Centro Cultural Bella Época
Por Ricardo Carranza

Es un símbolo urbano de la histórica colonia Condesa; en su interior, un templo dedicado a viajar a sitios nunca antes visitados, a conocer gente con la que nunca estaremos

El edificio que albergó por mucho tiempo el Cine Lido (luego Bella Época) promete por fuera y por dentro. Su exterior es pura historia; constancia de un época. Su interior es inestimable: baúl de miles de historias, mundos, personajes, teorías, fotografías, plasmados en millones de hojas de papel.

La torre del edificio del Centro Cultural Bella Época, lo transforma en una especie de mezquita del conocimiento. Pareciera que desde lo alto emanara por un altavoz el llamado a los fieles, no a rezar con Alá, sino a reunirse con el conocimiento, con la cultura, con todo un universo…

Y los ojos de Rosario Castellanos (nombre de la Librería del Fondo de Cultura Económica) en la fachada del edificio, nos recuerda (quizá intencionalmente) a los de la mujer que nos miraba en el cortometraje Un perro andaluz, de Luis Buñuel, y al a vez rinden homenaje a los cientos de películas que se proyectaron en tiempos pasados.

El Centro Cultural Bella Época del Fondo de Cultura Económica (FCE) incluye librería, galería de arte, cafetería y sala cinematográfica.

Legado Histórico

En la década de 1940, el arquitecto norteamericano Charles Lee diseñó el Cine Lido. Un edificio de estilo art déco inspirado en los cines de Hollywood de los años treinta, ubicado en la entonces colonia Hipódromo Chapultepec.

Con aforo para mil personas, era uno de los cines más grandes de la ciudad, que tomaba vida cuando se apagaban las luces, se guardaba silencio e iniciaban las proyecciones. Murió cunado desapareció. Y el encargado de renacer ese lugar fue el arquitecto Teodoro González de León, quien buscó “…convertir un espacio cerrado y destinado a las sombras, en un lugar abierto a la luz…”, al conocimiento.

Por obligación, el proyecto del arquitecto debía mantener en pie el edificio original, símbolo –señal urbana, como la denomina el propio González de León- de la histórica colonia capitalina: “Hace muchos años La Condesa tenía un paisaje muy plano. No se habían construido edificios de más de dos niveles y la torre del cine nos parecía altísima, sentíamos que guardaba la promesa de algo importante.”

Así, González de León mantuvo la apariencia externa, solo regenerando el lugar; adecuándolo a las necesidades del nuevo proyecto.

Salvo el estacionamiento, subterráneo, los cristales nítidos que miraban al exterior y la sala cinematográfica (edificada en un segundo nivel); no se alteró nada más.
Hoy, el Centro Cultural Bella Época sigue siendo un símbolo urbano; en su interior un centro dedicado a viajar a sitios nunca antes visitados, a conocer gente con la que nunca estaremos. Nada ha cambiado, sólo la pantalla por los libros; las palomitas por el café; lo visual por lo imaginativo.

Librería Rosario Castellanos

Es un espacio abierto de más de mil metros cuadrados. Ocupa el lugar que ocupaba la sala del antiguo Cine Lido. Alberga más de 250 mil libros. Ese espacio puede contemplarse en su totalidad desde cualquier esquina. Carece de paredes interiores, pero los muebles y estantes (de menos de medio metro de altura) fungen como tales.

El mobiliario se mueve con facilidad, de tal manera que puede desplazarse cuando se organizan lecturas de poesía u otros actos.

Ese gran espacio abierto cuenta con dos zonas de lectura (de 45 m2. cada una) con sillones y plantas naturales, logrando una zona cómoda para los visitantes.                                                                                

Fuente: Turistik / México /
Miércoles, 06 de mayo de 2009