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Nota publicada el martes, 7 de agosto de 2012

Las palabras de la política
Por: Redacción
Enciclopedia de la política (dos tomos)
Fondo de Cultura Económica
México, 4ª ed., 2012.

El ex presidente de Ecuador (1988-1992), fundador y líder del partido de la Izquierda Democrática, escribe en su prólogo a esta obra: “El paso del tiempo se ha encargado de erosionar semánticamente la mayor parte de los vocablos políticos. No hay certidumbres. Impera la ambigüedad”, de manera que el propósito de su enciclopedia es “brindar algunas certezas… para el estudio científico de la política o para la incursión en sus minados terrenos”. En los días que concluyó la ambiciosa tarea de confeccionar esta enciclopedia (denominación que, confiesa, le ha acarreado “problemas de conciencia” al evocar los libros que en diferentes épocas han merecido este nombre), la preocupación principal de Rodrigo Borja no era “que las acciones de gobierno concuerden con los pensamientos sino que los pensamientos tengan lógica, es decir, que concuerden consigo mismos”. Un privilegio en el que se inscribe su obra, “tarea menos complicada”, porque ahora a él sólo le toca “hacer definiciones y formular juicios sobre [los problemas], no resolverlos”. Extraemos, entonces, algunas partes de sugestivas entradas formuladas por el ex gobernante.

Abstencionismo. “[…] no es un absentismo fortuito sino deliberado; no es casual sino causal. No se refiere a la ausencia del elector por motivos de enfermedad, defectos censales u otras razones ajenas a su voluntad sino a una actitud deseada y premeditada, que con su silencio o pasividad expresa una voluntad política de rechazo a los partidos, a los candidatos o al sistema mismo. […] se presenta, por tanto, como un acto de desobediencia cívica o de protesta contra el orden político imperante.”

Agitación. “[…] utiliza un discurso extremadamente simplificado, coyuntural y de corto plazo. La simplicidad, la superficialidad y la actualización son sus características esenciales. Se vale de las consignas y acude a los ejemplos concretos y a los elementos más objetivos y visibles de la situación para convertirlos en los factores impulsores de la acción.”

Arbitraje. “Es, en general, uno de los medios para la resolución de conflictos entre las personas y los Estados. Puede estar referido a la legislación interna o a la legislación internacional. Su origen se remonta al derecho romano. Árbitro era la persona elegida y nombrada por las partes para decidir sobre sus respectivas pretensiones en caso de conflicto. Su nombramiento nacía de un compromiso arbitral en cuya virtud las partes litigantes acordaban someter sus diferencias al fallo de una tercera persona imparcial, investida de la autoridad que ellas habían convenido otorgarle.”

Arenga. “Es un discurso o proclama, generalmente corto, de subidos tonos emocionales, que busca enardecer los ánimos de la gente e impulsarla hacia la acción. Se dirige más al sentimiento que a la reflexión. […] acompaña casi siempre a la oratoria de masas, que es vibrante, arrebatada, arrolladora, persuasiva, estruendosa, gesticulante y está compuesta de conceptos y palabras simples. El gran orador de masas tiene gestos de domador […] La afirmación rotunda y la repetición frecuente son sus armas. A la multitud no le impresionan las ideas eclécticas: ve en ellas un síntoma de vacilación o cobardía. Tiende rápidamente a los extremos. La sospecha respecto de algo o de alguien se transforma bruscamente en odio contra ellos. Esto fuerza al orador que quiere seducirla a abusar de las afirmaciones contundentes.”

Arribismo. “El arribista pugna por encumbrarse y colocarse al lado de los que mandan […] Si para eso tienen que claudicar, claudica; si para eso tiene que traicionar, traiciona; si tiene que reptar, repta. El arribista político es una persona sin escrúpulos ni convicciones ni autenticidad ideológica, ni decoro.”
Calendas griegas. “La calenda era, entre los romanos, el primer día de cada mes. Después, por extensión, significó ‘tiempo’ o ‘época’. [… con] la locución ‘dejar para las calendas griegas’ suele designarse irónicamente un tiempo que no ha de llegar o una cosa que no ha de cumplirse porque los griegos no tenían calendas. Es célebre la contestación que dio la reina Isabel de Inglaterra a Felipe II de España, quien de ella pretendía insistentemente la ejecución de algo: ‘tus órdenes serán cumplidas, buen rey, en las calendas griegas’. […] se ha trasladado a la vida política para señalar el incumplimiento de ofrecimientos.”

Carisma. “el brujo primitivo fue, por esencia, un ‘hombre carismático’, en oposición al hombre común. Para alcanzar esta condición se vestía y adornaba de una manera especial, invocaba el poder de los dioses, entraba en trance y realizaba sus ritos impresionantes ante la mirada pasmada de la gente […] sólo que la indumentaria espectacular y los adornos del hechicero primitivo han sido remplazados por la magia de los mass media […] han surgido los ghostwriters (escritores fantasma), phrasemakers (hacedores de frases, wordsmith (buscadores de pensamientos de grandes filósofos), sloganeers (hacedores de eslóganes), research assistants (proveedores de información, datos y cifras), magos de la imagen, expertos en soundbytes (expresiones televisivas de impacto) y más personajes que, a través de los medios audiovisuales de comunicación, contribuyen a forjar el ‘carisma’ de los políticos.”

Caudillo. “Es el jefe o conductor de un Estado, partido o grupo político, cuyo poder se funda principalmente en determinaciones individuales y no en principios ideológicos […] La voluntad del caudillo está por encima de la normativa jurídica de la sociedad o del grupo y se convierte en suprema ley […] El caudillismo es parte del subdesarrollo político de un pueblo o, en ocasiones, puede ser síntoma de una grave patología social”.

Clientelismo. “El concepto nació en la antigua Roma. La clientela romana era una relación económico-política entre una persona rica y altamente situada en el escalafón social, a la que se denominaba patronus, y otras de menos rango, llamadas clientes, a las que ésta protegía, ayudaba y otorgaba tierra [o ganado…] y que devolvían los favores de su patrono ofreciéndole obediencia y sumisión […] la palabra pasó a la política. Esto ocurrió ya en la propia Antigüedad romana, en que el vocablo clientela empezó a designar al conjunto de los plebeyos que depositaban sus intereses y esperanzas en un político y se ponían bajo su protección a cambio de darle su voto.”

Concertación. “Concertar –del latín concertare– es pactar, concordar, convenir, ajustar o componer las partes de una cosa […] Los gobiernos de concertación, llamados también de unidad nacional o de coalición, suelen surgir frente a problemas cuya solución demanda la disminución de la confrontación ideológica y política para dar paso al acuerdo de los sectores beligerantes en un plan de acción mínimo para superar la situación.”

Congreso. “Esta palabra proviene del latín congressus, de congredi, que significa ‘caminar juntos’.”

Corrupción. “[…] A veces los regímenes políticos se convierten en cleptocracias. En ellos la corrupción se institucionaliza. Forman su propia cultura, con sus códigos, sus usos y sus jerarquías, con sus honores y su distinción social. Y la honestidad es vista casi como una extravagancia […] En ocasiones la corrupción alcanza también los partidos políticos, esto es, a las posibilidades alternativas de gobierno. Lo cual acaba con toda esperanza de regeneración.”

Narcisismo. […] A semejanza del personaje de la mitología griega, algunos políticos se escuchan a sí mismos, se citan a sí mismos, se glorifican a sí mismos. Todo gira alrededor de su mundo egocéntrico. Padecen de una hipertrofia del yo. Enamorados de sí mismos, embelesados en su propia imagen, se mueven en medio de la autocomplacencia y la falta de autocrítica. Nada hay más peligrosos en el mundo de la política que la ausencia de autocrítica. Los políticos narcisistas nunca están mal, nunca se equivocan, nunca fallan. No se cuestionan siquiera esta posibilidad. Todo es gloria y certezas. Generalmente exhiben una ignorancia omnímoda y todopoderosa, a prueba de bibliotecas. Ignorancia tan grande que se ignora a sí misma. Y al final les pasa lo que a Narciso: su amor por sí mismos los conduce a ahogarse en el charco de su propia fatuidad, no sin antes haber causado muchos quebrantos a la sociedad.”

Oportunismo. “Es la habilidad que ciertos políticos tienen para sacar provecho personal de las diversas situaciones que les presenta la vida pública. El concepto es una mezcla de arribismo, insolencia y desvergüenza […] Parece que la palabra fue aplicada por primera vez en 1876 contra el líder republicano francés, León Gambetta, y desde entonces formó parte del vocabulario de los grupos marxistas, primero, y luego, de la fraseología política general […] En las filas del oportunismo político se reclutan los migrantes ideológicos, los tránsfugas partidistas y los servidores incondicionales de todos los gobiernos.”

Pluralismo. “Esta palabra tiene doble significación: una en el ámbito de la filosofía y otra en el político.
El pluralismo filosófico es la teoría que sostiene que hay más de un tipo de realidad […] En su acepción política […] fue acuñada en los Estados Unidos en los años veinte por el filósofo norteamericano Horace Kallen para describir la diversidad de ideas que interactúan libremente […] entraña la concurrencia de opiniones y acciones de diversa orientación ideológica en la marcha del Estado. Ella fecunda la vida pública, crea posibilidades alternativas, enriquece las opciones populares. La ortopedia deformante del partido único es la negación del pluralismo político, como lo son también los monopolios de opinión y de acción política […]”
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Fuente: Voz y voto / México / Distrito Federal Versión para imprimir