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Nota publicada el jueves, 23 de septiembre de 2010

La independencia en el rock, imperativo moral, afirma Pacho
Por: Tania Molina
  • La música en México... dedica un extenso capítulo al género; llena un vacío, dicen en la presentación
  • Hoy, con un Estado que usa esa música para festejar el bicentenario, suena extraño lo contado en el texto, acerca del choque entre autoridades y músicos, como ocurrió en Avándaro, destacan

“Rock mexicano, breve recuento del siglo XX”, capítulo incluido en el libro La música en México. Panorama del siglo XX, llena un vacío en la bibliografía sobre este género, coincidieron en afirmar sus presentadores. También opinaron que será útil para que los jóvenes músicos “sepan cuáles son sus raíces”.

Si bien hay libros que abordan el rock desde un tema en particular, como Sirenas al ataque, historia de las mujeres rockeras mexicanas, 1956-2000, de Teresa Estrada, o sobre cierta época, hasta la fecha, ninguno hacía un recuento general. Además, el capítulo tiende un puente entre publicaciones que hablan de los inicios del rock y actuales, como Sonidos urbanos, coordinado por Mafer Olvera, o Alicia en el espejo y otras historias, de Maite López, opinó Rulo Vázquez, programador de la estación de radio Reactor.

José Areán, director de orquesta y ópera, presente en el público, dijo que la falta de registro no es exclusivo del rock, sino que ocurre con las artes escénicas en general. “La desmemoria es un fenómeno generalizado.”

Vicisitudes del género

Quique Rangel, bajista de Café Tacvba, destacó el hecho de que el texto estuviera incluido en un libro editado por instancias gubernamentales (Fondo de Cultura Económica y Centro Nacional para la Cultura y las Artes).

Ahora, con un Estado que usa el rock para festejar el bicentenario, podría sonar extraño lo contado en el texto, acerca del choque entre autoridades y músicos, como ocurrió en el Festival de Avándaro, cuando por ejemplo, sacaron del aire a la estación de radio Canal 710/radio Juventud, que transmitía el acontecimiento en vivo, porque Felipe Maldonado, tecladista de Peace and Love, gritó “chingue a su madre el que no cante”.

Rangel recordó algunos de los antecedentes bibliográficos de “Rock mexicano...”, como Guaraches de ante azul, de Federico Arana, y cómo el rock en sus inicios, en Estados Unidos era una expresión de las clases bajas, y en cambio en México lo era de la clase media y alta.

El bajista destacó el hecho de que el texto no se refiera a los grupos solamente desde su “reconocimiento comercial”, sino por lo que significaban y contexto más amplio.

Rangel adelantó que el año que entra publicarán un libro sobre Café Tacvba.

Los autores del texto, José Luis Paredes Pacho, promotor cultural y ex baterista de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, y el periodista y escritor Enrique Blanc, buscaron hacer una “interpretación panorámica”, dijo Paredes Pacho. Si bien hay testimonios de primera mano y entrevistas, “sobre todo es un ordenamiento del acervo bibliográfico disponible”. Al final se incluye una “fonografía selecta” en orden alfabético, desde 123 Happy-Fi (varios artistas), hasta Zoé.
“Sería fantástico tener un libro de ese tamaño (dedicado exclusivamente al) rock”, opinó Camilo Lara, presidente de EMI México e integrante del proyecto musical Instituto Mexicano del Sonido.

El libro es extenso: tiene 757 páginas, y abarca la canción yucateca, el mariachi, el jazz, la ópera y la música sacra, entre otros, además de incluir un texto de Carlos Monsiváis, titulado “Yo soy un humilde cancionero (de la música popular en México)”.

Lara añadió: “En los años 80 del siglo anterior, lo único que había era talento. Ser roquero era una aventura estilo Cocodrilo Dundee”, debido a las condiciones impuestas por las disqueras, entre otros. “Tuvieron que pasar muchas generaciones para llegar a donde estamos”.

Paredes Pacho lo expresó así: antes se podía hablar de “la independencia como fatalidad”, con los grupos clamando ser firmados por alguna trasnacional, y hoy, más bien, “la independencia se vuelve un imperativo moral”, para poder ser dueños de su labor y trabajar en mejores condiciones.

Contraste

El coautor también habló acerca del contraste entre hace décadas, cuando El Chopo era un oasis donde se podía encontrar información y música, y ahora, que todo parece estar a la mano a través de Internet. “Hoy el problema es otro: ¿cómo discriminas?, ¿cómo te guías en el mar de información de la web?”

Los presentadores destacaron el papel del Tri en la historia del rock y cómo el capítulo “sirve para revalorar” esta agrupación, dijo Rulo.

También recordó que el rock era “incómodo para la izquierda y para la derecha”. La primera lo veía como “un producto del imperialismo yanqui” y la segunda como “un pervertidor de juventudes”.

Más adelante, dijo Camilo Lara en su intervención, “el rock dejó de tener un matiz de rebeldía. Empezó a volverse fuente de desfogues no necesariamente políticos”.

También hubo discrepancias: “Le da demasiado importancia al origen social de los grupos”, opinó Rulo, por mencionar una.

Paredes Pacho dedicó la presentación al cineasta Sergio García, fallecido hace unos días.

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Fuente: La Jornada / México / Versión para imprimir