo Esquinca
Por Oscar Cid de León
  • Compila el escritor mexicano sus historias de horror. Publicado por Almadía, Los Niños de Paja reúne nueve historias de atmósferas siniestras.

Bernardo Esquinca (Guadalajara, 1972) reconoce ser un paranoico, condición que irremediablemente se asoma en Los Niños de Paja.

Editado por Almadía, reúne una novela corta y ocho relatos que tienen como denominador común su atmósfera enrarecida, a veces en los terrenos de lo sobrenatural o lo sangriento.

La exploración del lado oscuro del alma humana siempre ha estado presente en mi trabajo, señala el autor en entrevista.

Este libro no es la excepción, aunque su unidad es precisamente el terror, así como la exploración de los miedos y las paranoias.

Un hombre al que a través de sus sueños se le anuncian catástrofes aéreas, un entomólogo forense que busca esclarecer la muerte de su esposa y un centro siquiátrico que esconde historias e individuos siniestros, son algunos personajes y situaciones que transitan las páginas del libro.

A decir de Esquinca, Los Niños de Paja también integra historias que tienen que ver con la pesadumbre del pasado, con todo aquello que, aunque parecía saneado, un día decide irrumpir de nuevo.

El otro día me preguntaban que qué era lo que me daba más miedo. Yo dije que a los fantasmas, pero no en el sentido literal, sino a esos fantasmas del pasado que acaban por regresar. Eso es algo que también está presente en el libro.

También autor de la novela Belleza Roja, Esquinca dice ser un paranoico.

Todo el tiempo estoy pensando en cosas terribles, recuerda. Si por la madrugada recibo una llamada, por ejemplo, siempre pienso la peor de las noticias, y a veces no es más que un amigo que está borracho y que está contento y que ahora llama para saludarme.

Y ése es un aspecto de su personalidad que también queda impreso en Los Niños de Paja, que integra la noveleta del mismo nombre y relatos como Espantapájaros y El dios de la piscina.


Género no explorado


Esquinca, también autor de Los Escritores Invisibles, refiere que en México el terror es un género poco explorado.

Hay algunas cosas muy importantes que hizo Carlos Fuentes con Aura, pero más por el lado fantástico que por el terror. También hizo cosas José Emilio Pacheco o más recientemente Héctor de Mauleón.

Pero para mí la gran escritora de terror en México es Amparo Dávila, quien además, injustamente, está un tanto olvidada, refiere quien también numera entre sus influencias a autores como Edgar Allan Poe, Stephen King y J.G. Ballard.

A decir de Esquinca, resulta curioso que el género no se haya explorado en México a los niveles que sí se exploró en Estados Unidos o diversas regiones de Europa.

Finalmente, somos un país que tiene una relación muy importante con la sangre y con la muerte; tenemos un pasado prehispánico muy sangriento y, con todo lo que estamos viviendo hoy, también un presente violento y de sangre.

A lo anterior, habrá que sumarle la cercana relación que el mexicano tiene con lo macabro a través de las festividades del día de muertos, así como el gusto por la lectura de la nota roja.

Nuestra relación con al muerte es muy singular. Hace poco estuve en Guanajuato, por ejemplo, y fui a ver a las momias. Había papás con sus hijos de cinco o seis años, pero a los niños no les veía atemorizados, sino fascinados ante esas momias que son realmente escalofriantes.

Entonces, nuestra relación con las cosas macabras es muy cercana y es curioso que esto no se haya explotado en la literatura.

Entre sus influencias, también numera al cineasta David Lynch y al cine slasher de la década de 1970, sobre todo a través de Halloween, Viernes 13 y Pesadilla en la Calle del Infierno.




Tome nota

Qué: Presentación de Los Niños de Paja.

Quién: Presenta Bernardo Esquinca, en compañía del escritor J. M. Servín y el periodista Jesús Pacheco.

Cuándo: Viernes 26, 19:00 horas.

Dónde: Lobby del Hotel Virreyes, Izazaga 8, esquina Eje Central.




Así lo dijo

A mí me gusta narrar misterios, pero no me gusta resolvérselos al lector. Parto de una primicia de David Lynch, quien dice sentirse decepcionado cada que un misterio se resuelve.

Bernardo Esquinca
Escritor

Fuente: Reforma / México
Lunes, 22 de septiembre de 2008