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Nota publicada el miércoles, 7 de enero de 2009

Atmósferas de pánico citadinas
Por: Javier Pérez
  • Los ojos de fuego de Gonzalo Soltero

Los espacios para que los jóvenes escritores publiquen, dice Gonzalo Soltero (Ciudad de México, 1973), se están cerrando. Y más cuando se vive un momento en el que las características mercadotécnicas de una historia se privilegian sobre las cualitativas.

-Estamos llegando a un periodo de hipersubjetividad -comenta en entrevista- porque ahora la importancia de los libros se mide por el número de traducciones, más que por lo que dicen. Pero hay que irse con cuidado; como siempre, el mercado es muy mañoso para tratar de vender. Casi todo lo hace para acaparar la atención del lector, y lo hace con traducciones y premios también. Ahí está la leyenda verde, de verdad a medias, de que muchos premios están arreglados. No todos, el mío no por ejemplo [se refiere al Jorge Ibargüengoitia que recibió su primera novela en 2004], pero en los grandes hay más dudas.

Precisamente su novela premiada, Sus ojos son fuego, ha sido reeditada por el Fondo de Cultura Económica. El primer paso de lo que el propio autor define como la trilogía de la sombra es una narración que bien podría llamarse apocalíptica y que ocurre en apenas 72 horas, en las cuales Adrián Ustoria, un científico, está a punto de obtener resultados en sus aparentemente infructuosas investigaciones, los cuales explicarían el desastre que está a punto de ocurrir en la ciudad de México (justo en los festejos por el aniversario de la Independencia) y la ola de criminalidad que la azota.

-Es una novela muy urbana, que recrea muchas de las emociones contradictorias de quienes vivimos en la ciudad -asegura el autor-: por un lado, un amor a la ciudad, y, por otro, un sufrimiento continuo. Es apocalíptica porque parte de la idea de que la ciudad de México es un laboratorio para el apocalipsis. Incluso, muchos dicen que somos una ciudad postapocalíptica.

Soltero -quien radica en Inglaterra, donde estudia una maestría- construyó una atmósfera de pánico para la cual empleó dos elementos alegóricos: las ratas y la tecnología. Representan todas las catástrofes que tenemos. Las ratas, por ejemplo, son animales que siempre están cerca de los humanos, aunque no los vemos, pero cuando lo hacemos nos disgustan. Por eso las relaciono con los miedos; el miedo atávico que tiene que ver con enfermedades que transmitían, y, por el otro lado, la corrupción. En cuanto a la tecnología, nos reconstruimos la ciudad a través de historias, y muchas nos llegan por correo electrónico, como avisos de que asaltan en tal o cual calle; aunque haya inseguridad, en las calles es mayor el miedo que nos construimos alrededor. En distintas ciudades cambian las causas del miedo, pero siempre le tememos a lo que no nos va a matar. Aquí en México la primera causa de muerte son las enfermedades gastrointestinales; deberíamos tenerle un poco más de miedo a lo que comemos en la calle a que nos vayan a asaltar y matar.

Gonzalo Soltero participa actualmente en un proyecto en línea llamado Estrangeiros, el cual reúne a siete escritores del mundo (de Canadá, Italia, Brasil, Australia, Austria, Argentina y, desde luego, México) que, se dice en la presentación del mismo, llevarán al límite su condición de extranjeros al centrar su historia en una ciudad desconocida para ellos, incluso escrita en su lengua materna.

-Fue la organizadora del proyecto, Daniela Abade, la chica brasileña, quien me contactó e invitó -explica Soltero-. Aún no me queda muy claro cómo llegó a mí, me platicó que estaba leyendo un poco de literatura mexicana, que vio mi blog, le latió y me invitó. En general ha dado buenos resultados. El rango de los que estamos ahí es bastante semejante, pero estamos desperdigados por todo el mundo. Es un proyecto bueno, pero hay que ver cómo termina, porque está experimentando un poco, una aventura de a ver qué sale. Vamos a ver si puede trascender el blog o se va a quedar ahí.

Porque la idea es precisamente que los textos, entregas semanales a manera de diario, se conviertan en un libro que recopile cada una de las historias. Supongo que cuando terminemos, está pensado para un año, tendremos chance de reeditar; si se hace el libro, será interesante cómo se desarrolla el proceso, pues es diferente hacerlo en línea que en papel.

Y tan es así que el boom que está viviendo la literatura digital, a través de blogs en los que incluso se llega al intercambio de ideas, le parece bueno, aunque preocupante e inevitable.

-Justo cuando se está dando esta concentración de la industria editorial, en la que cada vez es más difícil publicar, el blog da una ventana alternativa. Pero al mismo tiempo no es tan sencillo, porque todos piensan que cualquiera puede escribir. Esto puede provocar que el nivel de calidad se vaya por los suelos y la cantidad de ofertas sea inabarcable: es imposible seguir todo lo que está en línea, y si uno está escribiendo, no siempre es fácil atraer lectores.

A lo que hay que poner atención, dice el escritor mexicano, es a qué sucederá con el libro ante el ingreso de nuevas tecnologías, como el libro electrónico, pero sobre todo con los lapsos de atención de lectura de las nuevas generaciones.

-Me parece que todos los clásicos estarían en peligro de no ser incorporados por nuevas generaciones. Imagínate alguien acostumbrado sólo a leer mensajes en el celular, que trate de leer cualquier otra cosa, como Los bandidos de Río Frío o Ana Karenina; ahí sí hay una incompatibilidad muy fuerte. Éste es el escenario pesimista, porque hay muchos que dicen que el escenario que viene es para mejorar, que democratiza la literatura. A mí me causa desconfianza.

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Fuente: El Financiero / México / Versión para imprimir