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Nota publicada el lunes, 28 de junio de 2010

Aurelio Tello revisa en un libro el devenir musical del país a lo largo del siglo XX
Por: Ángel Vargas

A diferencia de lo que ocurre con otras expresiones artísticas –como la poesía, la literatura o el teatro–, “la música casi nunca está presente en el panorama general de la evaluación de la cultura en México”.

Así sostiene el musicólogo Aurelio Tello, quien a partir de esa concepción destaca la importancia del libro La música en México: panorama del siglo XX, en cuyas páginas se aborda al arte sonoro “como cualquier construcción humana y parte de la riqueza cultural de los mexicanos”.

Coeditado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) y el Fondo de Cultura Económica (FCE), el volumen está integrado por una quincena de ensayos en la que sendos especialistas analizan desde los puntos de vista histórico, sociológico, cultural y artístico los géneros que integran el vasto panorama musical del país.

Así, por ejemplo, el recientemente fallecido escritor Carlos Monsiváis se refiere a la música popular; Fernando Nava a las músicas de los pueblos y las numerosas sociedades indígenas; Rubén Ortiz al mariachi, al folclor militante y a la nueva canción en el siglo XX, y José Luis Paredes Pacho y Enrique Blanc, al rock nacional.

“Con este libro se pretende situar a la música en el conjunto de las manifestaciones culturales de la sociedad mexicana del siglo XX”, destaca Aurelio Tello, para quien era indispensable un material de esta naturaleza.

“Hacía falta un libro que propusiera un recuento de la música en México, de lo que ha ocurrido a lo largo de un siglo que además ha tenido momentos contrastantes, que fue musicalmente muy diverso en todos los aspectos, en lo popular, en lo culto, y de lo cual no se había escrito”, agrega en entrevista.

“No es un libro de historia, sino de recuentos de acontecimientos y de evaluación de cómo ha ocurrido la música en México. Creo que hacía falta tambien un libro de divulgación que pusiera al alcance de la sociedad un conocimiento de las diversas músicas que se cultivan en el país.”

Coordinador del volumen, el investigador descarta que sea una obra para especialistas, como sucede con los textos de musicología; aclara que con ella se “pretende llegar a quienes tengan un interés vivo en la música de México, en lo que se canta, se compone, se baila”.

Para tal fin, asegura Aurelio Tello que cada uno de los ensayos está escrito de manera que se hace digerible y accesible a la lectura.

“Ésta es una mirada contemporánea de la música de México; una mirada tolerante, incluyente, ecuménica al acontecer sonoro de los mexicanos; estamos en el justo momento, en plena posmodernidad, en la que sin prejuicios, sin clasismos, sin exclusiones, podemos intentar una comprensión totalizadora de nuestro país”, sostiene .

De acuerdo con el musicólogo, la música refleja el curso de la historia del país. Al respecto, precisa que la del siglo XX no puede ser otra sino la que fue.

“Es decir, la respuesta de las sociedades urbanas. El crecimiento urbano que tuvo México en el siglo XX se reflejó en productos genuinamente urbanos como el bolero, el danzón, el mambo, o la música del cine”, prosigue.

“Creo que el desarrollo económico que tuvo México se reflejó en la creación de medios masivos de comunicación que construyeron sus propios paradigmas, artistas, productos, mercados.

“La vinculación estrecha que ha mantenido México con la cultura occidental propició la continuidad de una escuela de composición culta que está vigente y activa.”

A su decir, el curso de la Revolución mexicana facilitó el desarrollo de una escuela nacionalista, mientras el agotamiento del sistema político significó el agotamiento del nacionalismo como posibilidad estética y abrió cauce a nuevas posibilidades, tendencias y lenguajes.

“Creo que la entrada de la globalización, la época del Ipod, de Internet, de la posmodernidad está reflejada en esta visión renovada de la música tradicional, en esta vuelta al danzón, a las fuentes populares, en este entroncamiento entre tecnología y sensibilidad creadora”, finalizó.

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Fuente: La Jornada / México / Distrito Federal Versión para imprimir