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Nota publicada el sábado, 25 de abril de 2015

Historias en papel
Por: Juan Carlos Castellanos
Con los ojos abiertos, primera novela para jóvenes escrita por Francisco Hinojosa, representa una mirada gentil de este poeta y narrador, nombrado en noviembre pasado Embajador de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, a las relaciones juveniles, con sus descubrimientos, sueños, afanes y vicisitudes habituales. 

Sara, una chica de 15 años, sale de su casa en busca de la felicidad y la libertad. En ese vaivén conoce a Eliseo, un joven estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM. Por medio de libros y miradas furtivas, los jóvenes comienzan una relación que va más allá de simples abrazos y momentos amorosos, propios de esa edad. La relación se alimenta de respeto y de un cliché que los acompaña a todo momento. Así, hasta que un buen día las diferencias se hacen presentes, y al cabo, el autor construye una trama que presenta varios temas de la vida cotidiana, como la búsqueda de la identidad, la independencia personal, las relaciones con la familia y el nacimiento de los romances. 

Es evidente que Hinojosa sentía la necesidad de escribir una historia para jóvenes, ya que sus anteriores publicaciones han sido para niños, como: La peor señora del mundo, La fórmula del doctor Funes y Amadís de anís... Amadís de codorniz. Ocho años tardó el autor en concluir la obra, recién publicada por el Fondo de Cultura Económica (FCE).

La justicia prometida, de José Ramón Cossío, hace un minucioso e interesante recuento del acontecer al interior del Poder Judicial de la Federación de 1900 a 1910. Es una obra reciente, de alto valor histórico y académico, de la colección Biblioteca Mexicana del Fondo de Cultura Económica en coedición con la Dirección General de Publicaciones. 

Entre los años 1900 y 1910 se formularon diversas críticas a la forma como se realizaba en México la impartición de justicia. Quienes eran proclives al régimen sostenían que el deficiente funcionamiento del “aparato” judicial era una variable muy independiente del sistema político imperante: La justicia funcionaba mal y claro que debía de cuestionarse. 

Para los opositores, los males eran distintos y mayores: La justicia dependía del régimen de Porfirio Díaz, por su omnipotencia. Pero ninguno de estos diagnósticos alcanza para explicar el funcionamiento de la impartición de justicia durante el Porfiriato. Este tiene su origen en factores que van mucho más allá de las actuaciones de prominentes porfirianos. Para encontrarlos, José Ramón Cossío se pregunta, entre otras cosas, quiénes fueron los juzgadores, de dónde procedían, cómo obtenían sus cargos, qué tipo de leyes aplicaban y en qué procesos; qué conflictos resolvían y cuáles no; qué efectos tenían sus resoluciones, para qué y para quiénes; quiénes accedían a la justicia y quiénes no y por qué razones. 

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Fuente: Notimex / México / Distrito Federal Versión para imprimir