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Nota publicada el domingo, 18 de julio de 2010

Entre libros, niños y ladrones
Por: Alonso Arreola

Tal es el nombre del nuevo libro de la colección Biblioteca Mexicana editado por el Fondo de Cultura Económica y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes: La música en México. Panorama del siglo XX. Ambicioso como suelen ser los trabajos institucionales, en sus catorce capítulos y 757 páginas hace un recuento cronológico de los principales géneros y autores de nuestro país, ofreciendo nutridas bibliografías y selecciones discográficas, lo que se agradece pese a las inevitables omisiones. Coordinados por el maestro y musicólogo peruano Aurelio Tello, los autores no son investigadores de escritorio, sino creadores, productores y periodistas reconocidos que, en solitario o a dúo, brindan una visión dinámica y práctica del fenómeno musical mexicano. Hablamos de Carlos Monsiváis (qepd.), Enrique Martín y Álvaro Vega, Rubén Ortíz, Géraldine Célérier, José Luis Paredes y Enrique Blanc, María Luisa Vilar-Payá, Xochiquetzal Ruiz Ortiz y Lorena Díaz Núñez, entre otros.

Del mundo indígena y la música tradicional al jazz, el rock y la música sacra, pasando por el mariachi, la trova yucateca, el cancionero urbano, el exilio español, la ópera y la partitura de concierto, este volumen cumple con su cometido políticamente correcto en el que destaca, cosa nada sorprendente, el tono del fallecido Carlos Monsiváis, sabio al aglutinar información dura, pero sobre todo en el uso de una crítica comparativa con sabrosas reflexiones humorísticas. Ya desde el título de su ensayo, “Yo soy un humilde cancionero (de la música popular en México)”, tributo a Álvaro Carrillo explícito en el epígrafe (“Yo soy un humilde cancionero y cantarte quiero una historia humana, pues sé que te ama quien hizo este ruego”), Monsi nos deleita con numerosas citas en diálogo a lo largo del recorrido sentimental del bolero, el danzón, las rancheras, el mariachi y hasta el “solfeo del barrio” urbano, sin soslayar la influencia del cancionero latinoamericano en nuestras tierras. Una maravilla de texto.

Así las cosas, La música en México es un libro que, aunque pudo haber sido varios libros, vale la pena y se sostiene con suficiencia para ayudarnos a ejercer la memoria, el aprendizaje y hasta el olvido. Y cuando decimos “ayudarnos”, no nos referimos a quienes nos dedicamos al guitarrazo o la pluma, sino a cualquier melómano que en estos tiempos bicentenarios desee tener en casa una síntesis y muchos señalamientos sobre quienes construyeron nuestras mejores ciudades aéreas.

ÓPERA, UNA SOLUCIÓN EN VACACIONES

Hoy continúa el ciclo Ópera para niños, en el Auditorio Blas Galindo del Cenart. Comenzado la semana pasada con una versión en castellano de Bastián y Bastiana, de Mozart (quien por cierto la compuso a los doce años de edad), este domingo toca turno a Chip y su perro de g. c. Menotti (cantada en español por el coro Schola Cantorum, 17 y 18 de julio), segundo episodio al que se sumarán El paraíso de los gatos, del búlgaro Vladimir Kojoukharov (24 y 25 de julio, en francés) y La flauta mágica según Papagueno, basada en el clásico de Mozart (31 de julio y 1ro de agosto, en español). Maravillosa iniciativa; esta es de las que sí pueden crear nuevos públicos aprovechando el período vacacional. Las funciones serán los sábados y domingos a las 12:30 horas. El costo del boleto será de 60 pesos y se recomienda que los niños tengan una edad mínima de seis años.


ROSSINI ROBARÁ EN LA COVARRUBIAS

Esto se antoja: entre la Dirección General de Música de la unam y la Asociación Pro Ópera se ha organizado la puesta en escena de dos farsas bien conocidas en Europa: La scala di seta y L’occasione fa il ladro, del compositor italiano Gioacchino Rossini. Efectivamente, hablamos del célebre autor de El barbero de Sevilla, La cenicienta, Otelo y Guillermo Tell, uno de los favoritos del público amante de la ópera de quien, empero, aún falta mucho por sonar en México. Basada en un libreto de Giuseppe Maria Foppa, La scala di seta se desarrolla en un solo acto. Fue estrenada en 1812 en el Teatro San Moisè de Venecia. L’occasione fa il ladro, por otro lado, nació a partir de la obra Le prétendu par Hasard, del francés Augustin Eugène Scribe. También se estrenó en Venecia durante el mismo año. Para llevarla al escenario de la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, el director musical será Rodrigo Macías, Ragnar Conde el director de escena y de iluminación, Miguel Peregrina estará a cargo de la escenografía y Gabriel Ancira verá por el vestuario. ¿El elenco? Rebeca Olvera, Josué Cerón, Guadalupe Paz, Daniele Zanfardino, Óscar Roa y Charles Oppenheim. La cita varía: sábado 31 de julio a las 18:00 horas, martes 3 y jueves 5 de agosto a las 20:00 horas, y sábado 7 a las 18:00 horas.

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Fuente: La Jornada on line / México / Versión para imprimir