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Nota publicada el domingo, 7 de junio de 2015

La forma como fondo
Por: Ricardo Guzmán Wolffer

Los elementos del estilo tipográfico, Robert Bringhurst, Fondo de Cultura Económica, México, 2014. 

A partir de la sencilla premisa de que la tipografía es el arte de dotar al lenguaje de una forma visual duradera, Bringhurst ha presentado un clásico universal, como se demuestra, entre otros datos, con el hecho de haber sido traducido a muchas lenguas y tener más de veinte años en el mercado.

Cuando se hojea un libro para ver la posibilidad de comprarlo, solemos escoger por el diseño de interiores o de la portada. Pocos son los que se detienen a analizar la tipografía usada y su desarrollo visual.

La tipografía se relaciona con la escritura, el diseño gráfico y la edición, pero no pertenece a tales campos.

No puede pensarse en tipografía sin suponer la caligrafía como punto de partida, personalísimo baile entre la mano y la pluma: la raíz de lo impreso siempre será la inscripción manual de las ideas, no sólo históricamente, sino en cada individuo. Así, las raíces de lo mecánico están en lo humano y mientras la fuente primigenia siga viva, no importará que sean distintas las máquinas que imprimen con distintas letras.

El texto ofrece parte de la historia de la tipografía, describe las principales formas usadas desde los renacentistas siglos xv y xvi, los barrocos del siglo xvii y hasta los contemporáneos. Explica el uso de los signos y lo esperado para un libro de esta naturaleza (cómo usarlos, cómo marcar los inicios de página, de párrafo, etcétera), pero también desarrolla la apreciación del libro como concepto: haga de la portada un símbolo de la dignidad y la presencia del texto: ...la elegancia es más importante que el tamaño, y la elegancia es sobre todo vacío. Entre explicaciones técnicas sobre la tipografía y el armado del texto, el autor nos lleva a entender que el diseño es conceptual, no sólo una opción visual: la congruencia es una de las formas de la belleza.

El contraste es otra. Mientras obedezca a una composición direccionada, las páginas pueden llevar un único tipo y un solo punto, pero también pueden estar colmadas de diversidad, como una selva ecuatorial o una ciudad moderna. Por otra parte, el diseño de la página es abordado de distintos modos; por ejemplo, puede ser concebido como una creación relacionada con la música: se articulan las proporciones de la página con la escala cromática, desde el unísono hasta la octava; puede obedecer al uso de la proporción áurea de muchas maneras, e incluso en una proporción mecánica con las diversas figuras geométricas: pentágono, en su concepto básico o en el truncado, rotado, corto, ancho; igual el hexágono y muchos más.

Este es un libro básico para comprender la complejidad del hecho, ahora tan asumido que ni se le reconoce significado, de elegir cualquier tipografía, con la amplia historia que cada una lleva; de abordar la presentación de los interiores de cualquier libro: de establecer que la dulzura y persistencia de cualquier libro radica en ser un objeto producto de la esencial necesidad humana de perdurar, incluso en el anonimato creativo.


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Fuente: La Jornada / México / Distrito Federal Versión para imprimir