tienda

Nota publicada el viernes, 23 de septiembre de 2011

La diferencia es algo que nos permite crecer a todos juntos: Alicia Molina
Por: María Eugenia Pulido y José Luis Guzmán

María Eugenia Pulido (MEP), conductora: La maestra Alicia Molina, quien actualmente es directora de la asociación Alternativas de Comunicación para Necesidades Especiales, se ha dedicado a fomentar la integración de niños con capacidades diferentes, su más reciente libro El cristal con que se mira [donde] cuenta la historia de Emilia, quien por sus problemas de audición decide aislarse en el silencio. Por otro lado se encuentra su amigo Diego, él desea conocer a su padre e inicia una búsqueda inacabable.

José Luis Guzmán (JLG), conductor: En las páginas de esta publicación también con vida Andrea, quien hurga en su pasado para tratar de averiguar por qué la relación con su familia se ha vuelto tan difícil.

Y estos tres personajes enseñarán al lector cómo vive un niño con discapacidad, pero sobre todo que toda diferencia es superable.

MEP: El cristal con que se mira, de Alicia Molina, forma parte del catálogo infantil del Fondo de Cultura Económica, dentro de la serie Para los grandes lectores.

Y para hablarnos de este libro le damos la bienvenida a la autora. Alicia Molina está con nosotros, ¡buenos días!

Alicia Molina (AM): ¡Muy buenos días y muchísimas gracias por haberme invitado!

JLG: Los temas que aborda esta obra sin duda son de mucha actualidad, maestra Alicia, ahora la sordera, la ausencia del padre, los conflictos familiares, a esto me refiero con lo real. Sin duda es complejo abordarlos, pero cómo tratarlos, sobre todo en un trabajo que está dedicado a los niños, a los infantes.

AM: Bueno, en realidad yo lo que estoy abordando son distintas formas de problemas de comunicación que tienen los adolescentes, los jovencitos. Pienso que en esta etapa de la vida descubrimos, empezamos a descubrir estrategias para comunicarnos con los otros, y los tres personajes nos permiten ir viendo cómo construyen esas estrategias y cómo van superando los problemas de comunicación que tienen.

En realidad Emilia, que es una chica sorda, que usa aparatos auditivos, descubre que además de necesitar aparatos auditivos necesita lentes, pero cuando descubre que cuando le ponen los lentes, que está enojadísima porque se los van a poner, descubre que puede leer los labios de las personas que están muy lejos y entonces empieza a entrar y a descubrir el mundo de los adultos, que siento que eso es parte de lo que descubren todos los adolescentes.

Entonces en realidad ésta no es una novela sobre discapacidad, es una novela sobre la vida de los adolescentes y sobre las diferencias, y entre todas las diferencias que hay, está ésa.

MEP: Ya habías escrito anteriormente El día menos pensado, donde el protagonista es un chico, Jaime, que es invidente, o sea que ya has estado tratando en libros previos este tema de las discapacidades en los niños y adolescentes.

AM: De las diferencias, en realidad me interesa tratar. Me gustaría contribuir a una cultura de aceptación de las diferencias, pero fundamentalmente me interesa escribir, entonces, he escrito muchos libros sobre duendes; El agujero negro, No me lo vas a creer -que es otro libro medio fantástico-, y en estos libros sobre la realidad la discapacidad me ha permitido también como un acercamiento literario distinto. Esta historia de Jaime, que es un niño ciego, me permitió a mí el ejercicio de describir desde lo que oigo, desde los otros sentidos. Fue un reto muy interesante.

Y aquí me interesaba el acercamiento a Emilia porque me permitía describir lo que serían todas las texturas posibles de lo que vemos y entonces en ese sentido es un reto literario muy interesante.

JLG: Maestra Alicia dentro del desarrollo de los temas literarios, de las capacidades diferentes, ¿hay mucha literatura o no hay mucha?

AM: Pues yo creo que no hay mucha; la discapacidad, porque ya no se dice capacidades diferentes -tenemos las mismas capacidades-, la discapacidad es una realidad que estaba muy silenciada y yo siento que la literatura es la oportunidad que tenemos de verdad de ponernos en los zapatos del otro.

JLG: Es un buen ejercicio para la vida: ponerse en los zapatos del otro...

AM: Sí, pero es la literatura lo que te permite realmente situarte ahí, y entonces por eso me parece muy importante que estos temas, como también el tema de Diego que es un niño en busca de su papá, estén, sean parte de la realidad que se ofrece a los niños a través de la literatura.

MEP: ¿Cómo es la historia de Emilia? ¿Cómo es Emilia? ¿Cuáles son las características de los otros personajes que aparecen en esta historia El cristal con que se mira?

AM: Emilia, como muchos otros sordos, es una niña muy observadora, que está muy atenta a la realidad. Ella a diferencia de muchos chicos sordos que no logran ser buenos lectores, ella es muy buena lectora y eso le ha dado como la oportunidad de entrar en muchos mundos.

A lo largo de la historia va a conocer a una chica sorda que es distinta que se llama Larismary, que es una niña que habla con lengua de señas, que no usa aparato auditivo, y la relación entre ellas dos va a ser muy rica, muy interesante. Y es como todos los chavos, una chava absolutamente solidaria con sus amigas, que en este caso tiene dos amigos; Diego, que es el niño que está en busca de su padre, del padre que no conoce, y Andrea, que es una chica que está en medio de una relación muy conflictiva, sobre todo con su mamá.

Emilia, en contraste, viene de una familia, tiene otras dos hermanas que son diferentes a ella, pero es una familia muy cálida y muy unida. Entonces estas tres realidades distintas en los tres personajes son las que van a ir construyendo estos tipos de mirada tan distintas, que están en El cristal con que se mira.

MEP: Perdón, Alicia, ¿tienes otros títulos también dentro del Fondo de Cultura Económica, tuyos, no?

AM: Sí.

MEP: ¿Nos quieres decir?

AM: El agujero negro, que es quizá el más conocido, El zurcidor del tiempo, La noche de los trasgos y No me lo vas a creer.

JKG: Qué interesante. ¿Este trabajo es el más reciente, Alicia?

AM: Sí. Bueno, este año también publiqué, pero no en el Fondo sino en Artes de México, un libro que se llama Tache al tache.

JLG: Tache al tache, muy bien. El trabajo que se realiza con estas alternativas de comunicación que platicamos para necesidades especiales, así como la revista de Araru, la revista para padres con necesidades especiales, yo creo que si existen niños con estas características especiales, con éstas características, también a los padres que forman parte del entorno familiar inmediato debe de conducírseles para que respondan a esta necesidad.

AM: Sí, ahí mi curriculum no está muy actualizado, porque en realidad al revista ya se cerró, salió durante diez años y fue una experiencia para mí riquísima, y ahora dirijo el Fondo Memorial Eduardo Vargas, que es una organización que apoya a organizaciones que trabajan con niños con discapacidad en áreas rurales. Esta diversidad de condiciones forma parte de la vida, pero ha estado fuera de la literatura, y a mí me pareció que sus experiencias, sus conflictivas, su vida, merecía un lugar en el espacio literario para mí.

MEP: ¿Alicia, tu interés por la discapacidad, en este caso de los chicos, de los jóvenes, de los niños, fue una cuestión o una visión personal que viviste?

AM: Yo tengo una hija con discapacidad, que ya no es una niña, es una mujer de 33 años, y claro que eso me acercó al tema y me vinculó con muchas otras madres de familia.

MEP: ¿Y a tu consideración qué nos hace falta como sociedad para realmente contribuir a crear una cultura de aceptación a la diferencia?

AM: A todo. Yo siento que el reto es abrirnos a la diferencia y abrirnos al...

MEP: ¿Qué nos hace falta?

AM: Nos hace falta información. Siento que la única manera de abordar esta desinformación es explicar ¿qué es y qué no es una discapacidad? Porque tenemos muchos mitos, tenemos muchos estereotipos, que todavía funcionan y que se convierten en miedos.

Y cuando uno tiene miedo a la diferencia es cuando empieza a estigmatizar. Yo siento que una cultura de aceptación de la diferencia también tiene que ver con aceptar las propias diferencias de uno, o sea, no se necesita una discapacidad para, este... para ver cómo se vive esto, a veces son unos kilos demás...

MEP: Sí, pueden ser casi diferencias no muy perceptibles, otras más...
(Hablan las dos)

AM: Sí, pero pueden hacerte vivible tu propia vida. Entonces siento que la aceptación es, la diferencia es algo que nos permite crecer a todos juntos.

JLG: Análogamente pienso, los que no hemos podido vivir esa experiencia con familiares con estas discapacidades no vamos a poder entender seguramente el mundo y la vida de vivir con discapacidad.

AM: Yo creo que en ese sentido la literatura puede ser... puede ayudar a aceptarnos esta otra manera de pensar...
(Hablan todos)

MEP: Aparte no puedes decir, perdón que te... no puedes decir que no hemos vivido, no sabes si las has vivido mínimas en una situación, o las vas a vivir, nunca dice uno...

JLG: Mientras viva uno, podríamos vivirlas, a lo mejor no con los hijos, a lo mejor con los nietos.

MEP: O con uno mismo.

JLG: Me acuerdo de un compañero, Sósimo Díaz, reportero, que decía: a ver, cómo es posible que los diputados hagan leyes para la vida rural, para los campesinos, si nunca han sido campesinos, ¿no?, y bueno, podría ser una forma de pensar...

AM: Por eso hay todo este movimiento hacia la inclusión de las personas con discapacidad; por ejemplo, personas de nuestra generación podemos decir que nunca tuvimos un compañero en la escuela que tuviera una discapacidad, los niños de hoy ya no lo dicen, ¿por qué?, porque los niños de hoy ya tienen compañeros con discapacidad en su aula y esto hace que crezcan juntos y que al ahora que como todo mundo, a la hora de conseguir un trabajo recurres a tus compañeros (inaudible). Entonces van a ser tus compañeros en la escuela, compañeros en el trabajo, nosotros los de nuestra generación no lo vivimos...

Si no había una persona con discapacidad en tu familia era una realidad...

MEP: Pero yo creo que siempre ha habido, Alicia, yo me acuerdo en mi época de niña, la poliomielitis cobró, había una compañera, un compañero que tenía esa enfermedad, y no estábamos preparados para aceptar esa diferencia.

AM: Pero ahora se está insistiendo mucho en la inclusión desde la escuela... entonces...

MEP: Desde la casa también.

AM: En todos los niveles. Es que, mira, la gente piensa que no hay personas con discapacidad porque no hay condiciones para que las personas con discapacidad salgan a la calle, porque no hay rampas, porque no hay accesibilidad, porque no hay manera de que suban al Metro, porque no... En el momento en que esto se empieza a abrir uno empieza a hacer conciencia que hay muchas más personas con discapacidad en la calle y uno empieza a convivir con las personas con discapacidad en la escuela, en el trabajo, en la tienda y en... y eso es lo que nos va a ir educando a todos.

MEP: En nuestra cotidianeidad, bueno, Alicia Molina y al Fondo de Cultura Económica. Alicia, quien es la autora de El cristal con que se mira, que tiene por cierto las ilustraciones de, Merce López, ya no sé si hay tiempo para hablar de la ilustradora, es una argentina, ¿no?

AM: Vive en Barcelona.

MEP: ¡Ah, española!

AM: Es catalana.

MEP: Esto forma parte de la colección del Fondo de Cultura Económica A la Orilla del Viento, y vamos a regalar un ejemplar a la primera persona que se comunique con nosotros marcando nuestro número en cabina 41 55 10 60 y queremos agradecer a la escritora, Alicia Molina, por su presencia aquí en este programa.

AM: Ah, pues muchas gracias por invitarme.

JLG: ¿En el Fondo se puede conseguir la literatura?

AM: Sí.

JLG: Muy bien. Gracias a la maestra Alicia Molina por traernos e invitarnos a conocer estos mundos.

http://www.especialistas.com.mx/genericas/detallenotaenlace.asp?id=26838729&idc=3&servicio=

Librería Virtual
Fuente: Radio Educación / México / Distrito Federal Versión para imprimir