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Nota publicada el jueves, 11 de diciembre de 2008

Los sucesores al trono de Harry Potter
Por: Redacción

El 30 de junio de 1997 el rumbo de la literatura fantástica para jóvenes cambió para siempre. Desde ese día, en que salió a la venta Harry Potter y la piedra filosofal, de la escritora inglesa J. K. Rowling, millones de adolescentes del mundo leyeron con avidez las cerca de 300 páginas y se aficionaron a la historia de un mago de 11 años, huérfano y dueño de un poder secreto de hechicería que, hasta entonces, no sabía que tenía. El final del libro cuenta cómo Potter, con la ayuda de sus amigos magos Ron y Hermione, logra vencer al enigmático Quirrell, vasallo del tenebroso brujo Lord Voldemort, quien en su historial de maldades tenía el asesinato de los padres de Harry y el deseo de ser amo y señor del universo de los magos.

Al término de Harry Potter y la piedra filosofal, los jóvenes lectores quedaron esperando con ansias la segunda parte de la saga, que finalmente vio la luz en julio de 1998 bajo el título Harry Potter y la cámara secreta. A ella le siguieron otros cinco volúmenes que concluyeron la heptalogía con Harry Potter y las reliquias de la muerte, libro que en Inglaterra y Estados Unidos vendió 11 millones de ejemplares en sus primeras 48 horas. Hoy, el mago Harry Potter, casado y con tres hijos, puede considerarse un clásico de la literatura juvenil y ostenta títulos como ser uno de los libros más traducido después de la Biblia -65 idiomas, incluido el griego antiguo-, haber vendido más de 400 millones de copias y hacer de Rowling la primera escritora en alcanzar los 1.000 millones de dólares por su trabajo.

Harry Potter logró, además, que jóvenes poco interesados en el mundo de las palabras leyeran un promedio de 500 páginas mensuales con una emoción similar a la producida en un juego de escondidas o en una tarde de Nintendo Wii. Tanto así que la bogotana Johanna Pinzón, de 15 años, asegura que, en los tiempos de los primeros cinco libros, podía pasar un día entero sin hacer otra cosa que leer.  

A la par que esto sucedía, las editoriales y el ámbito publicitario se dieron a la tarea de construir todo un emporio que, bajo el nombre de Harrymanía, extendió las ventas a películas, dulces, muñecos y un sinnúmero de productos del hechicero. Para 2008, con la saga completa, los fanáticos de las aventuras de fantasía y magia no tienen por qué preocuparse, pues en su reinado Potter se aseguró de dejar una nutrida selección de sucesores. Si bien las andanzas del mago y sus amigos concluyeron, durante estos años un amplio grupo de escritores ha venido lanzando libros de literatura fantástica que, con temas y formas variadas, hicieron que este género se convirtiera en el preferido de los adolescentes.

De hadas, dragones y vampiros

La escritora alemana Cornelia Funke recuerda que cuando en 1997 publicó su libro El jinete del dragón, [FCE], muchos la criticaron pues creían que las novelas de 500 páginas no estaban hechas para el público infantil y juvenil. Ese mismo año, la llegada de Harry Potter demostró que los jóvenes podían leer no uno sino varios libros gordos y aún pedir más. Aquello fue la explosión. Ya nadie puso pegas al número de páginas ni se atrevieron a decir que los niños no leen nombres complicados o temas escabrosos, asegura Funke, quien ha escrito e ilustrado más de 40 libros, traducidos a 30 idiomas, entre los que se encuentra la trilogía de Corazón de Tinta (2004), Sangre de Tinta (2005) y Muerte de Tinta (2008), cada uno con un estimado de 250.000 ejemplares vendidos en Europa.

Funke, conocida como la Rowling alemana, cuenta en El jinete del dragón la historia de Ben, un niño huérfano y solitario que vive en las calles de Londres y un día encuentra a Lung, un joven dragón que busca la Orilla del Cielo, el único lugar en el mundo en el que su especie estará a salvo de los humanos. Acompañado de la duende Piel de Azufre y del homúnculo Pata de Mosca, Ben sortea obstáculos para encontrar la anhelada cumbre y salvar a su nuevo amigo de los peligros del malvado dragón dorado Ortiga Abrasadora.

La lista de autores de literatura fantástica para jóvenes hoy parece tan numerosa como el número de páginas que escriben. Algunos ejemplos: Philip Pullman y la trilogía La materia oscura -cuyo primer libro, Luces del Norte (1995), sobre una huérfana de 11 años que puede transformarse en cualquier animal, fue llevado al cine el año pasado en la película La brújula dorada-; el irlandés Eoin Colfer y la saga de Artemis Fowl, que comenzó en 2000; y la italiana Licia Troisi y Crónicas del mundo emergido, publicado en 2004.

Pero tal vez la sucesora de Potter más recordada por los jóvenes colombianos es Stephanie Meyer, autora norteamericana del libro Crepúsculo (2005) -puesto cinco en la lista de mejores vendidos de The New York Times-, al que siguieron Luna nueva, Eclipse y Amanecer, que cuentan una historia de amor entre una joven solitaria y un romántico vampiro.

Fantasía formulada

Para Irene Vasco, tallerista y experta en literatura infantil y juvenil, la explosión de literatura fantástica sirve como un puente para que los nuevos lectores se relacionen con el mundo de las letras y adquieran la costumbre de rodearse de libros. Lo importante es que no se queden allí, sino que evolucionen a lecturas más complejas. Hay unas etapas lectoras que en su inicio se asocian con una narración lineal compuesta por  introducción, nudo y desenlace y en la que un héroe supera unas pruebas -afirma Vasco-. Estas narraciones lineales, que tienen mucho de la tradición oral, son fácilmente digeridas por niños y jóvenes.

Aun así, Vasco advierte sobre la existencia de un mercado publicitario detrás de este boom de literatura fantástica. Para ella, si bien Harry Potter y la piedra filosofal se puede considerar un hito en las letras para jóvenes, tras su éxito han llegado otros libros escritos bajo una fórmula que tiene las ventas aseguradas. Lo que suele suceder es que después de un tiempo nadie recuerde estas novelas, lo que no ocurre con las verdaderas obras de arte como los cuentos de los hermanos Grimm, afirma.

Además, no es la primera vez que un género literario apasiona a los jóvenes, pues, según Vasco, cuando ella era una niña devoraba la obra de la escritora inglesa Enid Blyton, que tiene a su haber cerca de 600 novelas. Después las librerías infantiles vendieron a granel los libros de terror Escalofríos y, más recientemente, en los salones y pasillos de los colegios solo se oían comentarios acerca de Juventud en éxtasis, del escritor mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Esta teoría la confirma Andrew Blake, autor de La irresistible ascensión de Harry Potter. En sus palabras: Antes de Harry Potter, la literatura infantil de los años noventa trataba muy directamente lo real, una realidad muy incómoda por cierto: las historias y las novelas hablaban de cuestiones tales como el consumo de estupefacientes y los embarazos no deseados entre las chicas adolescentes.

Con todo, lo cierto es que jóvenes que antes veían un libro como la materialización del aburrimiento, ahora no paran de leer todo lo que tenga que ver con mundos fantásticos, sean estos producidos o no bajo fórmulas. Esta explosión, además de servir como puente, ayuda a que los jóvenes lectores se identifiquen con sus héroes, se apropien de los libros y descubran su imaginación.

Según la escritora española Laura Gallego, que acaba de estrenar en Colombia su más reciente libro, La emperatriz de los etéreos, no se puede pensar que la literatura fantástica surgió con Harry Potter. Lo que sí ocurrió, afirma, es que muchos escritores que no habían podido producir sus obras tuvieran la oportunidad de hacerlo tras el éxito de Rowling y de las películas basadas en El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien, escritor de culto entre los aficionados a la fantasía desde mucho tiempo antes de que Potter hubiera sido concebido.

LA VIDA DESPUÉS DE HARRY

Luego de que las aventuras de Harry Potter llegaran a su fin en 2007 con Harry Potter y las reliquias de la muerte, el 4 de diciembre J. K. Rowling lanzó al mercado el libro Los cuentos de Beedle el Bardo, que incluye cinco  historias de niños del mundo mágico que el hechicero y director de la escuela Hogwarts para brujos, Albus Dumbledore, legó a su más destacada alumna, Hermione Granger, personaje que gracias a su inteligencia sacó a Harry de uno que otro aprieto. Ya en el último libro de la saga, uno de los cuentos -La fábula de los tres hermanos- había sido mencionado. Los otros cuatro cuentos, inéditos hasta ahora, son La fuente de la buena fortuna, El mago y el cazo saltarín, El corazón pulido del brujo y Babbitty Rabbity y su cepa carcajeante. El libro, que ha sido traducido a 10 idiomas y es distribuido en Colombia por la Editorial Océano, causó revuelo entre la población juvenil que creía que el deleite con el universo de Harry Potter había terminado.

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