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Nota publicada el domingo, 26 de octubre de 2014

Conciliar el libro impreso con el libro digital
Por: Roberto García Bonilla
La historia del libro tiene en Robert Darnton (1939) uno de sus estudiosos más eminentes y prolíficos; poseedor de una trayectoria ecléctica, perteneciente a una familia de periodistas, se inició en esta tarea en The Newark Star Ledger y The New York Times; antes se formó en la Universidad de Oxford como historiador, donde alcanzó un doctorado en 1964, cuatro años después ingresó como profesor de la Universidad de Princenton, de cuyo consejo editorial formó parte. Se concentró en la historia cultural del siglo XVIII, en particular en el ámbito que ahora se denomina historia de los libros. Después de profundizar en los procesos editoriales en la época de la Ilustración, llegó al ámbito editorial del mundo moderno.

Un hombre de libros

A lo largo de tres lustros fue administrador de la Oxford University Press; más tarde fue directivo de la Biblioteca Pública de Nueva York. Al mismo tiempo creó la Electronic Englighment: una base de datos a partir de la correspondencia Voltaire, Rousseau, Franklin y Jefferson, y las Gutenberg-e que concentran una serie de monografías digitales cuya información proviene de tesis doctorales en historia.

En esta línea de investigación concibió un libro electrónico sobre la edición y la comercialización de libros en la Europa del siglo XVIII —publicado en México (2011) por el FCE: El negocio de la ilustración. Historia editorial de la Encyclopédie. 1775-1800—; entretanto fue designado director de la biblioteca de la Universidad de Harvard (2007), su experiencia en ese cargo lo llevó a reflexiones sobre el proceloso mundo de la edición digital del que en cierto momento el autor de El coloquio de los lectores llegó a pensar sobre la empresa que ha digitalizado millones de libros: “Cuanto más averiguaba sobre Google, más me daba la impresión de que esta empresa actuaba como un monopolista con la manifiesta intención de conquistar los mercados, antes que como un aliado natural de las bibliotecas”.

Dos clases de lectores

Esta afirmación establece, inevitable, la lucha subyacente entre el libro digital y el libro impreso, la cual puede verse desde distintas perspectivas, la más inmediata es generacional. Habrá que recordar al respecto que la llamada tecnología digital (entendida como la suma de herramientas cuyo fin es la concepción, trasmisión, conducción y almacenamiento de información que sólo pueden representarse en forma digital) tuvo un gran impulso poco antes de terminar la década de los setenta del siglo pasado, de ahí que se denomine “nativo digital” (Homo sapiens digital) a aquéllos que nacieron entre 1980 y 1990, cuando la tecnología digital ya era de dominio público.

En oposición, inmigrante digital designa a la población nacida entre 1940 y 1980, que sin dejar de ser favorecida por las transformaciones tecnológicas es espectadora y protagonista de ese cambio, considerado el más importante desde que Johannes Gutenberg (1398-1468) concibiera en una imprenta de tipos móviles (piezas en forma de prisma, cada una de las cuales posee un símbolo en relieve invertido) el primer libro tipográfico del mundo: Misal de Constanza (1449).

En Las razones del libro. Futuro, presente y pasado Darnton conviven la autoría y el bien común, es decir, los autores merecen recompensa a su trabajo intelectual, pero es fundamental su aportación en beneficio de la ciudadanía, lo cual entraña una necesidad que ahora se enfrenta en el ciberespacio: el libre acceso (Free to All).

Mientras Google Book Search seguía digitalizando libros de las bibliotecas con el objetivo de ofrecer el servicio de búsqueda a sus clientes, en 2005 fue demandada de manera colectiva (representada por Book Rigths Registry) por violar los derechos de autor; tres años después la querella se transformó en un acuerdo.

Darnton, conocido en México sobre todo por su libro La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa (FCE, 1984), al inicio del tercer apartado de Las razones del libro, nos entrega un bello texto, “Un himno al papel”, recordando a Nicholson Baker en Double Feld, aun en esta época en la época en que todo se digitaliza: el papel sigue siendo el soporte más duradero; las bibliotecas no existirán nunca sin libros impresos. La obsesión por ahorrar espacio se ha convertido en ideología, señala Darnton.

Uno de los apartados más reveladores es sobre “La importancia de la bibliografía”; explica, entre otras ideas, que el análisis bibliográfico existe pero cada vez más se ignora en la investigación de literatura.

Darnton concilia la existencia de libro impreso ante el advenimiento del libro digital. Expone y nos reactiva ante polémicas naturales de esta transformación que ya está cambiando las estructuras mentales y los valores de la población: los lectores asiduos, los analfabetas pasivos y, también, está alterando las vidas de quienes no saben leer ni escribir.

Robert Darnton, Las razones del libro. Futuro,
presente y pasado
, Trama editorial, Madrid, 2011.
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Fuente: Siempre / México / Distrito Federal Versión para imprimir