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Nota publicada el lunes, 16 de noviembre de 2009

Chica superpoderosa
Por: Rogelio Demarchi

Apareció el primer tomo de “Poderosa”, la saga de Sérgio Klein que causa furor en Brasil y contagia a Latinoamérica. Su protagonista es Juana, una chica de 14 años que posee un don: puede convertir en realidad todo lo que escribe.

Una nueva saga literaria juvenil llega a las librerías. Se trata de Poderosa (Fondo de Cultura Económica), del brasileño Sérgio Klein, protagonizada por Juana, una adolescente de 14 años que tiene el poder de convertir en realidad todo lo que escribe.

En Brasil, la publicación de la serie, que ya va por su quinto volumen, comenzó en 2005 y rápidamente se convirtió en un éxito de ventas comparable al que supo acompañar a Paulo Coelho en sus mejores épocas, con la agradable diferencia de que en este caso los compradores son jóvenes lectores que no dejan de escribir hasta hoy a la editorial para expresar su deseo de que la historia continúe, pedir el mail del autor porque quieren mostrarle lo que están escribiendo ellos mismos, o asegurar que sus colegios padecen la fiebre y que unos a otros se prestan los distintos tomos en una cadena sin fin.

Conclusión, hay una película y una serie de televisión en camino, varios sitios en Internet que ofrecen versiones piratas de los libros para leerlos en la computadora, y la sorpresiva popularidad internacional de Klein, quien ha firmado dos contratos de edición en castellano: uno para España y otro para Latinoamérica.

El carnaval de las hormonas. En la versión original, Joana tiene 13 años. Vaya uno a saber por qué, la Juana de la versión castellana creció un año en la traducción y tiene 14. Tal vez alguien haya pensado que con esa nueva edad resultaría menos atrevida, no sólo ella sino también sus amigos y compañeros de colegio.

Pero esa decisión no reduce la frescura y la naturalidad con que Juana se presenta y confiesa sus deseos: entre otros, quiere besar y ser besada, tener un novio o al menos transar una noche con un chico, menstruar para saberse definitivamente mujer y poder experimentar en todo su cuerpo el famoso síndrome premenstrual, ya que, si es como dice su profesora de Literatura, que la adolescencia es un carnaval de hormonas, ella quiere ser el sambódromo de esa fiesta popular.

Y esa parece ser una palabra clave en todo el ciclo de Poderosa: que la adolescencia sea una fiesta, lo que no quiere decir que todo el mundo se divierte todo el tiempo, sino que, metáfora mediante, sea como esas reuniones que nadie se quiere perder y de la que cada uno se lleva, al fin y al cabo, un dulce recuerdo, alguna victoria y alguna derrota.

Porque más allá de las necesidades de comerse el mundo de los jóvenes, están los adultos con sus contradicciones y las miserias de la vida: matrimonios en crisis, abuelos enfermos, padres violentos o adúlteros, profesores resentidos.

En el medio de ese huracán de vitalidad con el que es imposible no identificarse, se encuentra Juana, que sueña con ser escritora y vivir de su imaginación, sumida en el mar de la tragedia: su abuela agoniza, sus padres están a punto de separarse, su hermano se especializa en hacerle la vida imposible y una compañera de colegio especula con cuál sería el lugar del cuerpo más indicado para hacerse un piercing y conquistar al chico que a Juana le gusta.

La realidad es provisional. Pero todo cambia cuando ella descubre que lo que escribe se transforma en realidad, así escriba sobre un pasado remoto –por ejemplo, la vida de Juana de Arco. Ella, entonces, tiene un don extraordinario: puede convertir la ficción en realidad. ¿Quién podría superar la tentación de usar ese poder para alterar su caótico presente?

Por ejemplo, reconciliar a los padres, lograr que su papá sea como su mamá siempre le reclamó que fuera. Claro que, como se ha dicho tantas veces, la realidad es capaz de superar a la ficción, así que es probable que la madre descubra que la nueva forma de ser de su marido tampoco la satisface y que Juana entienda que cada una de sus intervenciones no producirá la solución imaginada sino nuevos contratiempos y situaciones imprevistas.

Por ello, lo más extraordinario de la novela es que en ningún momento pierde el verosímil realista, aun cuando juegue con elementos propios del relato fantástico. En este sentido, se podría decir que reformula ese realismo mágico que popularizó Gabriel García Márquez, ya que lo irreal se presenta como algo posible que no necesita explicación sino –y este es el agregado de Klein– una que otra reflexión para comprender el alcance del fenómeno.

Y Juana es una pequeña especialista en la materia. Puede comprender, entre otras cuestiones, que la escritura –en un sentido, las palabras y en otro, los libros– tiene capacidad para cambiar el mundo; o que a su alrededor hay personas, no personajes; o que la única manera de desarmar una mentira es inventando una verdad; o que toda realidad es provisional y que cada día trae sus sorpresas.

Con la sola edición del volumen que abre la saga, México y otros países de la región ya están experimentado los primeros síntomas de la Juanamanía. En España, el éxito de ventas hizo que con diferencia de pocos meses se publicaran los dos primeros tomos. ¿Los adolescentes argentinos podrán mantenerse al margen?

El autor

Su nombre verdadero es Sérgio da Rocha Kleinsorge, pero a la hora de firmar sus libros lo redujo a Sérgio Klein. Su primer libro para chicos es Tremendo de coraje. Primeras aventuras de Biel y su pandilla, editado en 2001. Desde entonces hasta hoy, ha publicado una docena. En 2002 obtuvo el Premio Nacional de Literatura, y en 2006 fue finalista del Premio Jabuti, el más popular de Brasil, con el primer tomo de Poderosa.

El libro

Poderosa. Una chica con el mundo en su mano, por Sérgio Klein, Fondo de Cultura Económica, México, 2008, 256 páginas.

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Fuente: La Voz / Argentina / Versión para imprimir